martes, 18 de junio de 2019
Tarde aburrida en la Sauna Octopus
Hay días de días y aquella vez que fui a la Sauna Octopus no fue la excepción. Pasé más de cuatro horas en busca de alguna escaramuza sexual, todo intento fue en vano. Estuve tanto tiempo en la sauna de vapor que tenía los ojos rojos, resecados, tuve dolor de cabeza, síntoma inequívoco de mi estado de deshidratación. Había un tío con aspecto latino, de cuerpo definido, machacado en gimnasio, con aire de cachas. El tío entraba a la sauna de vapor y salía inmediatamente. Entraba a la sauna seca y volvía a salir. Se sentaba a mi lado, me acariciaba la polla y de pronto se levantaba con actitud de quien huía de los placeres o del complejo de culpa, el tío tenía actitud de homohétero reprimido. Esta es la especie que más me aburre porque son calienta pollas, te acarician poco, te pajean poco y se dejan meter apenas el dedo a por culo, y cuando por fin me decido a tomar el rol de activo dominante huyen despavoridas, no les gusta que se les vea mamando, pajeando o follando pero tampoco terminan de dejarse hacer; y ese día éste espécimen abundaba en la Sauna Octopus.
Logré acariciar la polla del tío, era muy pequeña para mi gusto. No volví a intentar nada con el tío, tenía la misma actitud con todos: medio tocaba los huevos, medio mamaba pero de ponerse en serio, nada de nada. Al cabo de un rato me topé con un tío algo mayorcete, como a mí gustan: entre los 50 y 55 años, cabello negro azabache -pero porque se lo pinta-, es decir, todo un mariconcete reprimido que se niega a envejecer, con gafas de aumento. Era gracioso que el tío entraba a la sauna con las gafas puestas y salía con los cristales empañados dándo golpes por todas partes. Me lo tropecé en tres oportunidades: en la primera, estaba en uno de los pasillos completamente desnudo pajeándose, no había nadie, así que me acerqué en plan de tocar y lamer pezones, me quité la toalla, al tío le gustó como le acariciaba los pezones, él sonrió y yo sonreí, miradas de putas cómplices. Comenzamos un tocamiento de cojones que no duró porque apareció de pronto un tío desnudo y el tío de lentes se asustó y me dejó allí, con la polla en proceso de ignición y la mano al aire. La segunda vez coincidimos en el jacuzzi y comencé a acariciar una de sus piernas, el tío se acercó y se acomodó ofreciéndo ojete, justo iba a tantear esos senderos y territorios del placer cuando pasó un chico de los que trabaja en la sauna en plan de inspección y el tío de gafas se cortó, eso me aburrió y decidí salir del putijacuzzi, dí una vuelta y me tropecé con tres tíos que o no se dejaban tocar y si se dejaban, apenas pasaba alguien cerca se cortaban y desaparecían. La tercera vez con el tío de gafas fue en la sauna de vapor, estábamos él y yo y un tercer tío que estaba a la distancia, yo comencé el clásico putimagreo suave e inocente en el muslo del tío de lentes pero éste era indiferente, en lo que el tercer tío, que estaba en la distancia salió, el tío de lentes se quitó la toalla, abrió las piernas, me comenzó a acariciar la espalda y de pronto entró otro tío haciendo que el tío de lentes huyera de nuevo despavorido.
Me aburre esa actitud de marica reprimida, lo peor de todo es que no tuve ocasión de decirle a ninguno de los tíos para irnos a un apartado, me imagino que responderían que no, que les daba vergüenza o algo por el estilo. Así estuve mis cuatro horas de sauna perdidas porque en verdad iba en plan de folleteo, no me importa cuando pasan esas cosas si voy en plan indiferente, es decir, voy a relajarme y si pasa algo pasó, pero tenía tiempo sin follar con tíos y sentía la necesidad de algo más que unas simples pajas, yo era capaz de dedicar tiempo al morreo si la ocasión se presentaba, pero ese día no fue así. También me encontré con un pequeñín calvo y de barba con el cual conversamos en la sauna, el tío era maestro pastelero y le iba de maravilla todo lo que era la repostería, dulces, confites, chuches artesanales y pan en general, el tío vivía en Cotos de Monterrey y tenía algunas panaderías a las afueras de Madrid y de vez en cuando le gustaba darse el gusto de venir a follar a alguna sauna. El tío no me despertó morbo ni deseo alguno; sin embargo, y viendo que habían pasado casi dos horas y no tenía nada de nada, el tío panadero y yo nos encontramos en la sauna de vapor. Comenzamos el magreo, entró otro tío y ¡pum! mi panadero desapareció dejando perder mi levadura.
Por lo general, me la he pasado muy bien en la Octopus, pero esta vez no fue la ocasión. En lo particular, creo que este verano el movimiento de las saunas en Madrid ha sido bajo, por lo menos en lo que respecta a los horarios vespertinos. Salí de la sauna. La tarde había sido infructuosa. Me espera un agosto en el que espero putear más.
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martes, 4 de junio de 2019
Otra del Canelita
Detalle del comic Sunshower de Gengoroh Tagame.
Ya les había hablado de El Canelita, el tío peruano, osete de musculatura definida y que me lo encontré en la Sauna Octupus con Julio, un chaval ecuatoriano de unos 20 o 22 añitos. La historia la publicó la gente de Cruising Madrid.
Aquí podéis ver la historia:
http://cruisingmad.com/relatos-gay/relato-gay-el-canelita
Pues bien, que me he vuelto a encontrar a los dos maricones en el mismo putisitio y en la misma posición y sin perder tiempo, conociendo cómo nos gusta a cada uno putear, no perdimos tiempo y nos encerramos en un apartado.
Fuimos cada quien a saco. Julio haciendo de puta se colocó en cuatro patitas ofreciendo ojete a su macho, que es El Canelita. Yo me puse de frente para darle de mamar. El Canelita se lo tomó con calma, comenzó a lubricar el ojete de Julio con saliva. Yo estaba feliz, porque además que Julio era un mamador dedicado, no había perdido tiempo en putivueltas y eso, a veces se agradece.
Una vez que El Canelita lo tenia penetrado, procedió a darle caña. Yo tenía acumulado el cansancio de la semana y me limité a dar de mamar al buen chico de rasgos indios. ¡Qué gustito me daba! ¡Y qué puta era, no me quitaba los ojos de encima mientras se comía mi polla y El Canelita le daba a por culo.
Canelita y Julio eran como una pareja no declarada, algo así como "amantes habituales" pero más por costumbre y necesidad que por amor. Eran vecinos, y como conté la vez pasada, El Canelita comenzó a follar al Julio desde que éste cumplió la mayoría de edad. Para Julio, tener a El Canelita cerca era garantía de un tío mayor que le podía pagar y acompañar a las saunas, aunque desde luego, en las primeras ocasiones Julio no compartía su culete con más nadie. Pero Julio descubrió lo inevitable: el maravilloso mundo del sexo compartido: a dos, tres, cuatro y más tíos jugando con ellos, revolcándose con ellos, chupando las vergas de todos ellos mientras todos buscaban su boca o culete, debo recordaros que Julio es pasivo, y solo le gusta que le toquen la polla cuando ha decidido correrse.
Por su parte, Canelita no podía darse el lujo de visitar saunas o clubes de sexo con frecuencia, primero porque estaba casado y sobre todo, porque vivía cerca de su trabajo y cualquier cambio de rutina la esposa podría sospechar. No es como en mi caso, que Montse sabe que tengo un horario que cambia durante la semana y a veces debo hacer reuniones a altas horas de la noche porque es la hora que pueden los empresarios de otras partes del mundo. Esas reuniones las hago una o dos veces al año, pero cuando necesito escaparme de puteo y Montse ha decidido pasar la noche en casa, pues esa excusa me ha servido.
El Canelita tiene la fortuna que dos o tres veces por año su esposa se va para Estados Unidos o Las Canarias y es justo allí cuando aprovecha para follar al Julio todas las veces que puede. Y aquí estábamos los tres, encerrados en en apartado disfrutando del sexo.
Estaba en estas cavilaciones cuando Canelita avisó que se iba a correr y sacó su pequeña polla y se corrió sobre la espalda de Julio quien al sentir la leche caliente gemía de placer unas 'Mmmmm' largas sin sacar mi polla de su boca. El Canelita me preguntó si no quería follar a Julio, pero le dije que no, que estaba por correrme y que me apetecía llenar el rostro de Julio con mi lefa, ¡claro, si Julio no se molestaba! Y comenzó Julio ha realizar unos sonidos como diciendo '¡Claro! ¡Por favor, no faltaba más! Y como en estas cosas de sexo el idioma y los códigos son casi siempre muy claros, le saqué la polla y me hice una paja a media caña rociando su cándido rostro de leche caliente.
Nos acostamos entonces, como una pareja-trío, Julio en el centro se dejaba acariciar por El Canelita y por mí. Estuvimos así un largo rato, acariciando nuestros vientres, cojones y pezones y conversando de cualquier cosa. De pronto, Julio se levantó y dijo que iba a ducharse. Allí descubrí que entre El Canelita y yo no había química, toda la combustión la colocaba el Julio como buen pasivo receptor.
Nos fuimos a duchar también, yo me fui al bar y no volví a ver a los chico el resto de la tarde.
Me tocaría hacer unas rondas de putivueltas.
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martes, 21 de mayo de 2019
Tarde aburrida en Sauna Center
Madrid: 26°C (¡Clima maravilloso en esta fría ciudad!)
Humedad: 34%
Vientos: 11 Km/h.
Probabilidades de lluvia: 0%
...y sin embargo cayó una ligera lluvia que por razones de lógica elevó la humedad a 100%.
Con algo de tiempo libre fui a la Sauna Center, luego me encontraría con Montserrat en Puerta del Sol. ¡Craso error la ida a la Center! Fue por costumbre, por puticostumbre, por la manía de ver un macho y querer compartir pajas; en verdad, no tenía necesidad de ir, pero el vicio es cosa seria.
En la sauna habían unos quince o veinte tíos. Me masturbé en distintos momentos con tres tíos que además de poseer pollas pequeñas para mi gusto, cuando me masturbaban me hacían daño, jalaban mi polla como si el juego consistiese en dar dolor.
En la sauna de vapor me tropecé también en distinto momento con tres tíos, estaban en bolas con buenas pollas, dos en estado morcillón y una bien erecta y maciza. Cuando me acerqué para sentir el nivel de dureza y de textura salieron corriendo, no sé si con miedo o con asco de mí. La tarde estaba resultando frustrante.
Al rato me encuentro con un tío en el jacuzzi, un peruano que se hacía llamar Jaime, lo invito a ir a una cabina para hacernos unas pajas y resultó también ser masturbador compulsivo a toda caña, le dije que lo dejáramos así, ya bastante pajas fuertes tenía por el día de hoy, además, poseía también una polla casi microscópica. Hace tiempo descubrí que soy adicto al sexo, me da por follar con quien sea y no me molesta el tamaño de la polla o del clítoris, pero esto rayaba en el absurdo: todos con pollas pequeñas y pajeando a toda caña.
Después de vagabundear por casi una hora, putivueltas infructuosas -en palabras de Penumbra-perro-, entro a la sauna de vapor y comienzo un magreo suave y gentil con otro tío, éste tenía la polla un poco más grande que los demás, ¿hoy sería el día de 'pollas pequeñas pagan menos'? Nos acariciamos los glandes y la comenzamos a pasar bien, en esa el tío me empuja con fuerza la cabeza para que le chupe la polla, no me gustó el trato, le dije que no me apetecía mamar, por lo menos no a la fuerza, el tío me dice que sin mamada él no masturba, pero, ¿de qué va esto? ¿Me das y te doy? Le dije que yo se lo mamaba si él me mamaba a mí, que hiciéramos un 69, me dice que él no mama, que eso le da asco. Yo le digo que no pasa nada y lo dejo.
Seguí en la cacería por unos veinte minutos más. Nada de nada. Ni pezoneo, ni magreo de muslos. Los tíos estaban en plan rechazo. Llegué a pensar que era contra mí, pero no era así, todos los tíos estaban comportándose de la misma manera entre ellos. No sé qué había en el ambiente pero no cabe duda que la tendencia al rechazo y al inconformismo era enorme.
Me voy al bar, me tomo unas tres cervezas. Pasan lentamente cuarenta minutos. Iba llegando más gente, sobre todo muchas "chicas" plumíferas y mucho sudamericano de closet.
Al cabo de otra cerveza retorno a la sauna de vapor, me topo con un tío con quien en varias ocasiones, en días anteriores, me había hecho unas pajas. Era un tío medio osete que además tenía una polla muy pequeña pero dura como una roca. Nos reconocimos en la oscuridad y nos dedicamos hacernos unas pajas. Por cortesía le dí una buena mamada y él, muy amablemente, me retribuyó con otra mamada, estaba apunto de correrme cuando el tío me avisa que va a por aire fresco, que hace mucho calor y que se siente asfixiado. Todo era cierto, yo también me sentía asfixiado. El tío sale, yo me quedo haciéndome una paja,. me acerco a otro tío que también se está pajeando y justo cuando le voy a tocar la polla se va..., ¡pero, qué demonios! Me acerco a otro tío y este ni siquiera me permitió moverme dos pasos cuando también se marcha.
En medio de la paja decido correrme allí mismo, estaba en mi punto de no retorno. Mi semen lo sentía frío..., ¡así sería el calor que estaba haciendo!
Me ducho y marcho. Salgo a la calle y aún había sol en Madrid. Fue una tarde muy aburrida en la sauna, no era el mejor momento.
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martes, 7 de mayo de 2019
Orgía en Sauna Center
Decidí pasar un rato por la Center a ver qué tal. Venía de hacer mi rutina de footing y recordé que tenía tiempo sin follar con otros tíos. Hacía tiempo que deseaba compartir unas caricias de pollas o algunas mamadas con alguien del mismo sexo que yo, que tuviese la suerte de encontrar otro hombre que me acariciase y explorar el placer de mis zonas erógenas. Si bien la relación con Montserrat no me tenía asfixiado ni nada por el estilo, no me había apetecido tener sexo con otros tíos desde hacía mucho tiempo.
Era inicios de
la primavera, era día de semana y tenía tiempo de sobra para irme de putería a la Sauna Center. Eso es algo que hay que considerar: el tiempo. Hay días en
que uno tiene la fortuna de follar casi inmediatamente; en otros, pues no
sucede nada de nada.
Llegué a la
sauna pasadas las 15:00 hrs. Doy un rápido recorrido por todos los espacios y
así por encima calculo la existencia de unos quince tíos. Nadie apetecible. Todos con un poco de actitud indiferente.
Decido entrar a
la sauna de vapor, pues es uno de los sitios que más me mola para el
intercambio sexual con desconocidos. Logró avanzar en la oscuridad y siento que
una mano me toca la polla. Yo iba muy cachondo, así que me quité la toalla y
direcciono mi polla hacia el sitio del que salió la amigable mano, la vista no se me ha
acostumbrado a la oscuridad así que no distingo nada. Siento que la mano vuelve
a tocar mi polla, me presiona y me toca en plan de reconocimiento, mi polla
está flácida, por lo cual, la mano desaparece como diciendo “si no estás duro,
ni te molestes en acercarte”, estas cosas ya me han pasado en otras ocasiones.
Logro ubicar un
espacio donde sentarme, quedo justo a contraluz, lo que me permite tener una
imagen de los especímenes que entran al vapor. Al cabo de un
rato entran dos tíos, uno detrás de otro. El tío que entra primero se pone
contra la pared ofreciéndo culete al tío que venía detrás. Ambos mostraban enormes pollas que pude apreciar entre el vapor. El tío que hace de activo
me da la impresión que es más bajo que el pasivo. Hace varios intentos
pero desiste. Veo que se acerca hacia mi y deduzco que es en plan de buscar una
mamada. No hay duda que el tío me ha visto. Se acerca. Está sin la toalla y comienza
a pajearse frente a mí. No lo pienso dos veces y por el bien de España toco su polla: es de buen
tamaño, un glande pequeño, tallo algo grueso y ligera curva hacia la izquierda.
Decido hacerle una mamada mientras me estimulo haciéndome una paja. La polla
del tío tenía un sabor algo neutro: ni amargo, ni dulce. Se agradece que estaba
limpia y que el tío tenía buen olor en las bolas, al menos que ya alguien antes
que yo le hubiese dedicado tiempo a la mamada prodigiosa.
Estaba mama que
mama y el tío decidió cogerme con las dos manos la cabeza y controlar la
follada, en ese momento fue un craso error, yo no me encontraba de humor para
que ejercieran sobre mi actitudes de macho-activo-dominante, si bien me gusta
mamar, lo estaba haciendo por tres cosas: 1) la amabilidad de la mamada; 2)
esperar que el otro me retribuyera con una buena mamada y 3) Pues por España, ¡joder! Sé que el aspecto
número dos no necesariamente se cumple, yo estaba consciente de eso, estaba dispuesto a mamar pero a mi ritmo.
Al tío no le gusto que lo rechazase, se alejó de mí, pero luego volvió
con el amigo que había entrado. Vi que le dijo algo al oído y el tío pasivo
inmediatamente se arrodilló frente a mí y comenzó a masturbarme. Apenas tenía
la polla semierecta el tío comenzó hacerme un sexo oral. Me puse de pie para
que el tío disfrutara y tuviese la oportunidad de acariciarme los huevos. El
otro tío se acerca a mí y siento un magreo en las nalgas, asumo entonces que
tendré la posibilidad de que me preparen el ojete, pero no fue así. El tío se
dedicó solo a acariciarme y yo decido hacerle una buena paja. Estaba en una de
las situaciones que más me gustan: un trío. Yo en el centro dándole de mamar a
un tío que estaba de rodillas frente a mí y junto a mí, un tío de polla curva
hacia la izquierda. Lo que me faltaba era que alguien se atreviese a meter un dedo a por mi culo.
Estuvimos un
rato así hasta que el tío macho-activo-dominante levantó al pasivo y se lo
llevó a un rincón ¡dejándome sin nada! Noté que el tío dominante le dice algo en la oreja al pasivo-sumiso, el cual de inmediato vueve a colocar las dos manos sobre la pared a esperar ser follado por el otro tío. Fueron algunas embestidas. De pronto, el tío dominante pareció aburrirse o sentirse muy acalorado, la sauna de vapor estaba a millón. Por mi parte había decidido sentarme y esperar de nuevo la siguiente oportunidad.
Luego de un rato vino otro tío de polla de tamaño mediano, glande grande y bolas grandes y peludas. Al igual que el anterior, se puso delante de mí ofreciéndo su polla. Y no pude evitarlo y me la llevé de nuevo a la boca, lo que supuso un gustito, ¡eso sí, esta vez por Chueca! Esta polla al igual que la anterior tenía un sabor neutro, la textura velluda de las bolas era una invitación al juego y las caricias de cojones.
Digamos que en total creo que entre acariciar y mamar tuve la oportunidad de catar unas ocho pollas. Ninguna que yo pueda categorizar de 'extraordinaria' pero todas susceptibles de ser acariciadas y chupadas. Creo que en total cuatro o cinco tíos se atrevieron a darme una buena mamada de las cuales en especial recuerdo a un tío algo gordillo que usaba mucho los dientes al momento de mamar. Dos veces lo detuve para decirle que me estaba haciendo daños con los dientes. El tío nunca me contesto, pero a la tercera que volvió a usar los dientes simplemente lo dejé y me alejé de la sauna de vapor, fui a la zona de duchas, tomé un baño de agua helada y decidí acercarme un rato a ver que tal.
La tarde se antojaba especialmente floja. Camino al bar me topé con algunos de los tíos con los que había ligado en medio de las penumbras de la sala de vapor. No me había corrido, la estaba pasando bien y deseaba tener algo más de acción, bien sea que me follasen o que me tocase follar. En estas cosas últimamente no suelo darme mala vida. Me dejo llevar tal cual como se vayan presentando los acontecimientos.
En el bar pude distinguir que habían muchos chicos entre los 23 y 33 años de edad, la tarde estaba cayendo y estaban comenzando a aparecer los tíos entre los 34 y 54 años. Me fijé en uno que captó mi atención porque era un tío como de 60 años -de los que me gustan a mí-, de cuerpo nada agraciado pero tampoco para salir corriendo. Calvo y de nariz aguileña, de mirada esquiva y labios cortos, pensé que como activo o pasivo este tío debía dar caña. Así que me dije, Andrés, vamos a seguirlo. ¡Y cual sería mi sorpresa que el tío se metió en la sauna de vapor! Así que pensé, pues nada, vamos a ver que pasa.
Traspasé la sauna de vapor, me quité la toalla quedando en pelotas. Comencé a pajearme lentamente, con suavidad y ternura para estimular la circulación de sangre y la autoconfianza en mi polla, ponerla a tono y lista para la próxima escaramuza. Pues una vez adentro de la sauna de vapor me pasó algo muy curioso, no sé si habrá sido por el calor o por las cervezas que llevaba encima -a lo sumo, llevaba unas tres cervezas, no más de allí-, pero una vez dentro de la sauna de vapor me desorienté. Ví todo oscuro, me volteé para ubicar la puerta y una vez orientado, volví al sitio donde había estado la primera vez. A diferencia de la vez anterior en que me iba tropezando tíos e iba tocando una polla por aquí o un culo por allá, esta vez no había nadie. Solo la penumbra, el vapor, mi polla y yo, el tío calvo parecía que se lo había tragado la oscuridad. No me preocupe por buscarlo así que me senté a ver si caía algúna alma caritativa que me diera de mamar o alguien que quisiese comerse mi rabo.
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No se cuanto tiempo paso, eso es algo que debo escribir alguna vez en el blog: el tiempo en la sauna pasa distinto que cuando estás afuera, en la vida ordinaria. A veces me encierro en un cuarto con un tío, nos hacemos un 69, unas pajas, unas folladas y tal, siento que han pasado 45 minutos y cuando reviso la hora tan solo han pasado 10 o 15 minutos que fueron intensos y que disfruté al máximo. En otras ocasiones pasa el tiempo rápido y ni cuenta me doy.
X
Como os decía, no recuerdo cuanto tiempo había pasado, pero de seguro no era mucho en realidad. Y de pronto se sentó justo a mi lado el tío calvo. Tenía que haberme estado observando desde que entré pajeandome, porque apenas el tío se sentó, se dio cuenta que estaba muy lejos para con su mano alcanzar mi polla, por lo cual se acercó más y aún así permanecía lejos. Yo no quise que se sintiese frustrado, así que me acerqué completamente a él y pegué mi muslo derecho con su muslo izquierdo. El tío sin perder tiempo comenzó a acariciarme la polla desde la cabeza. Me gustó el tacto del tío, estaba acariciando mi glande con dulzura y suavidad. Sentía cómo iba midiendo cada rincón de mi polla. Fue bajando lentamente recorriendo cada milímetro del tallo. Cuando apenas recorría algunos centímetros retrocedía de nuevo hacia la punta y se deleitaba un ratito acariciando el glande y la uretra. No era una paja, era un reconocimiento fálico. Cuando el tío llegó a mis bolas que estaban muy bien rasuradas, se deleitó midiendolas y pesándolas. Me las apretaba justo para sentir placer y no dolor, luego volvía a recorrer todo el trayecto de mi pene. Me dio la impresión que el tío estaba como impresionado del tamaño, como llevaba un buen rato tan solo dejándome hacer, pues yo solo acariciaba el muslo izquierdo del tío sin atreverme a tocar su polla, pensé que era el momento de recompensarlo y de darle placer al tío, que ya sabéis que a mi los mayorcitos me molan un montón. Cuando toqué la polla del tío pude comprender por qué el tío calvo se esmeraba tanto en reconocer una y otra vez el tamaño de mi polla: ¡tenía una polla pequeñísima! Eso sí, tenía la polla dura como una piedra.
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El tío se abalanzó sobre mi polla y me dio una de las mejores mamadas que he recibido en los últimos tiempo. Sin timidez alguna el tío calvo se engullía mi polla hasta los mismisimos cojones, brindándome un placer y dándome un gustito que hacía tiempo no me daban. Subía y bajaba con su cabeza, cuando sus manos no estaban jugueteando con mis pezones, el tío me acariciaba los muslos, cosa que descubrí allí que me enloquecía que me acariciaran los muslos mientras me hacían una buena fellatio. En otros momentos el tío calvo, sin llegar a separarse nunca de mi polla no paraba acariciarme las nalgas y en varios momentos esperé a que se decidiera a acariciar mi ojete, que en los últimos tiempos no había comido ni dedo ni polla alguna. En medio del vapor y la penumbra el tío calvo estaba mama que mama y me dio el gusto de hacerme una 'delicia de Adán', que es aquella posición en la que el mamado sube las piernas sobre los hombros del mamador quedando las piernas del activo levantadas del piso y pene, bolas y culo expuestos para el uso y manipulación del mamador. Mi culo quedó al aire y expuesto y me quedé con ganas de que el tío calvo me además de lubricarme el ojete con su saliva procediera a meterme el dedo en el culo, pero dicha delicia no fue posible debido a que el tío calvo se dedicó exclusivamente a lamer, mamar y chupar. Yo en lo personal estaba muy feliz de que un mayorcete se estuviese dando gusto conmigo, a veces pasa, en medio de tanto chaval guapete y exhibicionista los únicos que se dedican a dar una buena faena sexual son los menos guapos y mayorcitos. El tío calvo a veces se dedicaba a lamerme el ojete y mientras eso pasaba no paraba de pajearme y de acariciarme la polla a distintas velocidades. De vez en cuando se detenía en mis cojones y los acariciaba muy suavemente o los chupaba de manera insistente siempre sin dejar de pajearme.
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Sentía que me iba a correr pronto y el tío no tenía pinta de que me iba a dejar así no más. Es bueno avisar cuando uno se va a correr porque así uno puede colaborar en alguna fantasía: correrse en el rostro, sobre el pecho, en las piernas y a veces hay abuelos que les gusta tragarse toda la lechita. Le dije al tío que me iba a correr y le pregunté dónde quería que me corriese a lo cual me respondió que por qué no me ponía en cuatro patitas y me corría con una manola mientras él me lamía el culo. Me pareció extraño y de mal gusto desperdiciar el semen en el piso de la sauna de vapor, pero bueno, este tipo de cosas ya las he hecho así que accedí. Me puse en cuatro patitas, sentía que el culo ya estaba lo suficientemente dilatado y esperaba que el tío calvo me metiese aunque fuese un dedo en mi culito, mientras me pajeaba el tío cumplió su palabra, me abrió las nalgas con sus dos manos y se dedicó a pasarme la punta de la lengua en mi humilde ojete, me corrí como hacía tiempo no me corría, no sé en cuanto a la cantidad pues todo permanecía oscuro, lo que sé es que fue intenso y hasta pegué tres grititos de placer que escuché se repitió como eco en la sauna de vapor. Creo que solo estábamos en el vapor el tío calvo, yo y el enorme gusto que nos dimos. Apenas terminé de correrme el tío calvo me dio unas palmaditas de cariño en los muslos y desapareció. Yo me levanté con un intenso dolor de rodillas, me había hecho daño arrodillarme pero que buena corrida había sido.
Salí a ducharme con agua fría, coger algo de aire, ducharme y tomarme una cervecita. Tenía aún tiempo de sobra para pasear por la sauna y darme un gustito más. Vería si tendrpia suerte de que me follaran.
Después de la ducha y de unas dos cervecitas bien frías, recobré ánimos y fuerzas para internarme en la sauna de vapor de nuevo. Reflexioné sobre mi técnica de cacería y llegué a la conclusión que por lo menos durante el día de hoy, los tíos que se sentaban iban más en plan pasivo-mamar y los que se quedaban de pie más en la idea de activo-dar-polla, esto eran desde luego elucubraciones mías tal y como veía que iban pasando los acontecimientos. Así que una vez dentro de la sauna decidí quedarme de pie, me quité la toalla y dejé mi polla al aire (o vapor) libre. No habían pasado ni cinco minutos cuando pasó justo a mi lado un tío que lo primero que hizo fue tocarme la polla, fue un toqueteo suave, en la cual supe que el tío habría catalogado a mi polla de flácida, pues apenas tocó y se dio cuenta que no estaba ni morcillona dejó de hacer cualquier intento para levantar el ánimo de esta inocente polla. Al cabo de un minuto pasó detrás de mí otro tío quien me sobó el trasero e hizo el intento de meterme el dedo en el culo, pero se quedo solo en eso, intento de meterme el dedo. Justo en ese momento pasaba frente a mí un tío que tenía buen aspecto e iba sin toalla, el tío exhibía un enorme pollón en estado morcilla que se me hizo agua la boca. Acerqué mi mano a la polla del tío, el tío dejó que su polla sintiera mi mano, era dura y a la vez suave, acaricie suave la polla y justo cuando se estaba comenzando a poner erecta y ya estaba yo sintiendo fluir la sangre en ese colosal miembro el tío decide seguir su camino. Ya me ha pasado miles de veces, una polla que acaricio o mamo, una polla a la que uno le dedica tiempo, paciencia y cariño, justo cuando está agarrando forma, cuerpo y consistencia el tío decide irse. Y me ha pasado que estoy en una de mama que mama, logro que la polla esté erguida y potente para que me folle y el tío me suelta la perla de "Tío, es que en realidad soy pasivo, ¿me follas?" y entonces a uno le toca hacer de tripas corazón, respirar hondo, pedirle al tío que te chupe un ratito la polla y follártelo allí mismo, cumpliendo el designio que la rueda de la fortuna nos tiene preparados.
La tarde estaba prometiendo, se había formado como un juego de toqueteo de pollas, creo que en el interín logré acariciar unas cinco pollas de tamaños variados pero predominando el tamaño grande, es decir, si esas pollas se levantaban iban a estar en buena forma para pajear, meterselas por la boca o incentivar alguna exploración polla-ano. Me estaba sintiendo algo cansado de estar de pie así que decidí sentarme. Me senté en medio de dos tíos que si bien no pude reconocer exactamente sus características el de mi izquierda era algo gordito y el de mi derecha parecía un señor de unos 55 o 55 años de edad pero bastante delgado. Estaba en plena contemplación del tío de mi izquierda cuando el tío de mi derecha decidió acariciarme el muslo izquierdo, yo bajo estas circunstancias no me quedo otra que abrir bastantes las piernas con lo cual mi muslo izquierdo lo acerqué aún más al tío. Éste, al ver mi predisposición a hacer acariciado prefiero no perder tiempo y me dedicó una exploración manual a la polla. Al tío pareció gustarle lo que tenía entre manos, pues no paró de acariciar el tallo y las bolas. Yo iba completamente rasurado, esto de rasurarme las partes nobles lo hago con la finalidad de que los tíos pues disfruten con bastante gusto de mi sexo, sea que se dediquen a comerme la polla o a explorar mis cavidades anales. Mi polla se puso dura y tiesa, lo cual incentivó que el tío no se lo pensara dos veces y se dedicara hacerme una fellatio. ¡Este tío sí que sabía mamar! Sintiendo sus increibles dotes para con el sexo oral coloqué mi pierna izquierda sobre su pierna derecha dándole la indicación corporal de que me entragaba a él en los próximos minutos. El tío no me dejó seguir así mucho tiempo pues se levantó para ponerse de rodillas frente a mí. El tío se dedicó a mi polla dandome mucho gusto, el tío delgado que estaba a mi derecha se levantó y me puso su polla muy cerca de mi cara, al sentir el placer y el gusto que me estaba dando el tío que estaba a mi izquierda no pude menos que devolver ese placer a otro ser humano, así que me decidí y comencé a pajear a la polla del tío de mi derecha. ¡Qué polla! Calculo que tenía los clásicos 18 cms pero era de un grosor tal y de una textura tan distinta que no me aguanté y me la llevé a mi boca. Efectivamente, la polla del tío de la derecha era una de esas pollas que son difíciles de que entren por culo por lo gruesa pero que una vez están dentro permite hacer y disfrutar de maravillas en los más profundos rincones del intestino. Yo me la estaba pasando muy bien: tenía a un tío que estaba de rodillas mama-que-mama, además lo hacía muy pero muy bien y tenía frente a mi una buena polla, grande, gruesa, de glande amplio y pesado, de buen sabor la polla. El tío delgado que estaba sentado a mi derecha estaba muy cachando y se dedicó a trabajarme los pezones con una dulzura y una delicadeza que apenas lo recuerdo me excita sobremanera. El tío me se dedico a chuparme y mordisquear mis tetillas mientras que con sus manos me acariciara el rostro, en medio del placer y del vapor el tío delgado me metió el dedo pulgar de su mano derecha el cual comencé yo a chupar, debo reconocer que me pasé de antihigienico pero justo en ese momento ya me encontraba aturdido y perdido de placer y cualquier cosa podía pasar como dejar que me follaran sin condón, cosa que no pasó pero estuve a punto. Entre la mamada del tío de mi izquierda que ahora permanecía de rodillas ante mi chupa-que-chupa y las caricias dle tío de mi derecha me encontraba completamente aturdido y me estaba dejando llevar, estaba literalmente ciego de placer y embelesado con el afán y las caricias que me estaban otorgando. El tío que estaba de rodillas de vez en cuando me levantaba las patitas y se dedicaba a lamerme el culo, en ese instante me apretaba los cojones y la base de la polla mientras el tío que estaba a mi derecha se dedicaba a chuparme la punta del glande con dedicación y cariño saboreando mi glande como si fuese un bombón apetecible, de vez en cuando el tío que estaba de rodilla volvía a mi polla y justo allí, el tío que estaba a mi derecha aprovechaba para mordisquear mis pezones y meterme el dedo en el culo. Estaba disfrutando al máximo y me encontraba en una posición que me gustaba: patitas al aire mientras juegan con mi polla y con mi culete a la vez. Podría decir que sentí que el tiempo se paralizó y que pasaron miles de horas, lo cierto es que al cabo de un rato y justo en una de las veces que tenía en mi boca la polla del tío delgado, veo a mi izquierda un tío que estaba muy cerca de nosotros contemplando la escena, ¿y a qué no adivináis qué hacía? Pues sí, el tío sin verguenza alguna estaba dándole a la zambomba, razón por la cual -y sin quitarme la polla del tío delgado de mi boca, y sin dándole de mamar al tío que tenía a mis pies- le pedí que se acercará y cuando se acercó comencé hacerle una paja suave.
Allí estaba yo: dándo de mamar a un buen hombre, mamándosela a otro hombre y haciendo con mi mano izquierda una paja a otro hombre.
Digamos que en total creo que entre acariciar y mamar tuve la oportunidad de catar unas ocho pollas. Ninguna que yo pueda categorizar de 'extraordinaria' pero todas susceptibles de ser acariciadas y chupadas. Creo que en total cuatro o cinco tíos se atrevieron a darme una buena mamada de las cuales en especial recuerdo a un tío algo gordillo que usaba mucho los dientes al momento de mamar. Dos veces lo detuve para decirle que me estaba haciendo daños con los dientes. El tío nunca me contesto, pero a la tercera que volvió a usar los dientes simplemente lo dejé y me alejé de la sauna de vapor, fui a la zona de duchas, tomé un baño de agua helada y decidí acercarme un rato a ver que tal.
La tarde se antojaba especialmente floja. Camino al bar me topé con algunos de los tíos con los que había ligado en medio de las penumbras de la sala de vapor. No me había corrido, la estaba pasando bien y deseaba tener algo más de acción, bien sea que me follasen o que me tocase follar. En estas cosas últimamente no suelo darme mala vida. Me dejo llevar tal cual como se vayan presentando los acontecimientos.
En el bar pude distinguir que habían muchos chicos entre los 23 y 33 años de edad, la tarde estaba cayendo y estaban comenzando a aparecer los tíos entre los 34 y 54 años. Me fijé en uno que captó mi atención porque era un tío como de 60 años -de los que me gustan a mí-, de cuerpo nada agraciado pero tampoco para salir corriendo. Calvo y de nariz aguileña, de mirada esquiva y labios cortos, pensé que como activo o pasivo este tío debía dar caña. Así que me dije, Andrés, vamos a seguirlo. ¡Y cual sería mi sorpresa que el tío se metió en la sauna de vapor! Así que pensé, pues nada, vamos a ver que pasa.
Traspasé la sauna de vapor, me quité la toalla quedando en pelotas. Comencé a pajearme lentamente, con suavidad y ternura para estimular la circulación de sangre y la autoconfianza en mi polla, ponerla a tono y lista para la próxima escaramuza. Pues una vez adentro de la sauna de vapor me pasó algo muy curioso, no sé si habrá sido por el calor o por las cervezas que llevaba encima -a lo sumo, llevaba unas tres cervezas, no más de allí-, pero una vez dentro de la sauna de vapor me desorienté. Ví todo oscuro, me volteé para ubicar la puerta y una vez orientado, volví al sitio donde había estado la primera vez. A diferencia de la vez anterior en que me iba tropezando tíos e iba tocando una polla por aquí o un culo por allá, esta vez no había nadie. Solo la penumbra, el vapor, mi polla y yo, el tío calvo parecía que se lo había tragado la oscuridad. No me preocupe por buscarlo así que me senté a ver si caía algúna alma caritativa que me diera de mamar o alguien que quisiese comerse mi rabo.
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No se cuanto tiempo paso, eso es algo que debo escribir alguna vez en el blog: el tiempo en la sauna pasa distinto que cuando estás afuera, en la vida ordinaria. A veces me encierro en un cuarto con un tío, nos hacemos un 69, unas pajas, unas folladas y tal, siento que han pasado 45 minutos y cuando reviso la hora tan solo han pasado 10 o 15 minutos que fueron intensos y que disfruté al máximo. En otras ocasiones pasa el tiempo rápido y ni cuenta me doy.
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Como os decía, no recuerdo cuanto tiempo había pasado, pero de seguro no era mucho en realidad. Y de pronto se sentó justo a mi lado el tío calvo. Tenía que haberme estado observando desde que entré pajeandome, porque apenas el tío se sentó, se dio cuenta que estaba muy lejos para con su mano alcanzar mi polla, por lo cual se acercó más y aún así permanecía lejos. Yo no quise que se sintiese frustrado, así que me acerqué completamente a él y pegué mi muslo derecho con su muslo izquierdo. El tío sin perder tiempo comenzó a acariciarme la polla desde la cabeza. Me gustó el tacto del tío, estaba acariciando mi glande con dulzura y suavidad. Sentía cómo iba midiendo cada rincón de mi polla. Fue bajando lentamente recorriendo cada milímetro del tallo. Cuando apenas recorría algunos centímetros retrocedía de nuevo hacia la punta y se deleitaba un ratito acariciando el glande y la uretra. No era una paja, era un reconocimiento fálico. Cuando el tío llegó a mis bolas que estaban muy bien rasuradas, se deleitó midiendolas y pesándolas. Me las apretaba justo para sentir placer y no dolor, luego volvía a recorrer todo el trayecto de mi pene. Me dio la impresión que el tío estaba como impresionado del tamaño, como llevaba un buen rato tan solo dejándome hacer, pues yo solo acariciaba el muslo izquierdo del tío sin atreverme a tocar su polla, pensé que era el momento de recompensarlo y de darle placer al tío, que ya sabéis que a mi los mayorcitos me molan un montón. Cuando toqué la polla del tío pude comprender por qué el tío calvo se esmeraba tanto en reconocer una y otra vez el tamaño de mi polla: ¡tenía una polla pequeñísima! Eso sí, tenía la polla dura como una piedra.
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El tío se abalanzó sobre mi polla y me dio una de las mejores mamadas que he recibido en los últimos tiempo. Sin timidez alguna el tío calvo se engullía mi polla hasta los mismisimos cojones, brindándome un placer y dándome un gustito que hacía tiempo no me daban. Subía y bajaba con su cabeza, cuando sus manos no estaban jugueteando con mis pezones, el tío me acariciaba los muslos, cosa que descubrí allí que me enloquecía que me acariciaran los muslos mientras me hacían una buena fellatio. En otros momentos el tío calvo, sin llegar a separarse nunca de mi polla no paraba acariciarme las nalgas y en varios momentos esperé a que se decidiera a acariciar mi ojete, que en los últimos tiempos no había comido ni dedo ni polla alguna. En medio del vapor y la penumbra el tío calvo estaba mama que mama y me dio el gusto de hacerme una 'delicia de Adán', que es aquella posición en la que el mamado sube las piernas sobre los hombros del mamador quedando las piernas del activo levantadas del piso y pene, bolas y culo expuestos para el uso y manipulación del mamador. Mi culo quedó al aire y expuesto y me quedé con ganas de que el tío calvo me además de lubricarme el ojete con su saliva procediera a meterme el dedo en el culo, pero dicha delicia no fue posible debido a que el tío calvo se dedicó exclusivamente a lamer, mamar y chupar. Yo en lo personal estaba muy feliz de que un mayorcete se estuviese dando gusto conmigo, a veces pasa, en medio de tanto chaval guapete y exhibicionista los únicos que se dedican a dar una buena faena sexual son los menos guapos y mayorcitos. El tío calvo a veces se dedicaba a lamerme el ojete y mientras eso pasaba no paraba de pajearme y de acariciarme la polla a distintas velocidades. De vez en cuando se detenía en mis cojones y los acariciaba muy suavemente o los chupaba de manera insistente siempre sin dejar de pajearme.
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Sentía que me iba a correr pronto y el tío no tenía pinta de que me iba a dejar así no más. Es bueno avisar cuando uno se va a correr porque así uno puede colaborar en alguna fantasía: correrse en el rostro, sobre el pecho, en las piernas y a veces hay abuelos que les gusta tragarse toda la lechita. Le dije al tío que me iba a correr y le pregunté dónde quería que me corriese a lo cual me respondió que por qué no me ponía en cuatro patitas y me corría con una manola mientras él me lamía el culo. Me pareció extraño y de mal gusto desperdiciar el semen en el piso de la sauna de vapor, pero bueno, este tipo de cosas ya las he hecho así que accedí. Me puse en cuatro patitas, sentía que el culo ya estaba lo suficientemente dilatado y esperaba que el tío calvo me metiese aunque fuese un dedo en mi culito, mientras me pajeaba el tío cumplió su palabra, me abrió las nalgas con sus dos manos y se dedicó a pasarme la punta de la lengua en mi humilde ojete, me corrí como hacía tiempo no me corría, no sé en cuanto a la cantidad pues todo permanecía oscuro, lo que sé es que fue intenso y hasta pegué tres grititos de placer que escuché se repitió como eco en la sauna de vapor. Creo que solo estábamos en el vapor el tío calvo, yo y el enorme gusto que nos dimos. Apenas terminé de correrme el tío calvo me dio unas palmaditas de cariño en los muslos y desapareció. Yo me levanté con un intenso dolor de rodillas, me había hecho daño arrodillarme pero que buena corrida había sido.
Salí a ducharme con agua fría, coger algo de aire, ducharme y tomarme una cervecita. Tenía aún tiempo de sobra para pasear por la sauna y darme un gustito más. Vería si tendrpia suerte de que me follaran.
Después de la ducha y de unas dos cervecitas bien frías, recobré ánimos y fuerzas para internarme en la sauna de vapor de nuevo. Reflexioné sobre mi técnica de cacería y llegué a la conclusión que por lo menos durante el día de hoy, los tíos que se sentaban iban más en plan pasivo-mamar y los que se quedaban de pie más en la idea de activo-dar-polla, esto eran desde luego elucubraciones mías tal y como veía que iban pasando los acontecimientos. Así que una vez dentro de la sauna decidí quedarme de pie, me quité la toalla y dejé mi polla al aire (o vapor) libre. No habían pasado ni cinco minutos cuando pasó justo a mi lado un tío que lo primero que hizo fue tocarme la polla, fue un toqueteo suave, en la cual supe que el tío habría catalogado a mi polla de flácida, pues apenas tocó y se dio cuenta que no estaba ni morcillona dejó de hacer cualquier intento para levantar el ánimo de esta inocente polla. Al cabo de un minuto pasó detrás de mí otro tío quien me sobó el trasero e hizo el intento de meterme el dedo en el culo, pero se quedo solo en eso, intento de meterme el dedo. Justo en ese momento pasaba frente a mí un tío que tenía buen aspecto e iba sin toalla, el tío exhibía un enorme pollón en estado morcilla que se me hizo agua la boca. Acerqué mi mano a la polla del tío, el tío dejó que su polla sintiera mi mano, era dura y a la vez suave, acaricie suave la polla y justo cuando se estaba comenzando a poner erecta y ya estaba yo sintiendo fluir la sangre en ese colosal miembro el tío decide seguir su camino. Ya me ha pasado miles de veces, una polla que acaricio o mamo, una polla a la que uno le dedica tiempo, paciencia y cariño, justo cuando está agarrando forma, cuerpo y consistencia el tío decide irse. Y me ha pasado que estoy en una de mama que mama, logro que la polla esté erguida y potente para que me folle y el tío me suelta la perla de "Tío, es que en realidad soy pasivo, ¿me follas?" y entonces a uno le toca hacer de tripas corazón, respirar hondo, pedirle al tío que te chupe un ratito la polla y follártelo allí mismo, cumpliendo el designio que la rueda de la fortuna nos tiene preparados.
La tarde estaba prometiendo, se había formado como un juego de toqueteo de pollas, creo que en el interín logré acariciar unas cinco pollas de tamaños variados pero predominando el tamaño grande, es decir, si esas pollas se levantaban iban a estar en buena forma para pajear, meterselas por la boca o incentivar alguna exploración polla-ano. Me estaba sintiendo algo cansado de estar de pie así que decidí sentarme. Me senté en medio de dos tíos que si bien no pude reconocer exactamente sus características el de mi izquierda era algo gordito y el de mi derecha parecía un señor de unos 55 o 55 años de edad pero bastante delgado. Estaba en plena contemplación del tío de mi izquierda cuando el tío de mi derecha decidió acariciarme el muslo izquierdo, yo bajo estas circunstancias no me quedo otra que abrir bastantes las piernas con lo cual mi muslo izquierdo lo acerqué aún más al tío. Éste, al ver mi predisposición a hacer acariciado prefiero no perder tiempo y me dedicó una exploración manual a la polla. Al tío pareció gustarle lo que tenía entre manos, pues no paró de acariciar el tallo y las bolas. Yo iba completamente rasurado, esto de rasurarme las partes nobles lo hago con la finalidad de que los tíos pues disfruten con bastante gusto de mi sexo, sea que se dediquen a comerme la polla o a explorar mis cavidades anales. Mi polla se puso dura y tiesa, lo cual incentivó que el tío no se lo pensara dos veces y se dedicara hacerme una fellatio. ¡Este tío sí que sabía mamar! Sintiendo sus increibles dotes para con el sexo oral coloqué mi pierna izquierda sobre su pierna derecha dándole la indicación corporal de que me entragaba a él en los próximos minutos. El tío no me dejó seguir así mucho tiempo pues se levantó para ponerse de rodillas frente a mí. El tío se dedicó a mi polla dandome mucho gusto, el tío delgado que estaba a mi derecha se levantó y me puso su polla muy cerca de mi cara, al sentir el placer y el gusto que me estaba dando el tío que estaba a mi izquierda no pude menos que devolver ese placer a otro ser humano, así que me decidí y comencé a pajear a la polla del tío de mi derecha. ¡Qué polla! Calculo que tenía los clásicos 18 cms pero era de un grosor tal y de una textura tan distinta que no me aguanté y me la llevé a mi boca. Efectivamente, la polla del tío de la derecha era una de esas pollas que son difíciles de que entren por culo por lo gruesa pero que una vez están dentro permite hacer y disfrutar de maravillas en los más profundos rincones del intestino. Yo me la estaba pasando muy bien: tenía a un tío que estaba de rodillas mama-que-mama, además lo hacía muy pero muy bien y tenía frente a mi una buena polla, grande, gruesa, de glande amplio y pesado, de buen sabor la polla. El tío delgado que estaba sentado a mi derecha estaba muy cachando y se dedicó a trabajarme los pezones con una dulzura y una delicadeza que apenas lo recuerdo me excita sobremanera. El tío me se dedico a chuparme y mordisquear mis tetillas mientras que con sus manos me acariciara el rostro, en medio del placer y del vapor el tío delgado me metió el dedo pulgar de su mano derecha el cual comencé yo a chupar, debo reconocer que me pasé de antihigienico pero justo en ese momento ya me encontraba aturdido y perdido de placer y cualquier cosa podía pasar como dejar que me follaran sin condón, cosa que no pasó pero estuve a punto. Entre la mamada del tío de mi izquierda que ahora permanecía de rodillas ante mi chupa-que-chupa y las caricias dle tío de mi derecha me encontraba completamente aturdido y me estaba dejando llevar, estaba literalmente ciego de placer y embelesado con el afán y las caricias que me estaban otorgando. El tío que estaba de rodillas de vez en cuando me levantaba las patitas y se dedicaba a lamerme el culo, en ese instante me apretaba los cojones y la base de la polla mientras el tío que estaba a mi derecha se dedicaba a chuparme la punta del glande con dedicación y cariño saboreando mi glande como si fuese un bombón apetecible, de vez en cuando el tío que estaba de rodilla volvía a mi polla y justo allí, el tío que estaba a mi derecha aprovechaba para mordisquear mis pezones y meterme el dedo en el culo. Estaba disfrutando al máximo y me encontraba en una posición que me gustaba: patitas al aire mientras juegan con mi polla y con mi culete a la vez. Podría decir que sentí que el tiempo se paralizó y que pasaron miles de horas, lo cierto es que al cabo de un rato y justo en una de las veces que tenía en mi boca la polla del tío delgado, veo a mi izquierda un tío que estaba muy cerca de nosotros contemplando la escena, ¿y a qué no adivináis qué hacía? Pues sí, el tío sin verguenza alguna estaba dándole a la zambomba, razón por la cual -y sin quitarme la polla del tío delgado de mi boca, y sin dándole de mamar al tío que tenía a mis pies- le pedí que se acercará y cuando se acercó comencé hacerle una paja suave.
Allí estaba yo: dándo de mamar a un buen hombre, mamándosela a otro hombre y haciendo con mi mano izquierda una paja a otro hombre.
martes, 23 de abril de 2019
Mutual Masturbation
A veces no se desea ni mamar ni follar, tan solo pasar un rato agradable, sin estrés, lleno de caricias; es allí donde aparece el arte de la masturbación mutua, una técnica que evita la penetración y nos hace disfrutar de una paja grupal.
Cuando voy a una sauna o a un club de sexo y estoy muy cansado por el día a día, me gusta sentarme y hacer algunas unas pajas compartidas, comunitarias con otros tíos, esa típica paja en la que vas conversando sobre el calor de la sauna, que si hay poca gente hoy, que si dejé a la parienta durmiendo la siesta y me vine a ver qué conseguía. Dentro de la categoría de pajas mutuas yo incluyo la 'guerra de espadas' o Sword Wars como se le conoce en inglés y que consiste en dos machos jugando entre sí, chocando y rozando sus penes uno contra el otro. Yo lo he realizado en diversas oportunidades y dependiendo del nivel de excitación es bastante divertido y entretenido: dos pollas peleándose entre sí para dar más placer.
Hubo una época en que iba con frecuencia los días de semana a la Sauna Octupus, allí me hice amiguete de un habitual al que llamé Toby. Toby era un osete super majo, el clásico tío con el que me tomaría unas cervezas en bolas pero con quien no me apetecería ni para una mamada o para un pezoneo. Nos hicimos 'amigos de saunas', es decir, aquella persona que te la encuentras con frecuencia pero no te apetece hacer nada sexual con ella. En ocasiones, era tal el aburrimiento que nos embargaba a Toby y a mí que nos íbamos a un apartado para hacernos unas pajas, justo allí aparecía el arte de la masturbación mutua, de vez en cuando Toby me hacía unas mamadas deliciosas, él nunca espero retribución igual de mi parte salvo la consabida paja mutua.
La masturbación mutua permite el clásico juego de ritmos: de pronto él espera que yo lo pajee rápido y por el contrario, voy con un ritmo muy lento; a mí me pasa igual, yo por lo general llevo el ritmo de la zambomba contrario a como me la hacen a mí. Si me pajean fuerte y rápido yo voy lento y suave. Si son suaves conmigo yo suele ir a ritmo frenético. Esto hace que el otro tenga dudas de la velocidad y permite un juego, un toqueteo sexual que es placentero y divertido. Otra cosa es cuando se concentran en mi glande. Hay tíos que gustan de acariciar el glande, de apretarlo o masajearlo suavemente, de pasar el dedo por la uretra y por el frenillo, en esos momentos me lo tomo con mucha calma y me dedico a disfrutar del tamaño, forma y nivel de PH del glande.
Mi primera relación homosexual, o mejor dicho, la primera vez que tuve sexo con otro hombre -pues no me autoetiquetaba ni de bisexual ni de homosexual- fue cuando mi primo Tommy decidió 'lavarme' la polla con jabón. Yo tenía 13 años y Tommy 12, por alguna razón mi tía insistió en que nos bañáramos juntos para ahorrar tiempo y allí en la ducha Tommy tocó mi 'cosita', yo estaba desarrollándome y mi polla estaba crecida y llena de pelos.
Recuerdo que le dije a Tommy que dejara eso, que hacer esa cosa era propia de maricones. Me dijo que está bien, que lo dejaría, pero que antes dejara que él me 'lavara' bien la polla. Yo lo dejé y no me atreví a tocar su pene. Esa vez descubrí que me gustaba que otro chico me acariciara la polla. En esa ocasión quedé con el pene erecto pero no me corrí.
Tuvimos la oportunidad de hacernos una verdadera paja mutua al poco tiempo, cuando mis tíos nos dejaron solos en casa y después de ser nosotros quienes limpiáramos la casa, las ventanas, arreglar nuestra habitación y lavar la loza, a Tommy se le ocurrió pedirle permiso a mis tíos para bañarnos en el jacuzzi que ellos tenían en el baño de su habitación. Mis tíos afortunadamente tenían una buena posición económica y se daban lujos como ese.
Tommy nos apresuró para que arregláramos todo rápido y pudiésemos disfrutar del jacuzzi. Una vez terminado, Tommy preparó el jacuzzi con agua caliente y burbujas de jabón. Yo accedí a entrar al jacuzzi en ropa interior. Tommy, de manera desenfadada, quedó en bolas y después de conversar sobre aquí y allá sentí como Tommy me acariciaba los huevos con su pie por debajo del agua. ¡Tommy!, le grité, ¡déja la mariconada, hostias! ¡Vamos a lavarnos las pollas, Andrés!, me dijo mientras se levantaba y me dejaba ver un enorme cipote. Tommy era menor que yo, pero ya se había desarrollado y su polla tenía una dimensión superior a la proporción de su cuerpo.
Tommy me había tocado la polla la vez anterior y yo sentí unas enormes ganas de saber qué se sentía toquetear la polla de él. Así que sin pensarlo mucho dejé que mi mano se acercara a su polla y comencé a pajearlo. Sentí emociones encontradas, por un lado, me vi a mí mismo acariciando la polla de otro chico y sin embargo, no me sentía culpable, ni gay. Siempre pensé que sería desagradable tocar la polla de otro macho, pero yo lo estaba haciendo y lo estaba disfrutando; así que me levanté, me quité los calzoncillos y quedé en bolas y justo allí, de pie en el jacuzzi, Tommy cogió mi polla entre sus manos y viví mi primera masturbación mutua en medio de muchos nervios; la guerra de espadas la aprendería y viviría también con Tommy, pero eso sería en otra ocasión.
Dos pollas reconociéndose
Pollas corriéndose después de una cruenta lucha de espadas
Masturbación mutua, nada mejor para estrechar lazos entre colegas.
La masturbación mutua puede ser entre tres o más tíos.
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martes, 16 de abril de 2019
Sleazy Madrid 2019
Está disponible en internet la información sobre el Sleazy Madrid 2019 -pinchar aquí-. Este año hay fiesta pero me temo que dirigido a un público que posea buena figura, amor a la música electrónica y de generosos bolsillos.
Los organizadores han diseñado tres grandes eventos para distintos momentos del año. El Sleazy propiamente dicho será entre abril y mayo de este año, otro destape de mariconadas durante las fiestas del Orgullo a inicios de julio y para dar un toque de morbo a la navidad unas Saturnianas en invierno.
Hay mucho de fiesta fetish en sitios como Into the Tank, Odarko y todos los DJ's este año están obligados a usar una barba entre hipster y oso cariñoso. La perpetuación del cliché.
Este año no iré. Los precios no me apetecen para ir a un sitio donde nadie te mira. De hecho, el año pasado me lié con unos chicos que venían al Sleazy desde Málaga y los mismos tíos, que eran muy guapos y pollones prefirieron ir de saunas. Podéis leer esa historia aquí.
Además, el pasado año yo estaba hétero-soltero y cuando me apetecía satisfacer mi lado homo, no tenía inconveniente en ir a alguna fiesta y ligar-follar con tíos. Pero este año he compartido mucho de mi rutina diaria con Montserrat, casi vivimos juntos y eso de trasnocharme escuchando música electrónica que a mí me suena toda igual, gastar una pasta en ir a un sitio en que si no te ves como los DJ's ni te miran, ¡ni siquiera el barman! No me mola.
Prefiero hacer un recorrido por Firewood, o por la Sauna Octupus o Principe que últimamente me ha ido bien.
Los chavales de Málaga del año pasado esta vez no vendrán. Se han vuelto unas putas organizadas e internacionales y se marchan a Berlín. Les recomendé algún mercado de yeguas y la visita respectiva a Lab-Oratory. Vamos a ver qué nos cuentan.
Igual, si os mola la onda electrónica tenéis la opción del Sleazy 2019. Ya me contaréis.
martes, 9 de abril de 2019
De la primera vez en una sauna (2 de 2)
Luego de cada follada Federico sentía mucha hambre, le urgía comer algo de fruta, tomar vino, quesos, carnes, su apetito sexual y alimenticio eran semejantes y siempre conservaba una buena figura.
Recuerdo que esa noche en su hotel follamos varias veces. Llamé a casa para avisar que pasaría la noche estudiando con un amigo y que no me esperaran. A la mañana siguiente
Federico me despertó con mamada y follada, me corrí mientras me daba por culo. ¡Era la primera vez que me pasaba eso y cómo lo disfruté! Federico estaba casado, con hijos y no sentía complejos de disfrutar su
lado homosexual. Además, era curioso que en aquella época yo me sentía
bisexual, Federico en cambio, se etiquetaba como gay de closet. En fin, que desde ese
momento, Federico y yo teníamos sexo cuando venía a España. Federico le gustaba comerme el rabo, preparar mi ojete y follar durante horas. Todavía, hoy en día, cuando él tiene 75 años y viene a Madrid nos dedicamos a follar, a su edad, tiene
un buen cipote con una muy buena erección.
Después de muchas folladas Federico quiso incluir a un
tercero en la cama –o en nuestras pollas-, y al tío no se le ocurrió otra cosa
que llevarme a una sauna. En aquel entonces fuimos a la Center, y allí nos
metimos. Yo estaba muy nervioso en toalla y lo primero que recuerdo fue que
Federico estaba muy caliente y me llevó a un rincón oscuro en donde comenzamos con el morreo. Como os comentaba, yo estaba muy nervioso. De vez en cuando entreabría los ojos y veía que pasaban los tíos y se tocaban frente a mí sus paquetes sobre la toalla. Federico comenzó a hacerme una paja y mi polla estaba grande, larga y
dura, me tenía a su merced contra la pared. Yo me dejé llevar. De pronto siento que redirecciona mi
polla hacia un lado y justo allí, de rodillas, estaba un tío desconocido para
los dos que estaba comiendo mi polla. ¡Qué delicioso era! ¡Era el tercer tío que se metía mi polla en su boca a lo largo de mi vida! ¡Era el primer desconocido -de los muchos- con el que estaría! ¡Después de ese día se acentuaría mi putería homo! Aunque claro, con largos periodos de inactividad propias de un maromo que vive con sus padres y no es independiente económicamente.
Esa vez no hubo penetración en la sauna. Federico nos incentivó a los dos (¿o los tres?) a hacer de todo: mamadas: mientras uno mamaba el otro hurgaba en los
ojetes, estuvimos así hasta que Federico dio la orden que nos corriéramos y
nos hicimos unas pajas que terminó en el piso una cantidad considerable de semen; con el tiempo vendría la práctica de tirar lefa sobre el pecho, la boca o la cara de desconocidos. Fue muy placentero, allí aprendí un poco de qué va esto de ser dominante/sumiso. Luego, el tío que había estado de rodillas más
nunca lo volví a ver. Y es que estas cosas funcionan así: te encuentras a un
tío, sientes una buena vibra o te provoca matarte a pajas con otro,
correrte y ya está. Desde entonces, cada vez que Federico venía a Madrid buscábamos un tiempo para ir a una sauna. A partir de allí fue frecuente follar en alguna sauna y buscar a dos o más tíos en un compartir de mamadas. Federico en ocasiones venía con su familia y estaba muy corto de tiempo, por lo cual, encontrados en algún sitio, íbamos a una sauna, en menos de quince minutos ya habíamos follado y Federico me decía: "Quédate y aprende. Luego me cuentas cómo te fue". ¡Qué morbo! La primera vez que Federico me dejó, no sabía qué hacer. Pasaba horas entre la sauna de vapor y la sauna seca y daba vueltas. Eso es algo que es muy común: vueltas y más vueltas. Luego aprendí a diferenciar las vueltas de las putivueltas. En las vueltas pues caminaba y punto. En las putivueltas uno espera ser cazado o va a la caza. Recuerdo que en muchas ocasiones me tocó ser pasivo-mamón o pasivo-ojete, hasta que aprendí los códigos y la ética para demostrar con gestos y miradas que me apetecía ser el activo-dador-de-pollas.
Si vais a la sauna por primera vez, mi recomendación es que vayáis acompañados de alguien que haya ido antes, que tenga experiencia, que os enseñe los recovecos, los códigos, las miradas, los juegos. Si no tenéis a esa persona, podéis ir solos, no os pasará nada. Pedid a alguno de los chicos que trabajan en la sauna que os muestren las instalaciones. Las saunas de vapor y los sitios más oscuros son recomendables para fomentar el cruising. Si hay alguien que no os gusta o con quien no os apetece follar, podéis rechazarlo pero por favor, sed gentiles. Si insiste debéis ser claros y decidle que no os apetece. A mí me han rechazado miles de veces y otras miles he rechazado yo, pero en toda ocasión ni yo me he sentido ofendido y espero que nadie se halla ofendido con mis actitudes. Llega un momento en que a uno le da por ir a la sauna en cualquier momento libre que se tenga y hay que estar preparado porque no todo es pajas, leches y mamadas, hay días de la más absoluta soledad ¡y no porque no halla gente! Sino que de pronto no hay duende, no hay ambiente y nadie hace nada de nada. En esos momentos lo mejor es disfrutar las instalaciones como las piscinas, los masajes o tirarse en el sling y tratar de dormir un rato. ¡A veces se tiene suerte!
Cada quien tiene experiencias distintas. Una vez que descubráis
todo lo que podéis disfrutar en una sauna estoy seguro que os haréis adictos a
estos lugares, por lo menos durante una temporada.
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