martes, 31 de diciembre de 2024

Memoria y cuenta 2024




Este 2024 ha sido el año que menos tiempo le dediqué al blog. Por el contrario, ha sido un año de mucho follar, ¡con tíos y con tías! 

A diferencia de otros años, en los que presentaba un análisis muy simple de cómo iban las cuentas, las lecturas, los post y todas esas cosas, esta vez os quiero dar las gracias porque sé que estáis allí, leyendo y, seguramente, pajeándose (honor que me hacen).

2024 cierra con 30 post publicados. Las etiquetas de Puteando en América y la de Reflexiones sigue creciendo. Lo que será el 2025 estará dedicado a terminar de cubrir las historias de puteo en América que ocurrieron entre 2023 y 2024.

Es cierto que no atendí el blog en 2024 como se lo merecía. Pero he puteado como nunca antes desde 2016. ¿Será la edad? ¿el clima político? Ahora tengo hábitos de puteo que antes no tenía o que, en su defecto eran ocasionales. Por ejemplo, me he convertido en un habitual del cruising al aire libre en el Carrefour de San Fernando. He ido poco a saunas y casi nada a bares de sexo. No he vuelto a usar Grindr y la Monse me folla con un dildo una vez por mes. No tengo la energía sexual de hace 10 años atrás, pero me mola el sexo y cada vez tengo más tendencia a ser pasivo. Cosasa de la edad, supongo. 

Que tengáis un 2025 lleno de sexo y de puteo. 




lunes, 30 de diciembre de 2024

Sexo en Buenos Aires, Argentina (Parte 15) - Glory Holes

 





En la zona de glories había movimiento, pero nadie estaba dando de mamar, ni siendo mamado. Por lo cual, me tocó dar algunas mini-putivueltas para ver si se animaba la peña. Así que estuve un buen rato en la zona de pasivos, esperando que se apareciera alguna polla perdida, que necesitara cariño, mimo y atenciones. Los otros puti-pasivos se desanimaban rápido y se iban. En distintos momentos estuve solo por varios minutos. Uno que otro que pasaba por la zona de activo, pero que no compartía polla.  

Estuve apunto de desanimarme, pero si algo caracteriza el arte del puteo es eso: es un arte. Y arte significa técnica, paciencia y experiencia. Así que esperé otro rato. Total, no tenía nada que perder, era temprano aún y cualquier polla podría pasar.  

En eso, polla salvaje aparece. Me arrodillo y allí descubro varias cosas. Primero que nada, que al no haber sillas, mis rodillas sufrirían las consecuencias. Segundo, la manera más cómoda de mamar era flexionando las rodillas y poniendo el culo en alto, lo que incitaría a otros machos a tantear el trasero. Esto me gustó. Tercero, aprendí a mamar en glory holes a los golpes. Sí, con golpes, pues, mientras aprendía el funcionamiento de los glories como pasivo, tuve que aprender a medir la distancia entre mi boca, la polla, mi cabeza y la pared. Fueron muchos los golpes, pero valió la pena. Por último, la experiencia de mamar en glories me gustó. Es eso, dedicación exclusiva a una polla anónima. Por fortuna, me tocó una bonita polla, en forma de lápiz y tallo erguido y firme. Estaba disfrutando esta “primera vez”, que me estaba pareciendo fructífera, cuando de repente, a mi izquierda apareció una enorme polla. Monstruosa, de esas que son perfectas para todo, menos para el placer anal. Sin descuidar la polla que tenía en mi boca, comencé a acariciar con mi mano izquierda esa belleza monstruosa que había aparecido. ¡Oh, fortuna! ¡Mi primer glory-pasivo y tenía dos pollas para mi solo! Pero, ¿qué había hecho para merecer tanta dicha? En menos de tres minutos, apareció otra polla a mi derecha. Se estaba llenando la zona de glory y yo era el único pasivo. La polla que estaba a mi derecha se veía menos apetecible. Flácida, delgada, casi sin vida. Se notaba que tocaba hacer un trabajo oral con mucha dedicación 

¿Cómo satisfacer tanta demanda? Era dificil, porque si me iba hacia a la izquierda o la derecha, alguna de las pollas quedaría descuidada. ¡Cómo lamenté no ser de plástico y así podría satisfacer todas estas pollas! Por fortuna, llegó un tío que se dedicó de lleno a la polla gruesa que estaba a mi izquierda. En cuestión de minutos, la polla que estaba a mi derecha, también sería satisfecha por otra boca peregrina. En lo que a mí respecta, me dediqué a la polla que la providencia había enviado. 

(Continuará) 




jueves, 19 de diciembre de 2024

Sexo en Buenos Aires, Argentina (Parte 14) - Glory Holes


 


Decido tomar una ducha. Estaba entrando fauna a la sauna, aunque no con la dinámica de otros tiempos. Antes. Un domingo a esta hora, no se podía pasar, macho. Ahora, si bien había gente, no era como antes. Pese a ello, en mi camino hacia las duchas vi gente mamando y follando. Gente que no le importa ser vista y que le da morbo al lugar. Luego de la ducha, me tumbaría en algún apartado a dormir una siesta. Después, probaría suerte en los glory holes, esta vez como pasivo-mamón.  

Subo al segundo piso, a la zona de los apartados. Había poco movimiento. Se escuchaban algunas parejas en folleteo con el clásico sonido de quejidos de placer y del mete-saca. Algunos tíos estaban tumbados en las camillas con la puerta abierta haciendose una suave paja, clara invitación para pasar y chupar o que sea lo que Dios quiera. No os negaré que era muy, pero muy tentador. Pero yo me había decidido a probar los glory holes como pasivo y me apetecía la siesta. 

Entré a un apartao y me encerré con llave. Dormí profundo, hasta que la pareja que follaba en el apartado de al lado le dio por follar a lo bestia, las embestidas contra la pared de cartón-piedra me despertaron. No sé cuánto dormí, pudo haber sido dos minutos como una hora, pero el tiempo fue suficiente para recobrar fuerzas e ir a probar los glory como puto pasivo. 
 
En el trayecto a los glory, cuando entro al cine, en el último sofá había un tío, en pelotas, masturbándose. Ante la mirada de putito activo que tenía y yo de pasivo, decido calentar los motores y me acerco para mamar un rato. Me siento a su lado y sin mediar palabras o gestos, me llevo ese cipote a mi boca. Estaba la polla muy limpia y con mucho presemen. Tallo y bolas estaban a tono y casi por reventar. Estaba muy entretenido, pero recuerdo a lo que vine: a los glory. Así, que me levanté, no sin antes agradecerle desde luego. 

En el trayecto a los glory, que no podéis olvidar queda al final del cine, hacia el lado derecho de la pantalla, pues vi mucho movimiento y morbo. Parejas, tríos y hasta cuartetos en intercambio de todo: mamadas, pajas, folladas. Si algo me gusta de los clubes de sexo es esto, que la peña esté desinhibida. No tiene que ser necesariamente permisivo todo, es decir, que se quiera follar con todo el mundo. Pero una vez que uno hace un buen lige, ¿por qué no dejar que los demás disfruten a nivel visual?  

Estaba en estas cavilaciones cuando llego a la zona de glories.


(Continuará) 




miércoles, 4 de diciembre de 2024

Sexo en Buenos Aires, Argentina (Parte 13) - Glory Holes

  




En mi primer glory hole como activo –porque también quería experimentar como pasivo-mamador-, estaba a punto de correrme. Como toda primera vez, desconocía los caminos de la vida. ¿Qué hacer? Se me ocurrió sacar la polla y correrme por fuera, o avisar al mamador y que él tomara la decisión de que, si quería tragara mi leche, me pajeara, en fin. Decidí correrme y punto.  

Me corro. De mi polla siento que sale un chorro de semen. Otro aspecto fascinante de los glory holes: solo sentir, nada de pensar o ver leches. Solo fluido seminal que recorre el universo antes de caer en el estéril suelo o en la panza de algún maricón. Me dejé llevar. Siento como las dos bocas, lejos de apartarse, se acercan a saborear el milagro de la extracción prostática del semen. Las bocas del otro lado chupan, lamen, se besan entre ellas mientras sale lefa. Paradoja eyaculatoria: el orgasmo y la leche duran pocos segundos, es el momento más esperado y punto cumbre de la relación sexual. La lefa dura caliente escasas milésimas de segundo. El orgasmo puede ser muy intenso, pero al bajar el placer, en el caso de muchos hombres, se puede caer en el cansancio absoluto. No en vano, hay hombres y mujeres cuyo mejor somnífero es una paja. Orgasmo, sueño y felicidad. 
 

Yo estaba en pleno orgasmo, lleno de éxtasis, cuando el tío que estaba a mi lado me mete el dedo en el ojete. Y el culo mío, lejos de resistirse, estaba dilatado. Un dedo en el culo, polla en glory hole, dos bocas anónimas brindando placer del otro lado, ninguna dejó que se perdiera ninguna gota de semen, o por lo menos, eso me pareció entender. ¿Podía yo pedir algo más?  

Saco con lentitud la polla del glory hole y me reencuentro con mi amiguita: estaba satisfecha. Comenzó su mutación de estado erecto-salvaje a morcillón-placentero y, en breves minutos, sería un glande recubierto de piel arrugada. Lo había disfrutado. Un primer glory hole. Entonces entendí qué es un glory hole. No es un agujero por el cual introduces la polla y del otro lado, una persona anónima te colma de placeres. Lo de Glory es por la intensidad del placer. Es el abandono más egoísta y, por lo tanto, satisfactorio, que alguien puede tener. 

Decido tomar una ducha. Estaba entrando fauna a la sauna, aunque no con la dinámica de otros tiempos. Antes. Un domingo a esta hora, no se podía pasar, macho. Ahora, si bien había gente, no era como antes. Pese a ello, en mi camino hacia las duchas vi gente mamando y follando. Gente que no le importa ser vista y que le da morbo al lugar.  

Luego de la ducha, me tumbaría en algún apartado a dormir una siesta. Después, probaría suerte en los glory holes, esta vez como pasivo-mamón. 
  

(Continuará)