martes, 5 de noviembre de 2019

Sauna Octopus





No he dedicado un post exclusivo a la Sauna Octopus. He sido injusto, porque la mayor parte de mi putisauneo las hago en este sitio.

Al igual que la Sauna Principe , desconozco si será por el público, el ambiente o la temperatura pero siempre, SIEMPRE me dan una mamada al entrar o al salir de la zona de duchas.

De todos las putisaunas de Madrid es en Octopus donde mejor ligo en todo el sentido puta del término (¿o debería decir "putitérmino"?, la verdad siempre termino reputa). Mi área de acción inicial suele ser la piscina, a pesar que es muy grande siempre se encuentra uno que otro osete que no sabe nadar y termina agarrado de mi polla.

La Octopus está dirigida al público oso. Yo no tengo esos atributos y nunca he tenido problemas. Como en toda sauna de puteo a veces te encuentras a tíos que se 'enamoran' de tí -o de tu polla-, y a veces el clásico tío para el que uno es invisible. En la Octopus es muy raro que me vaya sin haber follado o por lo menos sin haberme corrido o sin haber comido alguna polla. Como todo, es cuestión de disposición, ambiente, ánimo, circunstancias, estado anímicos y un largo putietcétera.


Además de la piscina, he tenido buena fortuna en la sauna de vapor. Allí siempre encuentro a uno que otro tío que esté dispuesto a mamar. También la sauna cuenta con slings, y allí si coincido con muchos de vosotros: es una especie de 50-50. Es decir, 50% de posibilidades que te den de mamar o que te follen así como 50 de que no pase nada-de-nada. Mentalmente hago un repaso y creo que apenas he reseñado en dos oportunidades folladas en el sling de la Octopus, lo que me hace suponer que en mi caso esta categoría posee un promedio bajo, por no otorgar un cero. Sí he visto a  varios tíos follar allí  pero mi participación ha sido casi nula. Tan solo mirar o magrear el trasero o los pezones de algún activo.

Del bar puedo decir que la atención ha sido buena y en muchas ocasiones estando allí sentado tomando una copa y observando a los osetes en la piscina, me ha llegado uno que otro tío a insinuar que vayamos a un apartado para que me lo folle. Para quienes no han ido a la Octopus, el piso donde está el bar es transparente y podéis contemplar desde arriba a las pollas que se sumergen en la piscina.

A pesar de la línea temática -osos-, podéis conseguir tíos para todos los gustos. A veces me he encontrado con críos de oso, chavales entre los 21 y 25 años, con caras de niñatos y con ganas de comer pollas o reventar ojetes. También todo lo contrario. Una vez estuve mama que mama y chupa que chupa con un tío de unos setenta años allí, en uno de los apartados de la Octopus.

En lo personal siento que el ambiente es menos discriminatorio que en otros lados. Todo es cuestión de suerte y ambiente.

martes, 1 de octubre de 2019

De vuelta a las putivueltas (Visita a Firewood)





Tenía tiempo sientiendo cierta morriña. Nostalgia por unas putivueltitas en Firewood.  Todas las ocasiones que he ido a Firewood la he pasado bien y no he tenido decepciones; sin embargo, estar tanto tiempo follando con Montse me había alejado de locales de vicio; así que el pasado domingo 15 de septiembre tuve la oportunidad de escabullirme de Montse porque la tía había decidido pasar el domingo en casa de sus padres.  

Llegué cerca de las siete de la noche y me gustó lo que encontré, algunos habituales de la sauna Lavapies habían migrado a Firewood: un tío colombiano que es un verdadero talento en el arte de las mamadas, de mediana polla pero noble en la erección; a otro tío de la misma sauna, un tío de unos treinta años de barba cerrada con actitud de machoman pero que apenas le lames el pezón te ofrece el ojete; a lo lejos, diversas caras conocidas de gente con la cual uno la ha pasado bien en días remotos, en épocas de antaño. 


Después de tomar dos cervezas y conversar con el chico de la barra, decido adentrarme en la primera zona y me encuentro con un tío muy guapo que lleva un arnés negro en forma de H y un jockstrap blanco con líneas azules, o ese color se me asemejó. No había visto al tío antes, decido acercarme, situación que no incomodó al tío. De ojos hermosos y labios carnosos comenzamos un mutuo magreo de pollas. Debajo del jockstrap blanco con líneas azules había una polla que prometía, así que me arrodillo y cato el pollón, pero el tío, apenas me vio las intenciones decidió agacharse y darme una buena mamada que calculo duro unos diez minutos, aunque cuando uno está en estos menesteres y sin referencia de reloj es muy difícil determinar el tiempo exacto, pudo que halla sido menos tiempo, pero fue intenso. El tío se levanta y comienza a trabajar mis pezones que reaccionan de manera promiscua robusteciéndose. Decido devolver la mamada y me encuentro que tiene la polla al aire, es grande y gruesa. No entrará a mi boca, me digo, pero algo se puede hacer. Así que estando ya abajo me focalizo en el glande y en pajear, es una polla de sabor bastante agradable y la disfruto al máximo.  Cuando el tío apunto de correrse me dice que lo dejemos, que acaba de llegar y no desea correrse todavía. ¡No pasa nada macho! ¡La he pasado bien y tienes un pollón que Dios te lo bendiga!

Voy de nuevo a por una cerveza, conversación amena. Veo a un chico que lo había follado en The Ring hace algún tiempo y me le acerco. El tío se arrodilla y me da una buena mamada en el pasillo que se encuentra entre el bar y la zona de sling, ¡Un verdadero gusto que me da el tío! Estamos de lo más a gustito cuando se "tropieza" con nosotros un tío majete y mayorcete como los que me gustan a mí. Algo entrado en kilos pero con una polla promedio y tal, una  polla "de uso múltiples": permite mamar, pajear y entra sin problemas en el ojete. No es pequeña, es de buen tamaño, entra fácil, da placer y morbo. Nos liamos los tres y lo que hay son mamadas  y pajas. Después de un rato nos vamos a un sitio intimo pero apenas llegamos nos corremos los tres. El tío de The Ring se corre de manera abundante, el tío mayorcete derrama poca lefa pero de consistencia gruesa y yo me corro con fuerza y abundancia. ¡Tanto tiempo sin sentir la piel de otro hombre, sin saborear pollas y sin compartir una buena paja entre machos!

Después de corrernos continuamos magreándonos un rato, luego, cada quien coge su camino. Yo decidí volver al bar, tomar una última cerveza y al rato marchar a casa. La noche del domingo prometía. Cuando me iba calculo que habían más de cincuenta tíos en Firewood y cuando salí, me topé con ocho tíos que iban entrando.

Al llegar a casa reviso el móvil y tenía un Whatsapp de Montserrat diciendo que me extrañaba. Yo no la extrañaba, así que tan solo le mandé un emoticón de carita triste y un corazón.

❤؁ ;(

Es tiempo de retomar mis visitas dominicales a locales de vicio.

martes, 17 de septiembre de 2019

La Giganta






Hubo una época en que follaba casi todos los fines de semana con Ana Gabriela. Era una chica que no era muy guapa, pero tenía su encanto. Hija de rumanos, altísima, de hecho más alta que yo, medía 1,92 cms de altura y yo apenas unos miserables 1,73 cms. Eso sí, con una polla gruesa y sustanciosa. Pese a la diferencia de tamaño y de carreras profesionales nos conocimos en el tren de Cercanías. Habíamos topado varias veces en los Nuevos Ministerios, creo que unas seis veces y la verdad es que Ana Gabriela nunca pasaba desapercibida. Era altísima, muy delgada, ojos azules de mirada profunda que contrastaban con un cabello liso, larguísimo y sobre todo negro con innumerables canas. Tenía la misma edad que yo pero se veía mucho mayor. Trabajaba en una empresa de telecomunicaciones del sector privado y durante el otoño de 2017 habíamos coincidido en la estación de trenes de los Nuevos Ministerios.
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Un viernes de otoño había tanta gente en los andenes que decidí tomarme unas cañitas a esperar que bajara la marea. Tenía pensado llegar a casa, ducharme y dar una vuelta por The Meat Rack o el Bar Naked; no estaba seguro porque estaba muy cansado, llevaba par de semanas queriendo tener buen rollo con algunos tíos. Y allí, tomando una caña estaba Ana Gabriela. Contrario a mi costumbre de extrema timidez con las mujeres, pedí una caña y me le acerqué. La tía era super maja, conversamos. Yo le comenté que la veía con frecuencia en los Nuevos Ministerios y que por razones de altura ella no pasaba desapercibida. Ella sabía que era así, le dio vergüenza reconocer que no me había visto. Hubo electricidad y de allí decidimos tomarnos unas copas en el centro de Madrid. Estuvimos conversando hasta las dos de la mañana. Pensé que esa noche me la follaría, pero no fue así, no fuí lo suficientemente rápido y nos despedimos cuando cada quien cogió su buho en Cibeles.
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Al día siguiente pensaba ir a descargar las ganas con algún macho en la sauna Octupus o Paraíso, follar y ser follado, mamar y dar de mamar, pero a las 11 am Ana Gabriela me mandó un Whatsapp para ver si nos veíamos y cenábamos esa noche. Quedamos en vernos en Metro Bilbao y de allí tomarnos algo por Malasaña. Nos encontramos a las 11 de la noche y allí estaba Ana Gabriela, esperándome mientras leía un libro cerca de los torniquetes. Estaba vestida completamente de negro y al saludarnos ella fue quien me buscó la boca. Me agarró desprevenido, pues si bien iba en rollo de ligar con ella jamás pensé que fuese tan rápido y menos que fuese ella quien tomase la iniciativa. Le dije que tenía tres botellas de vino en casa y que si gustaba yo podía cocinar para ella. Accedió. Cuando íbamos a casa caí en cuenta que había violado mi regla de oro: no llevar a nadie a follar a mi casa. Una vez dentro del ascensor Ana Gabriela comenzó a darme besos. Su lengua hurgaba de manera incesante en mi garganta, yo sentía que me quemaba y lubricaba el esófago. Ya en la cama y completamente desnudos pude sentir el cuerpo huesudo y lamer los pequeños senos de la giganta. Era delicioso y extraño follar con Ana Gabriela. Su coño estaba lleno de vellos negros y blancos, gruesos y ensortijados, era un coño húmedo y bien lubricado, sentía que mi pene se ajustaba perfectamente y que la hacía sentir algo.  Ana Gabriela y yo hicimos la rutina de acariciarnos y gozarnos todos los viernes y sábados. Ella vivía con sus padres y sus hermanos, había estado estudiando pintura y cine en Roma, Milano y París, había tenido un novio romano con el cual había estado por casarse que era más alto que ella, todo iba bien hasta que un día, en medio de una discusión, el novio le cayó a golpes dejándola con un ojo morado, la quijada desencajada y dos piezas dentales perdidas para siempre. Después de terminados sus estudios doctorales en Historia del Arte no consiguió trabajo ni en Italia ni en Francia y tuvo que regresarse a Madrid en donde vivió de sus padres hasta que consiguió un trabajo como mileurista en una reconocida y prestigiosa empresa de telecomunicaciones. A Ana Gabriela le gustaba follar, pero tenía el problema de su tamaño: espantaba a los hombres. Me confesó que se emocionó mucho cuando la abordé en los Nuevos Ministerios, porque sabía que podía ocurrir algo. A mí me gustaba que cuando follábamos ella me abrazaba con su cuerpo inutilizándome por completo, yo me quedaba aferrado a ella y entonces Ana Gabriela aprovechaba la oportunidad y me introducía sus largos dedos en el culo, con ella este proceder me causaba el efecto contrario que con un hombre: me atrasaba la eyaculación, lo que hacía que tuviéramos jornadas intensas de coito de hasta 43 minutos en un folla que folla. Por su parte, Ana Gabriela era feliz cuando me corría sobre su vientre, le gustaba ver cómo me pajeaba y caí lefa sobre su vientre.


Tuvimos un affaire de casi seis meses. Durante ese tiempo a Ana Gabriela se le ocurrió la idea de comprar un espejo de cuerpo entero en IKEA, la idea no me parecía descabellada pensando en que Ana Gabriela era mujer, coqueta y por lo tanto tenía sus ganas de verse bien arreglada. El día que lo fuimos a comprar me dijo que quería que lo instaláramos en mi piso, frente a la cama, pues quería meterme los dedos en el culo y deseaba ver mis nalgas y mi ojete a través del espejo. La idea me pareció muy morbosa y hasta me gustó, pero no quise mostrar emoción no fuese a pensar Ana Gabriela que me excitaba que me sodomizaran y fuese a suponer que era bisexual. En casa y con el espejo montado, después de unas copas de vino nos fuimos a la cama. Una vez que la penetré Ana Gabriela buscó mi culete, al cual tenía acceso sin dificultad gracias a sus largos brazos. Siempre me follaba sin lubricante, cosa que no me gustaba pues tardabamos en conectar espiritualmente mientras sus dedos me abrían el ojete.


En cada encuentro en la cama Ana Gabriela se tomaba su tiempo para sodomizarme. Después de que yo la había penetrado, ella me apretaba con sus largas piernas e iba directo a introducirme los dedos índice y medio en mi culo. En varias oportunidades yo miraba al espejo y pienso que el tamaño de mi pene no era suficiente para la cavidad vaginal de Ana Gabriela, cuando me introducía los dedos en el culo era como si ella se estuviera masturbando.  Me sodomizaba sin lubricante, y si bien con ella mi tímido culo se dilataba gradualmente, estuve tentado a decirle que usaramos un lubricante, pues era evidente que a ella le gustaba la rutina de ser penetrada y penetradora, violada y violador, follada y folladora. Una tarde, mientras andábamos por la Gran Vía le sugerí la idea, me miró con cara de asombro y me preguntó si yo no era homosexual, le respondí que no, que era tan solo una sugerencia y que nunca antes me había metido objetos o pollas con lubricante en mi culo; era evidente que Ana Gabriela no aceptaría mi bisexualidad y que la idea de planificar estratégicamente el uso de lubricante para mi ano le parecía más un capricho 'gay' que una verdadera necesidad y placer masculino. Le expliqué y ella me dijo que compraría el lubricante para nuestra próxima sesión, yo quería asesorarla, pero me temí que pensara que sabía mucho del tema y Ana Gabriela había demostrado que era intolerante ante las 'desviaciones' contranatura en el hombre, a pesar de que eso le brindase a ella placer. ¿Ingenuidad o prejuicio? La educación sistematica heterosexual puede llegar a ser un problema cuando se trata de descubrir los placeres intimos en el otro.

La siguiente vez que nos vimos, Ana Gabriela me mostró con alegría y rostro de chiquilla mala que había comprado vaselina. Sí, el clásico envase de vaselina que se produce como derivado del petróleo y a base de aceite. En mi juventud me gustaba untar en mi orto este tipo de vaselina e introducir el mango de un peine gigantesco que tenía mi hermana, el mango era de madera pulida, perfectamente redondo y liso, para ese momento me funcionaba en las largas tardes de soledad en casa cuando estaba solo, era mi dildo casero, a veces me pregunto si mi hermana lo utilizaba para darse consuelo después de alguna visita de su novio. Después crecí y aparecieron los lubricantes a base de agua y cuando me mudé solo pude comprarme uno que otro juguetito para entretener a mi ano. Desde ese momento, quedé impresionado del rostro de goce y placer que tenía Ana Gabriela cuando me violaba en cada encuentro en mi casa. Una vez que la había penetrado, Ana Gabriela me besaba y abrazaba fuertemente con su brazo izquierdo, mientras que con el derecho buscaba meticulosamente el frasco de vaselina, hundía los dedos con una generosa cantidad de lubricante y después de metía los dedos en el culo. Comprendí que esto era nuevo para Ana Gabriela, pues al principio, con los dedos ya lubricados se tomaba su tiempo para follarme, al descubrir que con lubricante la penetración era más rápida y mi ano se ponía más amable, dejó de perder tiempo y fue directo a follarme el culo, lentamente al principio, luego más rapido. El espejo nos permitía vernos y me gustaba contemplar como Ana Gabriela se concentraba en mi culete; a veces nos mirábamos a través del espejo y Ana Gabriela me regalaba una sonrisa de pícara complicidad.
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Fue un idilio de gusto, sodomía y placer hasta que Ana Gabriela decidió regresar con su novio violento a Italia, eso sí, no sin antes perdonarlo y jurarle amor eterno.

Había estado durante esos meses sin vida homosexual, así que decidí visitar Firewood y me encontré con la sorpresa que cuando llegué allí uno de los tíos con los que me topé era Zurita. No recuerdo si os he hablado de Zurita. Es un tío bisexual que no termina de reconocerlo. Casado con hijos, Zurita le encanta estar en una sauna con machos, su mayor placer es masturbarse mientras le come la polla a algún tío.

Pero ese cuento lo narraré en otra crónica. ¡Cómo extraño los dedos de Ana Gabriela abriéndose pasos por mi humilde, tímido e inofensivo ojete!

martes, 3 de septiembre de 2019

El cuento de un cornudo


Detalle del comic de Susanita en la gran ciudad de Atilio Gambedotti.


Después follarlo en el sling, nos encerrarnos en una cabina e hicimos un lento pero riguroso 69. El tío se corrió en mi cara y yo me corrí en su boca. Nos quedamos empapados de lefa, descansamos boca arriba. El tío, un mayorcete de unos 63 años me contó esta historia:

"Llevo años visitando saunas y teniendo sexo con machos y también he sido un cornudo durante unos 12 años. Antes me llenaba de ira y coraje, pero ahora lo disfruto. Mi esposa está interesada en otros hombres por el sexo. Tenemos una de las mejores historias de humillación de un matrimonio. Me ha tocado ver como se la follan algunos tíos y me da envidia, envidia de la manera que se la follan a ella y no a mí. Todo comenzó cuando estaba trabajando de manera temporal en Barcelona y mi esposa vino para el fin de semana al hotel. Nos alojamos en un hotel cerca del barrio gótico.  Mientras estaba en el trabajo, mi esposa me envió un mensaje de texto para encontrarla en un bar cerca del hotel a las 18:00 hrs. No sabía lo que tenía en mente y su idea de diversión suele ser ir de compras. Cuando llegué allí, ella no estaba en ningún lado. Esperé unos 10 minutos y luego llamé a su teléfono celular. Aún sin respuesta. Después de un rato, el camarero me preguntó si estaba esperando a alguien y le pregunté si una tía rubia había estado allí antes de las 6 pm. Dijo que había estado allí la mayor parte de la tarde y se había ido con un hombre negro. Pensé que me estaba engañando y lo dejé ir. Más tarde, mi teléfono sonó y fue un mensaje con foto. Era la foto de mi esposa chupando una inmensa polla negra. Inmediatamente, el camarero me preguntó si todavía tenía la foto en mi teléfono. Le pregunté de qué estaba hablando. Me dijo que mi esposa se había ido con el camarero que salió del trabajo a las 6 pm. Después de que él me contó sobre el otro barman, sabía que los otros sabían lo que estaba pasando y que yo tenía una esposa que me estaba jodiendo con un hombre negro. Solo tuve una foto en mi teléfono, pero el cantinero las siguió obteniendo una tras otra y se las mostró a algunos de los otros en el bar. Yo estaba celoso, avergonzado, humillado y encendido todo al mismo tiempo. Corrí a la habitación y estaba vacía. Nadie allí. No estaba seguro de qué hacer, así que bajé las escaleras hasta que apareció mi esposa en el bar. Cuando llegó allí, todo el mundo aplaudió. Ella sabía de qué se trataba y sonrió, luego me dio un abrazo con un gran beso, con una lengua que duró una eternidad. Todos se rieron, incluso escuché algunos suspiros. Fue uno de los momentos más humillantes de mi vida, pero al mismo tiempo fue uno de los mejores. Alrededor de 4 tipos que habían estado bebiendo todo el día habían visto las fotos de mi esposa mamando y follando con el barman negro. Subimos a la habitación, ella se subió el vestido y la ropa interior empapada, se sentó en mi cara y me hizo lamerla bien y limpiarla antes de tocar mi polla y me corrí como a los 10 segundos, justo cuando ella me decía que siguiera adelante y mi semen chorreaba por todas partes! Digamos, ¡este tipo también era un cummer pesado! Ella ya me había hecho esto antes, pero en un bar de swingers y volvió con un poco de semen en su cara y en su cabello y me dio un gran beso e incluso tomó su dedo y limpió un poco del semen de su mejilla y frente a otras mujeres, metió su dedo en mi boca y me hizo chupar como una polla!  ¡Amo a mi esposa, es una increíble y agradable puta! De vez en cuando yo tengo mi debilidad y me vengo a una sauna para conseguir pollas, pero estas son mías, no las comparto con la puta de mi mujer. ¡Venga, que uno también tiene derechos!"

Lo invité a que me diera una mamada y follamos de nuevo.




martes, 27 de agosto de 2019

Crónica agosto 2019 (5 de 5)









(5)


La exploración de los primeros días de agosto a nivel heterosexual se debió a que las tres últimas semanas de julio las pasé entre sauna y sauna (Octupus y Principe), bar de sexo y bar de sexo (Naked y The Ring) y me fue fatal. Salvo en Firewood donde follé con un chaval de 24 años de excelente polla, las otras incursiones estuvieron aburridas, nada de nada. También mi relación con Montse no solo estaba muy estable, sino que además a la parienta le ha dado por explorar su chocho con penetración de dedos y polla, ¡me gustaría que probásemos con consoladores y dildos pero me da miedo asustarla con tanto atrevimiento! ¡Y también me encantaría que me follara ella colocándose un strap-on! Pero en fin, ya os contaré.

Ahora se ha acabado agosto. Fue un mes interesante. Por lo general mis anteriores agostos transcurrían o fuera de España o en la sierra, salvo aquella vez que por curro me quedé en Barcelona. Este año tuve la oportunidad de ir a la la sierra y compartir una luna de miel con Montse. Yo creía que iba a estar de heterofiel pero nada más alejado de eso. En realidad caí en la tentación de la carne y me dio por apelar a las apps con lo cual aprendí cosas nuevas. Por ejemplo, aprendí que hay maricones en todos lados. Algunos están más dispuestos que otros al cruising, otros son más guapos que otros y el nivel de higiene varía de acuerdo a la persona y a la oportunidad. Aprendí que si se tiene coche es más sencillo dar putivueltas en la carretera hasta encontrar el sitio ideal para una homofollada. Descubrí que me gusta mucho follar con Montserrat pero eso no disminuye mis ansias con tíos. Es más fácil satisfacer mi lado Homo que el lado Hétero, ¡ni hablar del Bi! Es decir, liarme de manera cachonda con un tío y una tía a la vez me es casi imposible. También descubrí que la parienta tiene su sueño pesado a la hora de la siesta en verano y es capaz de dormir de largo cuatro y hasta cinco horas seguidas. Es excelente conocer esto porque para el próximo verano y si continuamos juntos, organizaré un viaje para Torremolinos para saborear pollas y ojetes ¡eso sí, solo en la hora de la siesta! En invierno la Montse no duerme la siesta y por lo general se acuesta tarde y es como más fácil 'monitorear', cosa que realmente no hace pero quizás de manera eventual podría pasar.

Ya os contaré.

(5 de 5)

[Fin de las Crónicas de agosto..., por lo menos las de 2019]



martes, 20 de agosto de 2019

Crónica agosto 2019 (4 de 5)



(4)

No me puedo quejar. Este verano he follado como nunca con Montserrat. Lo que me preocupa es que Montse le ha cogido el gusto a follar por el coño  y yo me sentía afortunado de follarla por el ano. Es muy raro conseguir a chicas que disfruten del sexo anal sin complejos ni dolor, y por esa razón, si Montserrat no desea follar por culo nunca más, voy a tener que volver con frecuencia a las saunas o clubes de sexo gay.

Hoy hemos follado ya dos veces: al despertar en la mañana y en la tarde después de la siesta. Es probable que follemos por lo menos unas dos veces más..., siempre por la vagina.

A mi pesar, me faltaba satisfacer mi lado homoerótico, es decir: comer polla, que me follasen y todas esas sensaciones agradables que solo provocan con otro macho, así que decidí usar una vez más Grindr. Me encontré de nuevo que los tíos estaban a varios kilómetros de distancia, sin fotos en sus perfiles y querían que yo les mandase fotos de mi cara y mi polla antes de ellos mandar algo. Pues la verdad me pareció muy aburrida la situación y le escribí al tío que estaba más lejos de mí pero que tenía foto en perfil.

Era clásica foto con gafas oscuras. El tío se veía regordete. Sin perder tiempo me manda una foto de su polla. En la foto se aprecia una pollo de tamaño pequeña pero bastante gruesa y de capullo grande. De esas pollas que son dignas de lamer un buen rato y por qué no, hacer el intento que entre por culo. 

Le doy las coordenadas para que nos encontremos. Él anda en coche así que le indico para vernos justo donde me había visto con otro tío algunos días atrás. Tendría que buscar excusas para salir de nuevo. Esta vez le digo a Montse que hace falta vino y que quiero escoger algo bueno. Le digo que calculo que entre una hora y media y dos máximo estoy de regreso. Me pone cara de que le parece raro gastar tanto tiempo pero Montse sabe de mis obsesiones con el vino y no me dice nada. 

Una vez llegado el punto espero y a los cinco minutos aparece el coche que me había descrito el tío. Le hago cambios de luces. Él hace lo mismo. Se acerca. Es un oso enorme de unos cuarenta años, aunque después supe que tenía treinta y aparentaba mayor edad de la que realmente tenía. Le digo que me siga y nos metemos en el camino que Manu me había enseñado.

Al llegar me dice que entre a su coche. Cosa que hago de inmediato. No perdemos tiempo y comenzamos a magrearnos las pollas. Me dice que es casado y que no tiene mucho tiempo que quiere lamer mi culo. Como norma de cortesía le digo que tengo el culo limpio pero algo sudado. Me responde que no le importa, que así le parece mejor. 

Así que con toda la incomodidad del mundo me quedo desnudo de la cintura para abajo, me pongo en cuatro patitas y como es muy incómodo estar así dentro del coche saco la mitad del cuerpo por la puerta del copiloto. El tío se da un gusto. Lo escucho gemir mientras me lame el culo. Siento su lengua y cómo me va introduciendo los dedos en el culo mientras se pajea con otra mano. Yo mientras tanto lo disfruto. Estoy pasivo total. Tengo las dos manos ocupadas sosteniendome en la puerta. De pronto, por fracciones de segundo me parece que he cruzado la mirada con un tío que estaba pasando al fondo de un sendero haciendo footing. Simplemente no sé sí fue mi imaginación o fue algo que pasó realmente. Me comienzo a preocupar y le pregunto al tío que cómo va. Me pide que le coma la polla. Entro por completo al coche y comienzo a devorarle la polla. Era enorme y de gran capullo como en la foto.

El tío me dice que se va a correr, que si me quiero tragar su leche. Le digo que no. El tío se pajea allí mismo y se viene sobre él. Yo me hago una manola y llego en cuestión de segundos. Ambos dejamos su coche por dentro lleno de semen. Le pregunto si tiene con que limpiar y me saca de debajo de su asiento un trapo lleno de grasa. Le digo que yo cargo kleenex en el coche. Voy a por él. Después de limpiarnos cada quien agarra su camino.

El tío se va primero. Yo decido sacar las dudas de mi cabeza y me asomo por lo que creo es un sendero y en donde creí ver al tío en cuestión. ¡Vaya! ¡Era un sendero de footing! Justo me asomo y pasan dos tías -muy guapas por cierto- de unos cuarenta y cinco años. ¡Que si han querido se han podido desviar y encontrarme en cuatro patitas mientras me comían el culo!

Así que doy media vuelta. Enciendo el motor. Voy a por el vino. ¡Se me jodió el sitio para cancanear con otros tíos! 

Una vez de regreso a casa. Montse me pide más sexo. No me queda de otra.

Así es la vida.



 (4 de 5)




martes, 13 de agosto de 2019

Crónica agosto 2019 (3 de 5)




(3)

El método anticonceptivo que usamos Montserrat y yo es el clásico de la goma, no porque tengamos miedo de una ETS, sino que las píldoras anticonceptivas le caen de patadas y no queremos tener hijos. Me ha pasado que se me venido irritando la polla por el uso de condón, cosa que no me había pasado nunca. Montserrat es una chiquilla caliente y traviesa. Nos ha costado un mogollón que se dilatará su vagina para el sexo vaginal, pero una vez conseguido, os juro que me muevo libremente en el clásico mete-saca. En el último encuentro Montserrat le dio por acercar su dedo medio de la mano derecha hacia mi ojete, ¡eso me excitó sobremanera! Le dí unas envestidas que te cagas. Sexualmente la relación es estable, placentera y morbosa, sería perfecta si a Montserrat de vez en cuando le creciese una polla.

Lo que si ha pasado es que siento que ya es hora de satisfacer mi lado maricón. Por lo cual me he metido de vez en cuando en Grindr y ¡oh, sorpresa! he pillado algunos maricones la distancia. Varios tíos entraron por Grindr pero me desconecté. En un momento que Montse dormía profundamente la siesta me conecté y quedé con un tío en vernos un punto en el camino. Él estaba también pasando el agosto con su pareja (mujer) en la sierra y se definió asimismo como 'bicurioso'.  ¡Venga! Me dije. ¡vamos a darle por culo! En mis distintas facetas dentro del mundo gay me he encontrado que a los bicuriosos les encanta comer rabo y sentir una gran tranca en el culo.

Me describió su coche. yo le describí el mío. Al salir le dejé una nota a Montse diciendo que iba a buscar algunos comestibles y unas cervezas, cosa que era cierta, pero esto lo haría después de la putiencuentro. 

El tío me dio las cordenadas y a la hora acordada quedamos en un sitio en medio de la carretera. Al llegar me hizo cambios de luces y me estacioné junto a él. Era un tío de unos 30 a 35 años. Rubio. Ojos de principe. Nariz recta. Barba cerrada pero corta y muy bien cuidada. Un primor. Con este me voy de morreo a saco, pensé. Nos vimos. Nos gustamos y le pregunto al tío que para dónde vamos, estábamos en medio de la carretera. Me dice que había un camino que conducía a un terreno que no llevaba a ninguna parte y que allí nos metieramos en el coche. Le dije que fuese delante, que yo lo seguía.

Efectivamente el tío conocía el camino. Una vez llegado al punto le pregunto al tío si quería que nos fueramos al bosque. Pero me dice que no, que prefiere que sea en mi coche porque ese en el que andaba era de la parienta y le daba corte. ¡También había dejado a su mujer durmiendo la siesta!

Entró a mi coche. El tío era de buen cuerpo aunque no trabajado en el gimnasio. Se llamaba Manuel. A ver Manu, le dije. ¿haces esto con frecuencia? ¿Qué cosa? Me preguntó con cara de tonto. Esto, de contactar por Grindr a tíos e irte de cruising. La verdad no, me responde. Pero siento que mentía.

Sin perder tiempo le sobo la pierna. El se va a mi polla y como es regla fundamental en esto del cruising en cuestión de segundos estabamos con las pollas afueras. Tenía una buena polla. Muy gruesa y de gran capullo. No entraría por mi culete y se lo hice saber. Podría intentar mamar pero no me cabía completa la boca. El tío en cambio engulló toda mi polla en su boca y estaba nervioso. ¡Le temblaba todo el cuerpo! Yo le acariciaba la espalda y le dije: tranquilo, Manu, tú mama, dedicate a eso. Él se había acomodado de manera tal que quedaba su enorme polla justo a mi lado para prácticarle una buena paja. Su polla no paraba de emanar presemen, a lo que le pedí que me permitiese mamarsela un poco. Accedió. Estabamos en esa cuando me dice que se va a correr y yo le digo que se corra sobre mis manos para no manchar el coche. El tío dentro del coche se pone de rodilla y suelta un lefazo que me llena la camiseta de semen, y luego sí cayó a borbotenes su leche caliente. 

Le digo que me ayude y me de un Kleenex que tenía debajo de los asientos. El tío me los pasa, me voy limpiando y no había terminado cuando veo que se marcha. ¡Ey, tío, ¿a dónde vas? Le digo. La he pasado muy bien, pero debo irme, adiós. ¡Macho que se marchó y no me corrí! 

Pues no quise perder el gustito de su semen y de su polla y con los kleenex llenos de su semen me hice una paja que terminó siendo una paja fetiche: dícese de aquella paja que se hace con objetos de terceros. ¡Y me corrí! Con la diferencia que me corrí en medio del bosque.

Saliendo del sitio compré las cosas y llegué justo cuando Montserrat se despertaba.

¡Oye!, me dice. ¡Que te ha hecho bien salir de casa! ¡Te ves más guapo!

¡Pues como que tendré que salir más seguido! Le sonreí.


(3 de 5)

martes, 6 de agosto de 2019

Crónica agosto 2019 (2 de 5)



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He tenido una jodida luna de miel. Nos hemos venido a la sierra Montserrat y yo y no hemos parado de follar. La tía es una mujer guarra y ardiente. Hemos llegado a follar hasta cinco veces en un día. Básicamente es rutina: en la mañana mamadas, puede ir o no hacia el sexo vaginal o anal. A media mañana la follo por culo. En la tarde y noche nos dedicamos al sexo vaginal. En el último round del día he tocado fingido orgasmos. La tía se ha llegado a correr hasta diez veces en un día. Yo, de los cinco encuentros, finjo orgasmo en el último.

A pesar de todo, siento la falta de caricias de un buen macho y de un buen cipote que abra mi culo -sin exagerar, desde luego.  Es paradójico, a medida que me siento satisfecho de mi lado hetero me entran más ganas de volver a las prácticas homo y viceversa.

¿Será un síntoma inequívoco de bisexualidad?


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martes, 30 de julio de 2019

Crónica agosto 2019 (1 de 5)





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No escribiré ni publicaré post durante el mes de agosto, entre otras razones porque Montse y yo hemos decidido dar un paseo por el norte de España y comenzaremos el primer finde de agosto en una casita que tiene sus padres en la sierra.

Afortunadamente hemos trabajado juntos en su vaginitis, y con mucho cariño, paciencia y lubricante ya hemos follado como Dios manda en el ámbito heterosexual: por el coño. Este será un mes duro para mí pues, al menos que encuentre una buena oportunidad se me hará muy difícil irme de cruising, ligar con tíos por alguna app o irme de saunas.

Vamos a ver cómo se comportan mis huevos, mi polla y mi ano, pues aunque no soy muy pasivo, a veces uno quiere que lo trabajen por detrás, sentir caricias de manos de hombres que van entrando por culo o besos de algún rostro con barba.

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martes, 16 de julio de 2019

Otra tarde aburrida en la Sauna Octupus.





Tarde algo aburrida en la Sauna Octupus. Contrario a otros días, la movida estuvo floja y los tíos estaban bipolares: o te querían follar con violencia y rapidez, sin goma, sin lubricante, sin saliva, sin algo de tacto o eran indiferentes y pasaban de largo, como si uno fuese invisible o ellos fueran invisibles y nadie los viese.

La primera mamada la tuve de un tío pequeño que me siguió apenas entré a la sauna de vapor y comenzó una fellatio con mucha brusquedad, le tuve que decir en dos ocasiones que no fuera violento, que lejos de disfrutarlo me estaba haciendo daño. A la tercera fue la vencida y sin avisarle lo dejé.

Al rato me topé con otro tío que hacía un buen trabajo de pezones, me convenció que lo follara en un apartado. Traté de trabajar su ojete pero estaba cerrado. Apenas pasaba mi dedo índice y a duras penas. Le dije al tío que no era posible, pero insistió con delicadeza así que lo intentamos; pero apenas ubicó la entrada de su ojete con la cabeza de mi polla, se vino en envestidas anales que me maltró. Le pedí en par de ocasiones que parara pero no hacía caso, así que tuve que dejarlo de manera grosera.

Me duché y me fui al bar. Mientras me tomaba una cerveza llegó un tío muy guapo que comenzó a magrearme los muslos. Nos fuimos a un sitio más intimo y me encontré con el problema que pajeaba como un loco, con fuerza, sin delicadeza de ningún tipo, me hizo daño y como ya estaba maltratado de los otros intentos, decidí pasar dejarlo e ir al jacuzzí. Allí otro tío me abordó, comenzó una mamada suave pero en lo que la polla alcanzó un tamaño digno y una dureza notable, empezó a succionar y a usar los dientes con violencia.

Decepción total. Lo dejé.

Di un par de vueltas más pero tenía la polla magullada.

Me fui a casa sin correrme y esperando que Montserrat no quisiese follar.

martes, 2 de julio de 2019

In Memoriam



Esta es una captura de pantalla de la entrada del Cine Duque de alba. La entrada está clausurada y una transeunte camina indiferente al dolor y la tristeza de los vejetes y las pollas que dieron lefas durante tantos años. Hoy en día funciona un sitio gourmet y han abierto lo que denominan "Sala X" y que no es más que pasar ciclos de cine americano, francés, japones o de cualquier país del mundo, es cine intelectual, nada de pornografía y no te puedes bajar los pantalones y darle a la zambomba porque además, proyectan con algo de luz.

Me da cierta melancolía, este blog buscó rendir homenaje a lo que durante años fue un sitio especial y mítico. Las películas que pasaban eran realmente malas y en muchas ocasiones entraban unos tíos medios macarras que en vez de pajearse provocaba salir corriendo, pero por otra parte, era un sitio en que la mayoría de los tíos pasaban los cuarenta y tantos años e iban en plan de pajas, mamadas, folladas y corridas.

Especialmente recuerdo los domingos porque a las afueras se armaba el mercado de El Rastro, mercadillo que ha hecho un nombre muy especial entre locales y turistas y era especialmente entre las 10:30 y las 14:00 hrs centro de afluencia de vejetes, algunos les inventaban a sus esposas que se iba a dar vueltas por El Rastro y se encerraban en el cine, después de estar bien satisfechos, salían, el mercadillo seguía de pie, compraban algo para la parienta y se iban a casa a comer, dormir la siesta y con la conciencia tranquila. Otros, los más descarados, se despedían en plena entrada del cine de sus esposas y les decían: "Ánda, vete de compras mujer, que yo me quedo aquí a ver una película", estoy seguro que las abuelas sabían que eran películas XXX, lo que no sabían -o por lo menos, hacían creer-, eran que sus maridos iban en plan de comer pollas o recibir caricias y placeres que no reciben en casa.

martes, 18 de junio de 2019

Tarde aburrida en la Sauna Octopus





Hay días de días y aquella vez que fui a la Sauna Octopus no fue la excepción. Pasé más de cuatro horas en busca de alguna escaramuza sexual, todo intento fue en vano. Estuve tanto tiempo en la sauna de vapor que tenía los ojos rojos, resecados, tuve dolor de cabeza, síntoma inequívoco de mi estado de deshidratación. Había un tío con aspecto latino, de cuerpo definido, machacado en gimnasio, con aire de cachas. El tío entraba a la sauna de vapor y salía inmediatamente. Entraba a la sauna seca y volvía a salir. Se sentaba a mi lado, me acariciaba la polla y de pronto se levantaba con actitud de quien huía de los placeres o del complejo de culpa, el tío tenía actitud de homohétero reprimido. Esta es la especie que más me aburre porque son calienta pollas, te acarician poco, te pajean poco y se dejan meter apenas el dedo a por culo, y cuando por fin me decido a tomar el rol de activo dominante huyen despavoridas, no les gusta que se les vea mamando, pajeando o follando pero tampoco terminan de dejarse hacer; y ese día éste espécimen abundaba en la Sauna Octopus.

 Logré acariciar la polla del tío, era muy pequeña para mi gusto. No volví a intentar nada con el tío, tenía la misma actitud con todos: medio tocaba los huevos, medio mamaba pero de ponerse en serio, nada de nada. Al cabo de un rato me topé con un tío algo mayorcete, como a mí gustan: entre los 50 y 55 años, cabello negro azabache -pero porque se lo pinta-, es decir, todo un mariconcete reprimido que se niega a envejecer, con gafas de aumento. Era gracioso que el tío entraba a la sauna con las gafas puestas y salía con los cristales empañados dándo golpes por todas partes. Me lo tropecé en tres oportunidades: en la primera, estaba en uno de los pasillos completamente desnudo pajeándose, no había nadie, así que me acerqué en plan de tocar y lamer pezones, me quité la toalla, al tío le gustó como le acariciaba los pezones, él sonrió y yo sonreí, miradas de putas cómplices. Comenzamos un tocamiento de cojones que no duró porque apareció de pronto un tío desnudo y el tío de lentes se asustó y me dejó allí, con la polla en proceso de ignición y la mano al aire. La segunda vez coincidimos en el jacuzzi y comencé a acariciar una de sus piernas, el tío se acercó y se acomodó ofreciéndo ojete,  justo iba a tantear esos senderos y territorios del placer cuando pasó un chico de los que trabaja en la sauna en plan de inspección y el tío de gafas se cortó, eso me aburrió y decidí salir del putijacuzzi, dí una vuelta y me tropecé con tres tíos que o no se dejaban tocar y si se dejaban, apenas pasaba alguien cerca se cortaban y desaparecían. La tercera vez con el tío de gafas fue en la sauna de vapor, estábamos él y yo y un tercer tío que estaba a la distancia, yo comencé el clásico putimagreo suave e inocente en el muslo del tío de lentes pero éste  era indiferente, en lo que el tercer tío, que estaba en la distancia salió, el tío de lentes se quitó la toalla, abrió las piernas, me comenzó a acariciar la espalda y de pronto entró otro tío haciendo que el tío de lentes huyera  de nuevo despavorido.

Me aburre esa actitud de marica reprimida, lo peor de todo es que no tuve ocasión de decirle a ninguno de los tíos para irnos a un apartado, me imagino que responderían que no, que les daba vergüenza o algo por el estilo. Así estuve mis cuatro horas de sauna perdidas porque en verdad iba en plan de folleteo, no me importa cuando pasan esas cosas si voy en plan indiferente, es decir, voy a relajarme y si pasa algo pasó, pero tenía tiempo sin follar con tíos y sentía la necesidad de algo más que unas simples pajas, yo era capaz de dedicar tiempo al morreo si la ocasión se presentaba, pero ese día no fue así. También me encontré con un pequeñín calvo y de barba con el cual conversamos en la sauna, el tío era maestro pastelero y le iba de maravilla todo lo que era la repostería, dulces, confites, chuches artesanales y pan en general, el tío vivía en Cotos de Monterrey y tenía algunas panaderías a las afueras de Madrid y de vez en cuando le gustaba darse el gusto de venir a follar a alguna sauna. El tío no me despertó morbo ni deseo alguno; sin embargo, y viendo que habían pasado casi dos horas y no tenía nada de nada, el tío panadero y yo nos encontramos en la sauna de vapor. Comenzamos el magreo, entró otro tío y ¡pum! mi panadero desapareció dejando perder mi levadura.

Por lo general, me la he pasado muy bien en la Octopus, pero esta vez no fue la ocasión. En lo particular, creo que este verano el movimiento de las saunas en Madrid ha sido bajo, por lo menos en lo que respecta a los horarios vespertinos. Salí de la sauna. La tarde había sido infructuosa. Me espera un agosto en el que espero putear más.

martes, 4 de junio de 2019

Otra del Canelita

Detalle del comic Sunshower de Gengoroh Tagame.



Ya les había hablado de El Canelita, el tío peruano, osete de musculatura definida y que me lo encontré en la Sauna Octupus con Julio, un chaval ecuatoriano de unos 20 o 22 añitos. La historia la publicó la gente de Cruising Madrid.

Aquí podéis ver la historia:

http://cruisingmad.com/relatos-gay/relato-gay-el-canelita

Pues bien, que me he vuelto a encontrar a los dos maricones en el mismo putisitio y en la misma posición y sin perder tiempo, conociendo cómo nos gusta a cada uno putear, no perdimos tiempo y nos encerramos en un apartado.

Fuimos cada quien a saco. Julio haciendo de puta se colocó en cuatro patitas ofreciendo ojete a su macho, que es El Canelita. Yo me puse de frente para darle de mamar. El Canelita se lo tomó con calma, comenzó a lubricar el ojete de Julio con saliva. Yo estaba feliz, porque además que Julio era un mamador dedicado, no había perdido tiempo en putivueltas y eso, a veces se agradece.

Una vez que El Canelita lo tenia penetrado, procedió a darle caña. Yo tenía acumulado el cansancio de la semana y me limité a dar de mamar al buen chico de rasgos indios. ¡Qué gustito me daba! ¡Y qué puta era, no me quitaba los ojos de encima mientras se comía mi polla y El Canelita le daba a por culo.

Canelita y Julio eran como una pareja no declarada, algo así como "amantes habituales" pero más por costumbre y necesidad que por amor. Eran vecinos, y como conté la vez pasada, El Canelita comenzó a follar al Julio desde que éste cumplió la mayoría de edad. Para Julio, tener a El Canelita cerca era garantía de un tío mayor que le podía pagar y acompañar a las saunas, aunque desde luego, en las primeras ocasiones Julio no compartía su culete con más nadie. Pero Julio descubrió lo inevitable: el maravilloso mundo del sexo compartido: a dos, tres, cuatro y más tíos jugando con ellos, revolcándose con ellos, chupando las vergas de todos ellos mientras todos buscaban su boca o culete, debo recordaros que Julio es pasivo, y solo le gusta que le toquen la polla cuando ha decidido correrse.

Por su parte, Canelita no podía darse el lujo de visitar saunas o clubes de sexo con frecuencia, primero porque estaba casado y sobre todo, porque vivía cerca de su trabajo y cualquier cambio de rutina la esposa podría sospechar. No es como en mi caso, que Montse sabe que tengo un horario que cambia durante la semana y a veces debo hacer reuniones a altas horas de la noche porque es la hora que pueden los empresarios de otras partes del mundo. Esas reuniones las hago una o dos veces al año, pero cuando necesito escaparme de puteo y Montse ha decidido pasar la noche en casa, pues esa excusa me ha servido.

El Canelita tiene la fortuna que dos o tres veces por año su esposa se va para Estados Unidos o Las Canarias y es justo allí cuando aprovecha para follar al Julio todas las veces que puede. Y aquí estábamos los tres, encerrados en en apartado disfrutando del sexo.

Estaba en estas cavilaciones cuando Canelita avisó que se iba a correr y sacó su pequeña polla y se corrió sobre la espalda de Julio quien al sentir la leche caliente gemía de placer unas 'Mmmmm' largas sin sacar mi polla de su boca. El Canelita me preguntó si no quería follar a Julio, pero le dije que no, que estaba por correrme y que me apetecía llenar el rostro de Julio con mi lefa, ¡claro, si Julio no se molestaba! Y comenzó Julio ha realizar unos sonidos como diciendo '¡Claro! ¡Por favor, no faltaba más! Y como en estas cosas de sexo el idioma y los códigos son casi siempre muy claros, le saqué la polla y me hice una paja a media caña rociando su cándido rostro de leche caliente.

Nos acostamos entonces, como una pareja-trío, Julio en el centro se dejaba acariciar por El Canelita y por mí. Estuvimos así un largo rato, acariciando nuestros vientres, cojones y pezones y conversando de cualquier cosa. De pronto, Julio se levantó y dijo que iba a ducharse. Allí descubrí que entre El Canelita y yo no había química, toda la combustión la colocaba el Julio como buen pasivo receptor.

Nos fuimos a duchar también, yo me fui al bar y no volví a ver a los chico el resto de la tarde.

Me tocaría hacer unas rondas de putivueltas.