miércoles, 19 de marzo de 2025
Sexo en Buenos Aires, Argentina (Parte 21) - Lamida de culo
miércoles, 5 de marzo de 2025
Sexo en Buenos Aires, Argentina (Parte 20) - Mamada con vejete
No hizo falta buscar al marido. Estábamos el vejete y yo en plan magreo, conversando un poco de todo, mamadas más, mamada menos, cuando aparece el marido. Uno morenazo, 30 años más joven que el vejete. Cuerpo machacado en gym. No hizo falta presentación, apenas el vejete dijo “te presento a mi marido”, este se quitó la toalla exhibiendo un cipote de unos 23 cm. Grueso, venoso, capullo prominente, todo rasurado. Decidí probar tan apetecible manjar. Me encontré con una polla deliciosa que había sido recién lavada con abundante agua y jabón. No había duda de que el tío era un activo de primera línea, pero se había lavado bien, quizás con la intensión de compartir con otros y con su vejete marido.
No recuerdo cómo pasaron las cosas. El marido de pie, yo sentado comiendo la polla del marido y el vejete, sentado a mi derecha, comía a su vez la polla. Creo que el vejete le comentó para encerrarnos en un apartado, pero el marido y yo coincidimos que estábamos a tono y nos apetecía allí mismo, frente a todos. En algún momento yo le estaba dando de mamar al vejete que era follado por su marido. Cambio de posiciones, cambio de goma y más lubri. Luego era yo el que comía la polla del vejete mientras su marido me follaba. ¡Oh, qué follada! ¡Oh, qué verga tan maravillosa! El marido no era muy dado al toqueteo, todo su encanto radicaba en tener una polla dura y venosa que se abre paso entre las cavidades anales.
Me penetraba y salía. A veces con mucha lentitud, otras con una velocidad vertiginosa. Nunca me tocó con las manos, pues hubiera agradecido una paja colaborativa, pero no importaba. El tío apenas posaba sus manos en mis glúteos o espalda para ubicar, con lentitud y paciencia una mejor entrada de su polla. Hubo más cambios de posiciones que no recuerdo, pero el marido siempre de activo. ¡Y mira que tenía un culo de dioses! Nos sentamos los tres en el mueble del cine y nos corrimos con unas pajas. Mucha lefa y morbo.
Allí sentados, descansado un poco, conocí de sus vidas. Varias veces habían coincidido en orgías en locales de sexo. Como después del sexo compartían cervezas, tapas y buena conversación, decidieron llevar la relación a un nivel más formal. El vejete estaba casado con dos hijas y se cansó de llevar una doble vida. Se separó de su mujer quien, hasta el sol de hoy, no le ha perdonado que la dejo por una polla. Sus hijas, una de 21 y la otra de 17, pues se la llevan bien con el marido del padre. Ellos, por su parte, han mantenido desde el inicio una relación abierta, siempre y cuando lo compartan. Es así que, si uno se va de viaje y folla, pues le cuenta al otro y no ha pasao ná. Muy suecos estos tíos.
Había tenido una tarde de mucho sexo. Permanecí en total cinco horas en la sauna. Decidí volver al hotel, ducharme, tomar una copa de vino y ver algo en Netflix.
Mañana volvería para lo que sería una de las lamidas de culo más fantásticas que me han hecho en la vida.