jueves, 6 de abril de 2017

Cruising Gay Parque El Retiro Madrid – (Part I)




Había comenzado una rutina dura de entrenamientos motivado a mis problemas coronarios. De martes a viernes dedicaba algunas horas de natación por las noches hasta llegar hacer una rutina de casi tres kilómetros diarios de piscina.  El resto de los días los dedicaba al footing. Comencé con un kilómetro de footing hasta que logré hacer una rutina de cinco kilómetros de footing los sábados, domingos y lunes. Aprovechando  mi soltería heterosexual después de que Laura y yo nos habíamos separado, condensé mis idas al Cine Duque de Alba una vez por semana, dedicando el espacio de los domingos 11:00 am cuando los vejetes se encierran en el cine mientras sus mujeres recorren los espacios del Rastro. Abrí un espacio los martes en la tarde-noche para ir de vez en cuando a algún sauna en Madrid y una vez al mes decidí ir de cazería a The Cage o The Ring.

Parte de mi rutina de footing era en el parque El Retiro. Mi ruta habitual es subir por la primera entrada que queda subiendo desde Atocha. Allí comienzo un footing suave hasta llegar a la estatua del Ángel Caído, a partir de allí me dirijo en dirección norte hasta la otra parte del parque y luego me regreso por el sendero de cruising gay, muy famoso en el ambiente gay madrileño.

En lo personal nunca me ha gustado practicar el crusing al aire libre, entre otras razones está la enorme vergüenza de que me vea algún transeúnte decente y también el miedo que me embarga a que me coja la policía, más allá de los posibles cargos por desacato a la ley y perturbar la sana paz urbana.

En mis primeros días de cruising gay me informé por internet de las principales zonas de cruising, y la alameda que está junto al Ángel Caído es una de las más citadas y concurridas especialmente en las tarde-noches de verano, dónde metidos en medio del follaje, los furtivos amantes se encuentran para pajearse o hacerse sendas mamadas. También es una zona donde algún que otro junkie está al acecho para compartir alguna jeringuilla infectada. He oído en ocasiones de que algún que otro macarra le da por robar carteras.

Lo cierto es que aquella tarde de abril después de haber terminado mis vueltas respectivas en El Retiro, decidí sentarme a descansar en alguna de las rotondas que están en medio de la alameda. Ya había visto previamente a  alguno de mis habituales vejetes del Cine Duque de Alba, todos ellos sentados en distintas bancas esperando a algún chicuelo con ganas de follar. Aunque no lo creáis no era mi caso. En verdad me había sentado a descansar, esperar a que se me estabilizara la respiración para ir a tomarme una caña con alguna tapa como cena, tomar el metro en Atocha e irme al piso a descansar.

El destino quiso que mis planes se truncaran. Al tener casi diez minutos allí sentado y a punto de irme pues estaba oscureciendo rápido, se aproximó a mí un vejete como de unos 60-70 años. Alto. Abrigado completamente pues la primavera suele ser muy fría en Madrid. Se sentó frente a mí con una mirada mezclada entre deseo y perversión. Tenía el rostro muy bien afeitado y un bigote casi mostacho abundante, espeso y gris. Éste tío debe ser un oso, pensé. Tenía actitud de macho-bisex-activo.

_¡Hola! – me dijo.
_¿Qué tal? – le respondí.
_¿Esperando a alguien? – me preguntó.
_La verdad – dije-, descansando un poco; pero si sale algo o alguien pues también.
_¿Quieres que te folle? – me dijo el tío. ¡Vaya! – pensé – ese tío va directo al grano.

Rápidamente revisé mi calendario mental y me caí en cuenta que realmente no tenía nada que hacer salvo llegar a casa a ducharme y dormir pues al día siguiente tenía una dura rutin de trabajo.

_Pues, me gusta la idea – dije - . Pero no aquí, no me gusta follar al aire libre.
_Tengo un piso por aquí cerca – me dijo con una sonrisa que notaba alegría - . En diez minutos caminando llegamos.
_¿Tiene condones? – pregunté.
_Tengo en casa y conmigo en los bolsillos – me dijo.
-Está bien – me dije - ¡Vamos!

Me sentía toda puta, toda una perra. Pero allí descubrí que era mi primer cruising serio en el parque de El Retiro.

1 comentario:

  1. Con una pausa de 10 minutos para descansar, se podría decir que fue como llegar y besar el santo.
    Que bien va a veces encontrarse con alguien tan directo, que sabe lo que quiere y que coincide contigo en lo que se quiere :-)

    ResponderEliminar