martes, 30 de julio de 2019

Crónica agosto 2019 (1 de 5)





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No escribiré ni publicaré post durante el mes de agosto, entre otras razones porque Montse y yo hemos decidido dar un paseo por el norte de España y comenzaremos el primer finde de agosto en una casita que tiene sus padres en la sierra.

Afortunadamente hemos trabajado juntos en su vaginitis, y con mucho cariño, paciencia y lubricante ya hemos follado como Dios manda en el ámbito heterosexual: por el coño. Este será un mes duro para mí pues, al menos que encuentre una buena oportunidad se me hará muy difícil irme de cruising, ligar con tíos por alguna app o irme de saunas.

Vamos a ver cómo se comportan mis huevos, mi polla y mi ano, pues aunque no soy muy pasivo, a veces uno quiere que lo trabajen por detrás, sentir caricias de manos de hombres que van entrando por culo o besos de algún rostro con barba.

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martes, 16 de julio de 2019

Otra tarde aburrida en la Sauna Octupus.





Tarde algo aburrida en la Sauna Octupus. Contrario a otros días, la movida estuvo floja y los tíos estaban bipolares: o te querían follar con violencia y rapidez, sin goma, sin lubricante, sin saliva, sin algo de tacto o eran indiferentes y pasaban de largo, como si uno fuese invisible o ellos fueran invisibles y nadie los viese.

La primera mamada la tuve de un tío pequeño que me siguió apenas entré a la sauna de vapor y comenzó una fellatio con mucha brusquedad, le tuve que decir en dos ocasiones que no fuera violento, que lejos de disfrutarlo me estaba haciendo daño. A la tercera fue la vencida y sin avisarle lo dejé.

Al rato me topé con otro tío que hacía un buen trabajo de pezones, me convenció que lo follara en un apartado. Traté de trabajar su ojete pero estaba cerrado. Apenas pasaba mi dedo índice y a duras penas. Le dije al tío que no era posible, pero insistió con delicadeza así que lo intentamos; pero apenas ubicó la entrada de su ojete con la cabeza de mi polla, se vino en envestidas anales que me maltró. Le pedí en par de ocasiones que parara pero no hacía caso, así que tuve que dejarlo de manera grosera.

Me duché y me fui al bar. Mientras me tomaba una cerveza llegó un tío muy guapo que comenzó a magrearme los muslos. Nos fuimos a un sitio más intimo y me encontré con el problema que pajeaba como un loco, con fuerza, sin delicadeza de ningún tipo, me hizo daño y como ya estaba maltratado de los otros intentos, decidí pasar dejarlo e ir al jacuzzí. Allí otro tío me abordó, comenzó una mamada suave pero en lo que la polla alcanzó un tamaño digno y una dureza notable, empezó a succionar y a usar los dientes con violencia.

Decepción total. Lo dejé.

Di un par de vueltas más pero tenía la polla magullada.

Me fui a casa sin correrme y esperando que Montserrat no quisiese follar.

martes, 2 de julio de 2019

In Memoriam



Esta es una captura de pantalla de la entrada del Cine Duque de alba. La entrada está clausurada y una transeunte camina indiferente al dolor y la tristeza de los vejetes y las pollas que dieron lefas durante tantos años. Hoy en día funciona un sitio gourmet y han abierto lo que denominan "Sala X" y que no es más que pasar ciclos de cine americano, francés, japones o de cualquier país del mundo, es cine intelectual, nada de pornografía y no te puedes bajar los pantalones y darle a la zambomba porque además, proyectan con algo de luz.

Me da cierta melancolía, este blog buscó rendir homenaje a lo que durante años fue un sitio especial y mítico. Las películas que pasaban eran realmente malas y en muchas ocasiones entraban unos tíos medios macarras que en vez de pajearse provocaba salir corriendo, pero por otra parte, era un sitio en que la mayoría de los tíos pasaban los cuarenta y tantos años e iban en plan de pajas, mamadas, folladas y corridas.

Especialmente recuerdo los domingos porque a las afueras se armaba el mercado de El Rastro, mercadillo que ha hecho un nombre muy especial entre locales y turistas y era especialmente entre las 10:30 y las 14:00 hrs centro de afluencia de vejetes, algunos les inventaban a sus esposas que se iba a dar vueltas por El Rastro y se encerraban en el cine, después de estar bien satisfechos, salían, el mercadillo seguía de pie, compraban algo para la parienta y se iban a casa a comer, dormir la siesta y con la conciencia tranquila. Otros, los más descarados, se despedían en plena entrada del cine de sus esposas y les decían: "Ánda, vete de compras mujer, que yo me quedo aquí a ver una película", estoy seguro que las abuelas sabían que eran películas XXX, lo que no sabían -o por lo menos, hacían creer-, eran que sus maridos iban en plan de comer pollas o recibir caricias y placeres que no reciben en casa.

martes, 18 de junio de 2019

Tarde aburrida en la Sauna Octopus





Hay días de días y aquella vez que fui a la Sauna Octopus no fue la excepción. Pasé más de cuatro horas en busca de alguna escaramuza sexual, todo intento fue en vano. Estuve tanto tiempo en la sauna de vapor que tenía los ojos rojos, resecados, tuve dolor de cabeza, síntoma inequívoco de mi estado de deshidratación. Había un tío con aspecto latino, de cuerpo definido, machacado en gimnasio, con aire de cachas. El tío entraba a la sauna de vapor y salía inmediatamente. Entraba a la sauna seca y volvía a salir. Se sentaba a mi lado, me acariciaba la polla y de pronto se levantaba con actitud de quien huía de los placeres o del complejo de culpa, el tío tenía actitud de homohétero reprimido. Esta es la especie que más me aburre porque son calienta pollas, te acarician poco, te pajean poco y se dejan meter apenas el dedo a por culo, y cuando por fin me decido a tomar el rol de activo dominante huyen despavoridas, no les gusta que se les vea mamando, pajeando o follando pero tampoco terminan de dejarse hacer; y ese día éste espécimen abundaba en la Sauna Octopus.

 Logré acariciar la polla del tío, era muy pequeña para mi gusto. No volví a intentar nada con el tío, tenía la misma actitud con todos: medio tocaba los huevos, medio mamaba pero de ponerse en serio, nada de nada. Al cabo de un rato me topé con un tío algo mayorcete, como a mí gustan: entre los 50 y 55 años, cabello negro azabache -pero porque se lo pinta-, es decir, todo un mariconcete reprimido que se niega a envejecer, con gafas de aumento. Era gracioso que el tío entraba a la sauna con las gafas puestas y salía con los cristales empañados dándo golpes por todas partes. Me lo tropecé en tres oportunidades: en la primera, estaba en uno de los pasillos completamente desnudo pajeándose, no había nadie, así que me acerqué en plan de tocar y lamer pezones, me quité la toalla, al tío le gustó como le acariciaba los pezones, él sonrió y yo sonreí, miradas de putas cómplices. Comenzamos un tocamiento de cojones que no duró porque apareció de pronto un tío desnudo y el tío de lentes se asustó y me dejó allí, con la polla en proceso de ignición y la mano al aire. La segunda vez coincidimos en el jacuzzi y comencé a acariciar una de sus piernas, el tío se acercó y se acomodó ofreciéndo ojete,  justo iba a tantear esos senderos y territorios del placer cuando pasó un chico de los que trabaja en la sauna en plan de inspección y el tío de gafas se cortó, eso me aburrió y decidí salir del putijacuzzi, dí una vuelta y me tropecé con tres tíos que o no se dejaban tocar y si se dejaban, apenas pasaba alguien cerca se cortaban y desaparecían. La tercera vez con el tío de gafas fue en la sauna de vapor, estábamos él y yo y un tercer tío que estaba a la distancia, yo comencé el clásico putimagreo suave e inocente en el muslo del tío de lentes pero éste  era indiferente, en lo que el tercer tío, que estaba en la distancia salió, el tío de lentes se quitó la toalla, abrió las piernas, me comenzó a acariciar la espalda y de pronto entró otro tío haciendo que el tío de lentes huyera  de nuevo despavorido.

Me aburre esa actitud de marica reprimida, lo peor de todo es que no tuve ocasión de decirle a ninguno de los tíos para irnos a un apartado, me imagino que responderían que no, que les daba vergüenza o algo por el estilo. Así estuve mis cuatro horas de sauna perdidas porque en verdad iba en plan de folleteo, no me importa cuando pasan esas cosas si voy en plan indiferente, es decir, voy a relajarme y si pasa algo pasó, pero tenía tiempo sin follar con tíos y sentía la necesidad de algo más que unas simples pajas, yo era capaz de dedicar tiempo al morreo si la ocasión se presentaba, pero ese día no fue así. También me encontré con un pequeñín calvo y de barba con el cual conversamos en la sauna, el tío era maestro pastelero y le iba de maravilla todo lo que era la repostería, dulces, confites, chuches artesanales y pan en general, el tío vivía en Cotos de Monterrey y tenía algunas panaderías a las afueras de Madrid y de vez en cuando le gustaba darse el gusto de venir a follar a alguna sauna. El tío no me despertó morbo ni deseo alguno; sin embargo, y viendo que habían pasado casi dos horas y no tenía nada de nada, el tío panadero y yo nos encontramos en la sauna de vapor. Comenzamos el magreo, entró otro tío y ¡pum! mi panadero desapareció dejando perder mi levadura.

Por lo general, me la he pasado muy bien en la Octopus, pero esta vez no fue la ocasión. En lo particular, creo que este verano el movimiento de las saunas en Madrid ha sido bajo, por lo menos en lo que respecta a los horarios vespertinos. Salí de la sauna. La tarde había sido infructuosa. Me espera un agosto en el que espero putear más.

martes, 4 de junio de 2019

Otra del Canelita

Detalle del comic Sunshower de Gengoroh Tagame.



Ya les había hablado de El Canelita, el tío peruano, osete de musculatura definida y que me lo encontré en la Sauna Octupus con Julio, un chaval ecuatoriano de unos 20 o 22 añitos. La historia la publicó la gente de Cruising Madrid.

Aquí podéis ver la historia:

http://cruisingmad.com/relatos-gay/relato-gay-el-canelita

Pues bien, que me he vuelto a encontrar a los dos maricones en el mismo putisitio y en la misma posición y sin perder tiempo, conociendo cómo nos gusta a cada uno putear, no perdimos tiempo y nos encerramos en un apartado.

Fuimos cada quien a saco. Julio haciendo de puta se colocó en cuatro patitas ofreciendo ojete a su macho, que es El Canelita. Yo me puse de frente para darle de mamar. El Canelita se lo tomó con calma, comenzó a lubricar el ojete de Julio con saliva. Yo estaba feliz, porque además que Julio era un mamador dedicado, no había perdido tiempo en putivueltas y eso, a veces se agradece.

Una vez que El Canelita lo tenia penetrado, procedió a darle caña. Yo tenía acumulado el cansancio de la semana y me limité a dar de mamar al buen chico de rasgos indios. ¡Qué gustito me daba! ¡Y qué puta era, no me quitaba los ojos de encima mientras se comía mi polla y El Canelita le daba a por culo.

Canelita y Julio eran como una pareja no declarada, algo así como "amantes habituales" pero más por costumbre y necesidad que por amor. Eran vecinos, y como conté la vez pasada, El Canelita comenzó a follar al Julio desde que éste cumplió la mayoría de edad. Para Julio, tener a El Canelita cerca era garantía de un tío mayor que le podía pagar y acompañar a las saunas, aunque desde luego, en las primeras ocasiones Julio no compartía su culete con más nadie. Pero Julio descubrió lo inevitable: el maravilloso mundo del sexo compartido: a dos, tres, cuatro y más tíos jugando con ellos, revolcándose con ellos, chupando las vergas de todos ellos mientras todos buscaban su boca o culete, debo recordaros que Julio es pasivo, y solo le gusta que le toquen la polla cuando ha decidido correrse.

Por su parte, Canelita no podía darse el lujo de visitar saunas o clubes de sexo con frecuencia, primero porque estaba casado y sobre todo, porque vivía cerca de su trabajo y cualquier cambio de rutina la esposa podría sospechar. No es como en mi caso, que Montse sabe que tengo un horario que cambia durante la semana y a veces debo hacer reuniones a altas horas de la noche porque es la hora que pueden los empresarios de otras partes del mundo. Esas reuniones las hago una o dos veces al año, pero cuando necesito escaparme de puteo y Montse ha decidido pasar la noche en casa, pues esa excusa me ha servido.

El Canelita tiene la fortuna que dos o tres veces por año su esposa se va para Estados Unidos o Las Canarias y es justo allí cuando aprovecha para follar al Julio todas las veces que puede. Y aquí estábamos los tres, encerrados en en apartado disfrutando del sexo.

Estaba en estas cavilaciones cuando Canelita avisó que se iba a correr y sacó su pequeña polla y se corrió sobre la espalda de Julio quien al sentir la leche caliente gemía de placer unas 'Mmmmm' largas sin sacar mi polla de su boca. El Canelita me preguntó si no quería follar a Julio, pero le dije que no, que estaba por correrme y que me apetecía llenar el rostro de Julio con mi lefa, ¡claro, si Julio no se molestaba! Y comenzó Julio ha realizar unos sonidos como diciendo '¡Claro! ¡Por favor, no faltaba más! Y como en estas cosas de sexo el idioma y los códigos son casi siempre muy claros, le saqué la polla y me hice una paja a media caña rociando su cándido rostro de leche caliente.

Nos acostamos entonces, como una pareja-trío, Julio en el centro se dejaba acariciar por El Canelita y por mí. Estuvimos así un largo rato, acariciando nuestros vientres, cojones y pezones y conversando de cualquier cosa. De pronto, Julio se levantó y dijo que iba a ducharse. Allí descubrí que entre El Canelita y yo no había química, toda la combustión la colocaba el Julio como buen pasivo receptor.

Nos fuimos a duchar también, yo me fui al bar y no volví a ver a los chico el resto de la tarde.

Me tocaría hacer unas rondas de putivueltas.

martes, 21 de mayo de 2019

Tarde aburrida en Sauna Center



Madrid: 26°C (¡Clima maravilloso en esta fría ciudad!)
Humedad: 34%
Vientos: 11 Km/h.
Probabilidades de lluvia: 0%

...y sin embargo cayó una ligera lluvia que por razones de lógica elevó la humedad a 100%.

Con algo de tiempo libre fui a la Sauna Center, luego me encontraría con Montserrat en Puerta del Sol. ¡Craso error la ida a la Center! Fue por costumbre, por puticostumbre,  por la manía de ver un macho y querer compartir pajas; en verdad, no tenía necesidad de ir, pero el vicio es cosa seria.

En la sauna habían unos quince o veinte tíos. Me masturbé en distintos momentos con tres tíos que además de poseer pollas pequeñas para mi gusto, cuando me masturbaban me hacían daño, jalaban mi polla como si el juego consistiese en dar dolor.

En la sauna de vapor me tropecé también en distinto momento con tres tíos, estaban en bolas con buenas pollas, dos en estado morcillón y una bien erecta y maciza. Cuando me acerqué para sentir el nivel de dureza y de textura salieron corriendo, no sé si con miedo o con asco de mí. La tarde estaba resultando frustrante.

Al rato me encuentro con un tío en el jacuzzi, un peruano que se hacía llamar Jaime, lo invito a ir a una cabina para hacernos unas pajas y resultó también ser masturbador compulsivo a toda caña, le dije que lo dejáramos así, ya bastante pajas fuertes tenía por el día de hoy, además, poseía también una polla casi microscópica. Hace tiempo descubrí que soy adicto al sexo, me da por follar con quien sea y no me molesta el tamaño de la polla o del clítoris, pero esto rayaba en el absurdo: todos con pollas pequeñas y pajeando a toda caña.

Después de vagabundear por casi una hora, putivueltas infructuosas -en palabras de Penumbra-perro-, entro a la sauna de vapor y comienzo un magreo suave y gentil con otro tío, éste tenía la polla un poco más grande que los demás, ¿hoy sería el día de 'pollas pequeñas pagan menos'? Nos acariciamos los glandes y la comenzamos a pasar bien, en esa el tío me empuja con fuerza la cabeza para que le chupe la polla, no me gustó el trato, le dije que no me apetecía mamar, por lo menos no a la fuerza, el tío me dice que sin mamada él no masturba, pero, ¿de qué va esto? ¿Me das y te doy? Le dije que yo se lo mamaba si él me mamaba a mí, que hiciéramos un 69, me dice que él no mama, que eso le da asco. Yo le digo que no pasa nada y lo dejo.

Seguí en la cacería por unos veinte minutos más. Nada de nada. Ni pezoneo, ni magreo de muslos. Los tíos estaban en plan rechazo. Llegué a pensar que era contra mí, pero no era así, todos los tíos estaban comportándose de la misma manera entre ellos. No sé qué había en el ambiente pero no cabe duda que la tendencia al rechazo y al inconformismo era enorme.

Me voy al bar, me tomo unas tres cervezas. Pasan lentamente cuarenta minutos. Iba llegando más gente, sobre todo muchas "chicas" plumíferas y mucho sudamericano de closet.

Al cabo de otra cerveza retorno a la sauna de vapor, me topo con un tío con quien en varias ocasiones, en días anteriores, me había hecho unas pajas. Era un tío medio osete que además tenía una polla muy pequeña pero dura como una roca. Nos reconocimos en la oscuridad y nos dedicamos hacernos unas pajas. Por cortesía le dí una buena mamada y él, muy amablemente, me retribuyó con  otra mamada, estaba apunto de correrme cuando el tío me avisa que va a por aire fresco, que hace mucho calor y que se siente asfixiado. Todo era cierto, yo también me sentía asfixiado. El tío sale, yo me quedo haciéndome una paja,. me acerco a otro tío que también se está pajeando y justo cuando le voy a tocar la polla se va..., ¡pero, qué demonios! Me acerco a otro tío y este ni siquiera me permitió moverme dos pasos cuando también se marcha.

En medio de la paja decido correrme allí mismo, estaba en mi punto de no retorno. Mi semen lo sentía frío..., ¡así sería el calor que estaba haciendo!

Me ducho y marcho. Salgo a la calle y aún había sol en Madrid. Fue una tarde muy aburrida en la sauna, no era el mejor momento.

martes, 7 de mayo de 2019

Orgía en Sauna Center




Decidí pasar un rato por la Center a ver qué tal. Venía de hacer mi rutina de footing y recordé que tenía tiempo sin follar con otros tíos. Hacía tiempo que deseaba compartir unas caricias de pollas o algunas mamadas con alguien del mismo sexo que yo, que tuviese la suerte de encontrar otro hombre que me acariciase y explorar el placer de mis zonas erógenas. Si bien la relación con Montserrat no me tenía asfixiado ni nada por el estilo, no me había apetecido tener sexo con otros tíos desde hacía mucho tiempo.

Era inicios de la primavera, era día de semana y tenía tiempo de sobra para irme de putería a la Sauna Center. Eso es algo que hay que considerar: el tiempo. Hay días en que uno tiene la fortuna de follar casi inmediatamente; en otros, pues no sucede nada de nada.

Llegué a la sauna pasadas las 15:00 hrs. Doy un rápido recorrido por todos los espacios y así por encima calculo la existencia de unos quince tíos. Nadie apetecible. Todos con un poco de actitud indiferente.

Decido entrar a la sauna de vapor, pues es uno de los sitios que más me mola para el intercambio sexual con desconocidos. Logró avanzar en la oscuridad y siento que una mano me toca la polla. Yo iba muy cachondo, así que me quité la toalla y direcciono mi polla hacia el sitio del que salió la amigable mano, la vista no se me ha acostumbrado a la oscuridad así que no distingo nada. Siento que la mano vuelve a tocar mi polla, me presiona y me toca en plan de reconocimiento, mi polla está flácida, por lo cual, la mano desaparece como diciendo “si no estás duro, ni te molestes en acercarte”, estas cosas ya me han pasado en otras ocasiones.

Logro ubicar un espacio donde sentarme, quedo justo a contraluz, lo que me permite tener una imagen de los especímenes que entran al vapor. Al cabo de un rato entran dos tíos, uno detrás de otro. El tío que entra primero se pone contra la pared ofreciéndo culete al tío que venía detrás. Ambos mostraban enormes pollas que pude apreciar entre el vapor. El tío que hace de activo me da la impresión que es más bajo que el pasivo. Hace varios intentos pero desiste. Veo que se acerca hacia mi y deduzco que es en plan de buscar una mamada. No hay duda que el tío me ha visto. Se acerca. Está sin la toalla y comienza a pajearse frente a mí. No lo pienso dos veces y por el bien de España toco su polla: es de buen tamaño, un glande pequeño, tallo algo grueso y ligera curva hacia la izquierda. Decido hacerle una mamada mientras me estimulo haciéndome una paja. La polla del tío tenía un sabor algo neutro: ni amargo, ni dulce. Se agradece que estaba limpia y que el tío tenía buen olor en las bolas, al menos que ya alguien antes que yo le hubiese dedicado tiempo a la mamada prodigiosa.

Estaba mama que mama y el tío decidió cogerme con las dos manos la cabeza y controlar la follada, en ese momento fue un craso error, yo no me encontraba de humor para que ejercieran sobre mi actitudes de macho-activo-dominante, si bien me gusta mamar, lo estaba haciendo por tres cosas: 1) la amabilidad de la mamada; 2) esperar que el otro me retribuyera con una buena mamada y 3) Pues por España, ¡joder! Sé que el aspecto número dos no necesariamente se cumple,  yo estaba consciente de eso,  estaba dispuesto a mamar pero a mi ritmo. Al tío no le gusto que lo rechazase, se alejó de mí, pero luego volvió con el amigo que había entrado. Vi que le dijo algo al oído y el tío pasivo inmediatamente se arrodilló frente a mí y comenzó a masturbarme. Apenas tenía la polla semierecta el tío comenzó hacerme un sexo oral. Me puse de pie para que el tío disfrutara y tuviese la oportunidad de acariciarme los huevos. El otro tío se acerca a mí y siento un magreo en las nalgas, asumo entonces que tendré la posibilidad de que me preparen el ojete, pero no fue así. El tío se dedicó solo a acariciarme y yo decido hacerle una buena paja. Estaba en una de las situaciones que más me gustan: un trío. Yo en el centro dándole de mamar a un tío que estaba de rodillas frente a mí y junto a mí, un tío de polla curva hacia la izquierda. Lo que me faltaba era que alguien se atreviese a meter un dedo a por mi culo.

Estuvimos un rato así hasta que el tío macho-activo-dominante levantó al pasivo y se lo llevó a un rincón ¡dejándome sin nada! Noté que el tío dominante le dice algo en la oreja al pasivo-sumiso, el cual de inmediato vueve a colocar las dos manos sobre la pared a esperar ser follado por el otro tío. Fueron algunas embestidas. De pronto, el tío dominante pareció aburrirse o sentirse muy acalorado, la sauna de vapor estaba a millón. Por mi parte había decidido sentarme y esperar de nuevo la siguiente oportunidad.

Luego de un rato vino otro tío de polla de tamaño mediano, glande grande y bolas grandes y peludas. Al igual que el anterior, se puso delante de mí ofreciéndo su polla. Y no pude evitarlo y me la llevé de nuevo a la boca, lo que supuso un gustito, ¡eso sí, esta vez por Chueca! Esta polla al igual que la anterior tenía un sabor neutro, la textura velluda de las bolas era una invitación al juego y las caricias de cojones. 

Digamos que en total creo que entre acariciar y mamar tuve la oportunidad de catar unas ocho pollas. Ninguna que yo pueda categorizar de 'extraordinaria' pero todas susceptibles de ser acariciadas y chupadas. Creo que en total cuatro o cinco tíos se atrevieron a darme una buena mamada de las cuales en especial recuerdo a un tío algo gordillo que usaba mucho los dientes al momento de mamar. Dos veces lo detuve para decirle que me estaba haciendo daños con los dientes. El tío nunca me contesto, pero a la tercera que volvió a usar los dientes simplemente lo dejé y me alejé de la sauna de vapor, fui a la zona de duchas, tomé un baño de agua helada y decidí acercarme un rato a ver que tal. 

La tarde se antojaba especialmente floja. Camino al bar me topé con algunos de los tíos con los que había ligado en medio de las penumbras de la sala de vapor. No me había corrido, la  estaba pasando bien y deseaba tener algo más de acción, bien sea que me follasen o que me tocase follar. En estas cosas últimamente no suelo darme mala vida. Me dejo llevar tal cual como se vayan  presentando los acontecimientos. 

En el bar pude distinguir que habían muchos chicos entre los 23 y 33 años de edad, la tarde estaba cayendo y estaban comenzando a aparecer los tíos entre los 34 y 54 años. Me fijé en uno que captó mi atención porque era un tío como de 60 años -de los que me gustan a mí-, de cuerpo nada agraciado pero tampoco para salir corriendo. Calvo y de nariz aguileña, de mirada esquiva y labios cortos, pensé que como activo o pasivo este tío debía dar caña. Así que me dije, Andrés, vamos a seguirlo. ¡Y cual sería mi sorpresa que el tío se metió en la sauna de vapor! Así que pensé, pues nada, vamos a ver que pasa.

Traspasé la sauna de vapor, me quité la toalla quedando en pelotas. Comencé a pajearme lentamente, con suavidad y ternura para estimular la circulación de sangre y la autoconfianza en mi polla, ponerla a tono y lista para la próxima escaramuza. Pues una vez adentro de la sauna de vapor me pasó algo muy curioso, no sé si habrá sido por el calor o por las cervezas que llevaba encima -a lo sumo, llevaba unas tres cervezas, no más de allí-, pero una vez dentro de la sauna de vapor me desorienté. Ví todo oscuro, me volteé para ubicar la puerta y una vez orientado, volví al sitio donde había estado la primera vez. A diferencia de la vez anterior en que me iba tropezando tíos e iba tocando una polla por aquí o un culo por allá, esta vez no había nadie. Solo la penumbra, el vapor, mi polla y yo, el tío calvo parecía que se lo había tragado la oscuridad. No me preocupe por buscarlo así que me senté a ver si caía algúna alma  caritativa que me diera de mamar o alguien que quisiese comerse mi rabo.
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No se cuanto tiempo paso, eso es algo que debo escribir alguna vez en el blog: el tiempo en la sauna pasa distinto que cuando estás afuera, en la vida ordinaria. A veces me encierro en un cuarto con un tío, nos hacemos un 69, unas pajas, unas folladas y tal, siento que han pasado 45 minutos y cuando reviso la hora tan solo han pasado 10 o 15 minutos que fueron intensos y que disfruté al máximo. En otras ocasiones pasa el tiempo rápido y ni cuenta me doy.

Como os decía, no recuerdo cuanto tiempo había pasado, pero de seguro no era mucho en realidad. Y de pronto se sentó justo a mi lado el tío calvo. Tenía que haberme estado observando desde que entré pajeandome, porque apenas el tío se sentó, se dio cuenta que estaba muy lejos para con su mano alcanzar mi polla, por lo cual se acercó más y aún así permanecía lejos. Yo no quise que se sintiese frustrado, así que me acerqué completamente a él y pegué mi muslo derecho con su muslo izquierdo. El tío sin perder tiempo comenzó a acariciarme la polla desde la cabeza. Me gustó el tacto del tío, estaba acariciando mi glande con dulzura y suavidad. Sentía cómo iba midiendo cada rincón de mi polla. Fue bajando lentamente recorriendo cada milímetro del tallo. Cuando apenas recorría algunos centímetros retrocedía de nuevo hacia la punta y se deleitaba un ratito acariciando el glande y la uretra. No era una paja, era un reconocimiento fálico. Cuando el tío llegó a mis bolas que estaban muy bien rasuradas, se deleitó midiendolas y pesándolas. Me las apretaba justo para sentir placer y no dolor, luego volvía a recorrer todo el trayecto de mi pene. Me dio la impresión que el tío estaba como impresionado del tamaño, como llevaba un buen rato tan solo dejándome hacer, pues yo solo acariciaba el muslo izquierdo del tío sin atreverme a tocar su polla, pensé que era el momento de recompensarlo y de darle placer al tío, que ya sabéis que a mi los mayorcitos me molan un montón. Cuando toqué la polla del tío pude comprender por qué el tío calvo se esmeraba tanto en reconocer una y otra vez el tamaño de mi polla: ¡tenía una polla pequeñísima! Eso sí, tenía la polla dura como una piedra.
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El tío se abalanzó sobre mi polla y me dio una de las mejores mamadas que he recibido en los últimos tiempo. Sin timidez alguna el tío calvo se engullía mi polla hasta los mismisimos cojones, brindándome un placer y dándome un gustito que hacía tiempo no me daban. Subía y bajaba con su cabeza, cuando sus manos no estaban jugueteando con mis pezones, el tío me acariciaba los muslos, cosa que descubrí allí que me enloquecía que me acariciaran los muslos mientras me hacían una buena fellatio. En otros momentos el tío calvo, sin llegar a separarse nunca de mi polla no paraba acariciarme las nalgas y en varios momentos esperé a que se decidiera a acariciar mi ojete, que en los últimos tiempos no había comido ni dedo ni polla alguna. En medio del vapor y la penumbra el tío calvo estaba mama que mama y me dio el gusto de hacerme una 'delicia de Adán', que es aquella posición en la que el mamado sube las piernas sobre los hombros del mamador quedando las piernas del activo levantadas del piso y pene, bolas y culo expuestos para el uso y manipulación del mamador. Mi culo quedó al aire y expuesto y me quedé con ganas de que el tío calvo me además de lubricarme el ojete con su saliva procediera a meterme el dedo en el culo, pero dicha delicia no fue posible debido a que el tío calvo se dedicó exclusivamente a lamer, mamar y chupar. Yo en lo personal estaba muy feliz de que un mayorcete se estuviese dando gusto conmigo, a veces pasa, en medio de tanto chaval guapete y exhibicionista los únicos que se dedican a dar una buena faena sexual son los menos guapos y mayorcitos. El tío calvo a veces se dedicaba a lamerme el ojete y mientras eso pasaba no paraba de pajearme y de acariciarme la polla a distintas velocidades. De vez en cuando se detenía en mis cojones y los acariciaba muy suavemente o los chupaba de manera insistente siempre sin dejar de pajearme.
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Sentía que me iba a correr pronto y el tío no tenía pinta de que me iba a dejar así no más. Es bueno avisar cuando uno se va a correr porque así uno puede colaborar en alguna fantasía: correrse en el rostro, sobre el pecho, en las piernas y a veces hay abuelos que les gusta tragarse toda la lechita. Le dije al tío que me iba a correr y le pregunté dónde quería que me corriese a lo cual me respondió que por qué no me ponía en cuatro patitas y me corría con una manola mientras él me lamía el culo. Me pareció extraño y de mal gusto desperdiciar el semen en el piso de la sauna de vapor, pero bueno, este tipo de cosas ya las he hecho así que accedí. Me puse en cuatro patitas, sentía que el culo ya estaba lo suficientemente dilatado y esperaba que el tío calvo me metiese aunque fuese un dedo en mi culito, mientras me pajeaba el tío cumplió su palabra, me abrió las nalgas con sus dos manos y se dedicó a pasarme la punta de la lengua en mi humilde ojete, me corrí como hacía tiempo no me corría, no sé en cuanto a la cantidad pues todo permanecía oscuro, lo que sé es que fue intenso y hasta pegué tres grititos de placer que escuché se repitió como eco en la sauna de vapor. Creo que solo estábamos en el vapor el tío calvo, yo y el enorme gusto que nos dimos. Apenas terminé de correrme el tío calvo me dio unas palmaditas de cariño en los muslos y desapareció. Yo me levanté con un intenso dolor de rodillas, me había hecho daño arrodillarme pero que buena corrida había sido.

Salí a ducharme con agua fría, coger algo de aire, ducharme y tomarme una cervecita. Tenía aún tiempo de sobra para pasear por la sauna y darme un gustito más. Vería si tendrpia suerte de que me follaran.

Después de la ducha y de unas dos cervecitas bien frías, recobré ánimos y fuerzas para internarme en la sauna de vapor de nuevo. Reflexioné sobre mi técnica de cacería y llegué a la conclusión que por lo menos durante el día de hoy, los tíos que se sentaban iban más en plan pasivo-mamar y los que se quedaban de pie más en la idea de activo-dar-polla, esto eran desde luego elucubraciones mías tal y como veía que iban pasando los acontecimientos. Así que una vez dentro de la sauna decidí quedarme de pie, me quité la toalla y dejé mi polla al aire (o vapor) libre. No habían pasado ni cinco minutos cuando pasó justo a mi lado un tío que lo primero que hizo fue tocarme la polla, fue un toqueteo suave, en la cual supe que el tío habría catalogado a mi polla de flácida, pues apenas tocó y se dio cuenta que no estaba ni morcillona dejó de hacer cualquier intento para levantar el ánimo de esta inocente polla.  Al cabo de un minuto pasó detrás de mí otro tío quien me sobó el trasero e hizo el intento de meterme el dedo en el culo, pero se quedo solo en eso, intento de meterme el dedo. Justo en ese momento pasaba frente a mí un tío que tenía buen aspecto e iba sin toalla, el tío exhibía un enorme pollón en estado morcilla que se me hizo agua la boca. Acerqué mi mano a la polla del tío, el tío dejó que su polla sintiera mi mano, era dura y a la vez suave, acaricie suave la polla y justo cuando se estaba comenzando a poner erecta y ya estaba yo sintiendo fluir la sangre en ese colosal miembro el tío decide seguir su camino. Ya me ha pasado miles de veces, una polla que acaricio o mamo, una polla a la que uno le dedica tiempo, paciencia y cariño, justo cuando está agarrando forma, cuerpo y consistencia el tío decide irse. Y me ha pasado que estoy en una de mama que mama, logro que la polla esté erguida y potente para que me folle y el tío me suelta la perla de "Tío, es que en realidad soy pasivo, ¿me follas?" y entonces a uno le toca hacer de tripas corazón, respirar hondo, pedirle al tío que te chupe un ratito la polla y follártelo allí mismo, cumpliendo el designio que la rueda de la fortuna nos tiene preparados.

La tarde estaba prometiendo, se había formado como un juego de toqueteo de pollas, creo que en el interín logré acariciar unas cinco pollas de tamaños variados pero predominando el tamaño grande, es decir, si esas pollas se levantaban iban a estar en buena forma para pajear, meterselas por la boca o incentivar alguna exploración polla-ano. Me estaba sintiendo algo cansado de estar de pie así que decidí sentarme. Me senté en medio de dos tíos que si bien no pude reconocer exactamente sus características el de mi izquierda era algo gordito y el de mi derecha parecía un señor de unos 55 o 55 años de edad pero bastante delgado. Estaba en plena contemplación del tío de mi izquierda cuando el tío de mi derecha decidió acariciarme el muslo izquierdo, yo bajo estas circunstancias no me quedo otra que abrir bastantes las piernas con lo cual mi muslo izquierdo lo acerqué aún más al tío. Éste, al ver mi predisposición a hacer acariciado prefiero no perder tiempo y me dedicó una exploración manual a la polla. Al tío pareció gustarle lo que tenía entre manos, pues no paró de acariciar el tallo y las bolas. Yo iba completamente rasurado, esto de rasurarme las partes nobles lo hago con la finalidad de que los tíos pues disfruten con bastante gusto de mi sexo, sea que se dediquen a comerme la polla o a explorar mis cavidades anales. Mi polla se puso dura y tiesa, lo cual incentivó que el tío no se lo pensara dos veces y se dedicara hacerme una fellatio. ¡Este tío sí que sabía mamar! Sintiendo sus increibles dotes para con el sexo oral coloqué mi pierna izquierda sobre su pierna derecha dándole la indicación corporal de que me entragaba a él en los próximos minutos.  El tío no me dejó seguir así mucho tiempo pues se levantó para ponerse de rodillas frente a mí. El tío se dedicó a mi polla dandome mucho gusto, el tío delgado que estaba a mi derecha se levantó y me puso su polla muy cerca de mi cara, al sentir el placer y el gusto que me estaba dando el tío que estaba a mi izquierda no pude menos que devolver ese placer a otro ser humano, así que me decidí y comencé a pajear a la polla del tío de mi derecha. ¡Qué polla! Calculo que tenía los clásicos 18 cms pero era de un grosor tal y de una textura tan distinta que no me aguanté y me la llevé a mi boca. Efectivamente, la polla del tío de la derecha era una de esas pollas que son difíciles de que entren por culo por lo gruesa pero que una vez están dentro permite hacer y disfrutar de maravillas en los más profundos rincones del intestino. Yo me la estaba pasando muy bien: tenía a un tío que estaba de rodillas mama-que-mama, además lo hacía muy pero muy bien y tenía frente a mi una buena polla, grande, gruesa, de glande amplio y pesado, de buen sabor la polla. El tío delgado que estaba sentado a mi derecha estaba muy cachando y se dedicó a trabajarme los pezones con una dulzura y una delicadeza que apenas lo recuerdo me excita sobremanera. El tío me se dedico a chuparme y mordisquear mis tetillas mientras que con sus manos me acariciara el rostro, en medio del placer y del vapor el tío delgado me metió el dedo pulgar de su mano derecha el cual comencé yo a chupar, debo reconocer que me pasé de antihigienico pero justo en ese momento ya me encontraba aturdido y perdido de placer y cualquier cosa podía pasar como dejar que me follaran sin condón, cosa que no pasó pero estuve a punto. Entre la mamada del tío de mi izquierda que ahora permanecía de rodillas ante mi chupa-que-chupa y las caricias dle tío de mi derecha me encontraba completamente aturdido y me estaba dejando llevar, estaba literalmente ciego de placer y embelesado con el afán y las caricias que me estaban otorgando. El tío que estaba de rodillas de vez en cuando me levantaba las patitas y se dedicaba a lamerme el culo, en ese instante me apretaba los cojones y la base de la polla mientras el tío que estaba a mi derecha se dedicaba a chuparme la punta del glande con dedicación y cariño saboreando mi glande como si fuese un bombón apetecible, de vez en cuando el tío que estaba de rodilla volvía a mi polla y justo allí, el tío que estaba a mi derecha aprovechaba para mordisquear mis pezones y meterme el dedo en el culo. Estaba disfrutando al máximo y me encontraba en una posición que me gustaba: patitas al aire mientras juegan con mi polla y con mi culete a la vez. Podría decir que sentí que el tiempo se paralizó y que pasaron miles de horas, lo cierto es que al cabo de un rato y justo en una de las veces que tenía en mi boca la polla del tío delgado, veo a mi izquierda un tío que estaba muy cerca de nosotros contemplando la escena, ¿y a qué no adivináis qué hacía? Pues sí, el tío sin verguenza alguna estaba dándole a la zambomba, razón por la cual -y sin quitarme la polla del tío delgado de mi boca, y sin dándole de mamar al tío que tenía a mis pies- le pedí que se acercará y cuando se acercó comencé hacerle una paja suave.

Allí estaba yo: dándo de mamar a un buen hombre, mamándosela a otro hombre y haciendo con mi mano izquierda una paja a otro hombre.