miércoles, 20 de noviembre de 2024

Sexo en Buenos Aires, Argentina (Parte 12) - Glory Holes



 



Las tres bocas se repartieron muy bien los territorios. Uno a cada lado, otro se dedicaba al glande. Al ser el glory hole de un tamaño digno, las bolas entraban son inconveniente, lo que permitía a cada boca tantear con las bolas. En algunos momentos la polla era el pretexto para que esas bocas anónimas se encontraran. En varias ocasiones sentí como la boca del centro compartía mi polla con la boca que está a su izquierda o derecha. En todo momento, mi polla era excusa para que las bocas se encontraran entre ellas. Era una situación llena de morbo y placer. 

Me dejé llevar. Todo era placer. Había imaginado que el los glory hole tenían su encanto y su morbo. Lo que más me gustó fue el enorme placer del anonimato absoluto. Es cierto que, cuando uno está en una sauna o cine de cruising, el sexo es anónimo. Pero siempre queda una mirada, algo que te hace recordar o reconocer a la persona después de que has tenido sexo. Sobre todo me pasa al salir de saunas de vapor. Todo en penumbra, pero hay alguna silueta o olor que te permite reconocer a la persona con la que estuviste. El glory hole no permite eso. Es el placer a su máxima expresión de descorporización. El cuerpo, tu cuerpo, es la excusa para sentir placer. Y hay otro, el que mama, que también lo disfruta. 

Estaba en estas puticavilaciones, cuando pasa detrás de mí un tío, como de unos 30-35 años. Cabeza rapada. Pasa raudo y veloz detrás de mí, no sin detenerse unos minutos y acariciar mi trasero. Yo tengo los dos brazos en alto, sosteniendo el cuerpo con la punta de los pies y haciendo presión con mi polla y bolas al otro lado. El tío saca un cipote que, ¡madre mía! ¡un revienta muros! Polla clásica regordeta y grande que está muy bien para pajear e incluso, para lamer el capullo; pero prohibida para el culo porque puede matar a un pobre cristiano.  

Como solo había tres bocas, intuí que una de las bocas se entretendría con la nueva polla que acababa de llegar. El tío pollón, que acababa de llegar, me dice: ¿y cómo ha ido la tarde? Yo le digo que fantástico. El tío estaba por responder cuando pega un gemido de placer. La boca que estaba a mi derecha, se fue con la nueva polla que acababa de llegar. Me parece justo. Entonces, las dos bocas se dedicaron a jugar con mi polla. Había más territorio en expansión y se incluyó una mano que pajeaba y apretaba los huevos con encanto y placer.  

Estaba por correrme. Pero, era mi primer glory hole. ¿Cuál es el protocolo? ¿Tenía que sacar mi polla antes de correrme? ¿Tenía que avisarle a mi mamador? De ser así, se perdía el encanto del anonimato. ¿Qué hacer? En estos casos, dijo una vocecilla dentro de mí, córrete y punto.   

(Continuará) 






miércoles, 6 de noviembre de 2024

Sexo en Buenos Aires, Argentina (Parte 11) - Glory holes!


  




 



Volví al día siguiente. Era domingo y quería probar los glory hole, una fantasía y anhelo que había tenido desde hace años.  

Soy de los primeros en llegar. Doy una putivuelta y cuento que somos apenas seis. Estamos esparcidos por toda la Sapiens y parece que no hubiera nadie. Me encuentro con el vejete-marica del día anterior en la entrada del cine. Nos saludamos y, allí mismo, me obsequia una mamada de bienvenida. Lo percibo concentrado. Intuyo que quiere dedicación exclusiva. Me dice al oído, mientras me pajea, que subamos a un apartado. Que me quiere lamer el culo y sentir como mi leche se corre sobre su pecho. Le digo que puede ser el lunes o más tarde, que no quiero correrme todavía. Dice que está bien, no pasa nada. Se arrodilla, sigue mamando y luego, nos despedimos. Antes de correrte, me dice, me buscas que me quiero tragar toda tu lechita. Asiento con la cabeza y me ruborizo, es un cumplido que se quieran tragar el semen propio. Por lo menos, con las tías que he estado, apenas una me confesó que le gustaba tragar semen. Todas las demás, incluyendo las más pervertidas, nunca les gustó. Ni si quiera pienso en intentarlo con la parienta. La Montse es pervertida-anal y, en cuanto al sexo oral, le doy un 7/10; pero de allí a tragar semen. Nada de nada. 

Me siento en el primer sofá que está frente a la pantalla del cine. Pasan los minutos y me duermo. Una siesta de no sé cuantos minutos. Me despierto y todo sigue vacio a mi alrededor. Decido dar una vuelta por los glory y el espacio promete. Las circunferencias están lisas, no hay riesgo de que el mamador y el mamado se hagan daño. Reconozco que si el mamado se mueve contra el panel de madera, tiembla toda la tabla. Para el mamador, no hay donde sentarse, ni apoyarse. Toca estar de rodillas, cual penitencia, o agacharse, con el dolor que eso implica. Estoy en ese estudio preliminar de campo cuando maricón salvaje aparece. 

En un principio vi a uno, pero luego terminaron siendo tres. Tres tristes tíos que buscaban una polla que mamar. Se acercaron y entraron por el lado de los mamadores-pasivos. Yo estaba de ese lado y salí hacia el lado del mamado-activo. Como no quería perder la oportunidad, me quité la toalla y metí mi polla en el tercer glory hole que queda desde el muro hasta la salida. Alguno de estos tres va a querer mamar. Y cuál sería mi sorpresa que las tres criaturas se arrodillaron del otro lado y comenzaron a chupar mi polla. 

(Continuará)