martes, 4 de febrero de 2020

Pasiva de alma - Crónica travesti - Puteando en América - [Cuenca, Ecuador]




Tengo una gran debilidad por las travestis. Entre más 'femenina' pero con una jugosa verga, mejor.

Aproveché mi estadía en Cuenca y contraté los servicios de una a la que encontré a través de ésta página.

La contacté por Whatsapp para saber precios y me respondió un mensaje de voz:

Claro mi vida. Yo atiendo en Tomás Ordoñes y XXX XX. Tengo un departamento privado y te atiendo en ropa intima. Soy muy cariñosa, trato de novios. Sin apuros. Puedes cogerme de todas las posiciones que tú quieras y acabar donde lo desees. La pasamos rico y nos damos unas ricas mamadas.

Como no respondió el precio le pregunté de nuevo y respondió:

Son 60 dólares la hora. [Unos 52 euros al mes de noviembre de 2018, un precio muy económico si recordamos que he pagado en Madrid 150 euros por una 'tía' de estas] Eso sí, sin apuros. Puedes jugar conmigo y hacer lo que quieras. Decídete bebé.

Pues me decidí y aparté una cita para las 14 hrs.

Cuando llego la 'tía', que se llamaba Ashelly, me recibe en lencería. Era una 'tía' de unos 29-30 años, quizás más, pero con el maquillaje aparentaba menos. La ropa de lencería era de buena calidad, la Ashelly se había puesto un perfume dulzón que no era fuerte y allí mismo de entrada nos fuimos a por los morreos.

Le pagué y fuimos a un mueble cómodo en donde nos dedicamos al magreo. Era sorprendente que cuando me recibió en ropa interior no se le apreciaba polla por ninguna parte y de pronto, cuando ya  habíamos entrado en confianza, la 'tía' sacó un rabo que era de proporción estándar aunque con un glande más grande de lo habitual. Yo quería que me follara, por lo que nos dedicamos a un extenso 69 mientras nos íbamos trabajando el culete. Era de mamada tierna, delicada pero de constante saliva, de vez en cuando descansaba de la mamada y me daba suaves masajes redondos en el glande.

Yo me dediqué a lamer, chupar y disfrutar de su glande que era grande y rosado. Cuando sentí que ya tenía el orto con bastante lubri y relajado le pedí que me follara. Le puse una goma y me puse en cuatro patitas, muy dócil. La 'tía' no solo era una criatura llena de amor y cariño, sino que me penetró con mucha suavidad. La entrada fue algo difícil, pero no traumático. Una vez dentro, comenzó a meter caña con el clásico mete-saca, me acariciaba el trasero y la espalda. Me preguntó si quería que me diera palmadas en el trasero o en los muslos, le  dije que no, que de hecho me estaba comenzando a irritar el ojete y que me apetecía follarla. La 'tía' se entusiasmó porque ella se sentía "pasiva de alma".

Al cambiar de posición mi polla estaba en estado morcillón, a lo que Ashelly  dio una mamada para reponer la vitalidad. Ya erecto, con goma y lubri me di a la tarea de penetrarla estando 'ella' boca arriba. Colocó sus patitas sobre mis hombros y mientras la iba penetrando decía cosas como rico papito. ¿te gusta? ¡Mmm...! ¡Qué rico papi! ¡Dame más! ¡Dame más! En otro momento me hubiese muerto de la risa, pero en realidad me estaba disfrutando su culete y su polla, la cual mantuve magreando.

Hay una cosa que me sorprende con todas las 'chicas' shemale con que he estado: siempre son las últimas en correrse. Le dije a la 'tía' que estaba por correrme, a lo que me respondió con su voz bastante chillona: córrete dónde quieras papi. ¿Te quieres correr en mi boca? ¡Yo me trago toda tu lechita! ¡ay! ¡rico! Pensé en correrme en su boca, pero no alcanzaría a llegar. Así que me corrí sobre su vientre y la tía se estuvo pajeando. Después de correrme, me preguntó dónde quería yo su leche, me acosté a su lado y le pedí que se corriera sobre mi pecho. Cosa que hizo. Tenía abundante lefa y salían varios chorros continuos.

Descansamos un rato. Ví la hora, habían pasado apenas unos cuarenta minutos. La 'tía' me dijo que si quería repetir, que no tendría costo adicional pero que no tardara tanto. Le dije que no, que no funciono tan rápido una segunda vez, así que compartimos la ducha y allí nos continuamos magreando con morbo y morreo intenso. La tía me hizo más sexo oral en la ducha y mi polla resucitó pero no con suficientes bríos como para repetir follada. Así que después de la ducha, mas besos con lengua super profundos, me vestí y salí. Antes de irme le dejé de propina  20 dólares [unos 17,50 euros a noviembre de 2018]. La tía se contentó mucho y me dijo que ella estaba allí disponible para otros días que yo quisiera repetir. Le agradecí, pero tenía el tiempo muy ajustado y la verdad no me apetecía gastarme el dinero en travestis solamente. Además, la cacería, el jugueteo y el morbo de las saunas y bares de sexo me entusiasman más que el sexo prepagado.

Al salir eran casi las 15:00 hrs. Las calles del barrio donde estaban lucían desiertas, hora de la siesta, pensé. Así que me fui al hotel y dormí hasta las 18:00 hrs. Esa noche tendría una cena de negocios y si todo iba bien, quedaría desocupado para volver dentro de dos días a la sauna Taboo. Trabajo y puteo, trabajo y puteo. Esa es la cuestión.

Aquí os dejo fotos de Ashelly.













martes, 21 de enero de 2020

Puteando en América - [Cuenca, Ecuador] Sauna Taboo Spa - primera visita





Cuando abren la puerta lo primero que está es el bar. Allí está un chico -muy amable por cierto-, que hace de todo un poco: cobra y atiende el bar. La entrada costó como dije 10 dólares americanos [unos 8,80 Euros a noviembre de 2018], con la entrada te dan una bolsa sellada con dos toallas grandes: una grande y otra pequeña que funge de taparrabos y un preservativo. Como estaba desorientado, el tío me indicó por dónde era la entrada a los casilleros, era exactamente a la derecha después de entrar. El tío me dio el número 14, con lo que supuse había gente y esperaba no perder tiempo para liarme con algún macho. Cuando llego a los casilleros lo que me dio fue una menuda decepción: todos estaba vacíos menos el número 8 y desde luego, ahora el 14. Como después descubriría en mi segunda visita, el chico de la taquilla daba las llaves al azar para que uno pensase que había gente.

Me quité la ropa y dí putivueltas. Al lado de los vestidores había una cortina que conducía a lo que supuse era un cuarto oscuro y que lejos de producir morbo daba aburrimiento, era soledad absoluta. Después entré a lo que yo denominé la zona principal: un largo pasillo que cuando caminas queda a tu izquierda dos inmensos jacuzzis, estos me gustaron porque eran grandes y lo suficientemente profundos para estar sentado en el agua cómodamente. Luego sigues caminando y te encuentras con una ducha de múltiples chorros que nunca aprendí cómo funcionaba. Luego vienen dos duchas amplias en la que seis tíos caben apretados. Justo al lado de estas está la sauna de vapor que me pareció el propio infierno. Había una luz roja que nunca se apagaba, era angosta y el calor era insoportable. Pasando esto estaban los urinarios, ¡todo en un solo pasillo!

Decidí ducharme y traté de entrar a la sauna de vapor, pero macho, era imposible, no había manera de entrar por el calor, así que decidí tomar una cerveza, relajarme en el jacuzzi y esperar a que apareciese el macho con el número 8, a ver qué tal. La cerveza estaba deliciosa pero muy costosa, si bien era grande y costaba 2,50 dólares [2,18 Euros al cambio de noviembre de 2018] considerando que me estaba quedando en un hotel de lujo y la misma cerveza costaba 1,25 dólares. En fin, ya sentado y relajado, comencé a cabecear, no había dormido la siesta, me estaba pegando el jet lag. Creo que dormí profundamente solo unos minutos cuando siento que alguien entra al jacuzzi, abro los ojos y me encuentro con un tío muy mayor, un vejete, pudiese tener alrededor de 65 años de edad, pude distinguir en su muñeca el número 8, así que me dije, pues que no estaba mal, que si era necesario liarme con el tío yo no tenía problema. De hecho, medio dormido aprecié su enorme polla que estaba en estado morcilla.

Al cabo de una rato me desperté por completo y el tío comenzó ha conversar conmigo. Era un tío de rasgos indígenas, al principio pensé que me hablaba en otro idioma, quechua, sanscrito o mixteca pero luego descubrí que no articulaba de manera correcta las consonantes. Pude entender que el tío era docente de historia y geografía y que vivía en un pueblo a una hora de distancia de donde estábamos. Me dijo que era casado y que le gustaba venir una vez a la semana a reventar 'culitos de hombre'. Estuvimos conversando un rato y si bien el tío sabe que Taboo Spa no es una maravilla, me dijo que era el único lugar que había para 'gente como nosotros'.

Llevaba veinte minutos conversando cuando el tío me comenzó a magrear la polla bajo el agua, yo no quise pasar por descortés y comencé a tocar por debajo del agua su polla morcillona que se había convertido en una polla grande, arqueada hacia arriba, gruesa, de glande grande y redondo. No había duda que apenas me cabría en la boca y que por culo ni pensarlo. Le dije al tío que entráramos a la sauna de vapor, si habéis leído mis crónicas es uno de mis sitios preferidos para comenzar a ligar. Pero el tío me dijo que no, que hacía mucho calor, que por qué no íbamos a 'la habitación'. Le dije que no sabía dónde quedaba así que me dijo que él me guiaría. Nos levantamos y cruzamos el umbral pasando de nuevo por la zona de los casilleros, saliendo a la entrada y seguimos derecho por otro pasillo que yo no conocía.

Resulta que al entrar si te diriges hacia la izquierda te encuentras con un largo pasillo. Lo primero que queda a la derecha es la entrada al bar que me pareció una zona grande y para mi gusto muy iluminada pero al mismo tiempo reconfortante. Luego, por el mismo pasillo queda un cuarto que yo bauticé como el 'cuarto de pajilleros', pues hay una televisor con una película homo y unos asientos enormes como para que cinco tíos se dediquen a las pajas entre ellos. Los asientos estaba reclinados y se veían cómodos. Luego, directo al fondo quedaba 'la habitación', la cual tenía una cama grande, mucha iluminación y una cosa que me encantó: un espejo inmenso en el techo. Apenas el tío cerró la puerta se me abalanzó sobre mí tirándome boca arriba en la cama. Me pareció violento. De inmediato comenzó a olerme y darme besos por el cuello, los hombros y un suave lengueteo en las tetillas. Se puso sobre mí y se dedicó a follar mis muslos, le pregunté si me quería follar allí mismo y me dijo que sí, el tío había comenzado a ensalivarme el culo pero le dije que no, que necesitaba que usara una goma y que usáramos algo de gel lubricante.

Después de cumplir ese protocolo el macho me folló a lo bestia. Al principio, me dolió, luego lo disfruté pero por último me comenzó a irritar el culo. El tío tenía una tranca grande y había entrado sin problemas en mi ano, pero el folleteo a lo bestia me estaba dejando con el culo irritado y mi puticonquista de América apenas estaba comenzando. Así que le dije al tío que parara y que nos hicieramos unas mamadas. El tío se molestó pero pareció entender que si se rehusaba no iba a pasar más nada aquella tarde en Taboo Spa. Así fue que nos pusimos en 69 y comencé con una suave mamada. Como lo único que entraba a mi boca era la cabeza del pene, dediqué tiempo a la mamada con pajas prolongadas. Pero el tío nada que se animaba a tocar ni a lamer, si bien suelo ser un pasivo total no es lo normal en mí y estaba apunto de irme y dejar todo así cuando el tío, evidentemente excitado por la mamada que nos estábamos dando, decide retribuirme con una buena mamada, 'ahora sí se ha cerrado el círculo del 69', pensé. Estuvimos mama que mama un buen rato hasta que nos corrimos cada uno encima de sí mientras nos veíamos en el espejo de techo.

¡Qué rico, macho! Me dice el tío. ¿Te gustó?, me preguntó. Pues sí, le dije, aunque la verdad pensaba que no fue un polvo extraordinario porque hubo mucha violencia y a mí la violencia no me mola. Después de quedarnos contemplando en el espejo la leche sobre cada uno de nosotros decidimos darnos un baño y nos encontramos en el bar. Seguimos conversando y estuvimos cerca de casi dos horas bla bla bla y nunca entró ningún otro tío a la sauna.

Luego decidí volver al hotel. Llegué cerca de las nueve de la noche y dormí como un bebé hasta el día siguiente.



martes, 7 de enero de 2020

Puteando en América - Introducción - primera parada: Cuenca, Ecuador.



Mi jefe me encomendó a realizar un viaje por el Nuevo Mundo con la finalidad de hacer estudios de mercado en cuatro países disimiles entre sí: Ecuador, Chile, Argentina, México y Estados Unidos de América. Sería un viaje largo, fuerte y agotador. No me apetecía salir de casa, es decir, de Madrid; si bien esto de viajar le mola a mucha gente no es mi caso, yo estoy muy cómodo en Madrid y si de zorrear y putear se trata me parece que Madrid da la batalla. Pero esto era curro y no tenía alternativa. Así que decidí planificar el viaje para tener de tiempo e irme de puteo, de cruising, de saunas e incluso contratar los servicios sexuales de alguna chica o de travesti en América. Para no hacer la narración aburrida solo contaré lo que es pertinente a este blog, es decir, el puteo.

Salí de Madrid dirección Ciudad de Panamá, en donde hice una conexión de más de venticuatro horas que no me incomodaron porque pasé la noche en la ciudad. Me quedé en un reconocido hotel pero solo dormí, no recorrí la ciudad porque al día siguiente mi vuelo salía muy temprano a Ecuador. De Ciudad de Panamá cogí el vuelo a Quito, Ecuador; allí esperé unas tres horas hasta que un vuelo nacional me llevó a mi primera parada: Cuenca. Pues sí, no lo sabía, los colonizadores al llegar a estas tierras pues colocaron los mismos nombres que había en la península.




La ciudad me gustó y el clima era agradable. Interesante mezcla arquitectónica y gente amable. Muchos turistas y sitios de comida internacional, lo que me permitió conocer la gastronomía de Chile, Argentina, Uruguay, Perú y de Ecuador en el tiempo que estuve allí. Pero vamos al grano, al puteo.

Mis anfitriones me dejaron libre el día de mi llegada a Cuenca para que descansara, así que aproveché de ir de puteo y conocer los saunas del Nuevo Mundo, así que mi primera opción fue el sauna Taboo Spa. Supuse que había mucho prejuicio y que no encontraría las típicas banderas LGTB en cualquier lado así que busqué la dirección en Facebook y estaba cerca del hotel donde me estaba quedando, tan cerca que no era más de cinco minutos caminando. Pasé a pie varias veces por el lugar pero no terminaba de entender dónde quedaba, no había señalización, ni letreros, ni banderas multicolor, nada de nada, así que decidí escribir al Whatsapp que aparece en la página de Facebook y me respondieron dándome justo la dirección en la cual yo estaba, pero seguía sin comprender, sin lugar a dudas la altura (Cuenca está a casi 3.000 metros sobre el nivel del mar) me estaba afectando el oxigeno en el cerebro. La persona del Whatsapp me mandó una foto semejante a esta:




Pues sí, eso que parece una chabola es el spa, así que entré y viendo el cartel que decía "Timbre" toqué allí, abrieron la puerta y encuentro una vulgar oficina, le pregunto al tío si allí era el Spa y me dice que es al frente, que allí funciona el cine. ¿Cine?, pregunté extrañado, acostumbrado yo al Cine Arenas de Barcelona, al Duque de Alba de Madrid y al Carretas. Sí, me dice el tío, aquí es el cine y el Spa es al frente. ¿Cuánto cuesta la entrada al cine?, pregunté, Cuatro dólares, me respondió (unos 3,55 Euros en noviembre de 2018). Vale, dije, ¿y la sauna? Diez dólares (unos 8,80 Euros en noviembre de 2018). Vale, voy a la sauna, le dije. Dí media vuelta y me dirigí a la chabola que estaba a mi espalda. Al menos que sea subterráneo, me dije, no sé dónde cabrá una sauna aquí.

Toqué el timbre y entré.



(Continuará)

martes, 31 de diciembre de 2019

Adios 2019 - Hola putiaño 2020




Pues este 2019 traté de llevar las cuentas siguiendo un poco la guía de ¿Cómo se contabilizan los polvos? de Perro y que podéis leer aquí.

Mis cuentas:

67 encuentros con tíos
2 con tías (encuentros fortuitos, sin dinero y no cuenta Montserrat)
2 con travestis (profesionales..., mucho dinero)

71 encuentros en total.

15 folladas efectivas (activo y/o pasivo)

El resto (56) está repartido entre mamadas, pajas, pezoneo y allí sí que no especifiqué.

Debo aclarar que hablo de 71 personas diferentes, en muchos casos llegué a repetir hasta cinco veces con un mismo tío o tía. Si fue en momentos, espacios y posiciones distintas está contabilizado. Si fue (como me ocurrió varias veces), que durante horas me follaban alternativamente varios tíos, pues eso lo contaba como uno. Un lío esto, ¿no?

La primera conclusión que saco es que soy definitivamente gay y no bisexual, pues según la Asociación Americana de Psicólogos, un verdadero bisexual mantiene 50% de actividad con parejas de distinto sexo. Y venga que le digo a los americanos que las tías no lo ponen fácil y no me pienso gastar una pasta en putas para mantener el equilibrio bisex. ¡Qué os den por saco!

En cuanto al blog hasta la fecha hay un total de 191.264 visitas. ¡Gracias!

Para el próximo año publicaré lo que he denominado: "Puteando en América", que no es otra cosa que un resumen de mis putiaventuras por América, pues entre 2018 y 2019 por razones de trabajo tuve que viajar a varios países de América y aproveché para irme de puteo. ¡Ya os contaré!

¡Que tengáis unas felices putifiestas!



martes, 24 de diciembre de 2019

"Eres una putita. ¿Quieres que te de a por culo?"



Domingo 22 de diciembre de 2019, por la tarde.

Montse ha querido pasar la tarde comprando obsequios con sus sobrinas, le pregunto si no le molesta que me vaya con los colegas por ahí, me dice que no hay problema, que es una "tarde de chicas". Me llega la inspiración: me voy a por una "tarde de chicos" por lo que decido ir a Firewood.

Al llegar hay movida.

Me topo con un tío que mama de maravilla y me suplica que lo folle. Acudo al preservativo y al lubri. El tío es más alto y robusto que yo y un buen pasivo. A pesar de meter dos dedos en su culo, a mi polla le cuesta entrar. El tío es colaborador y por fin lo conseguimos. Después de embestidas suaves el tío pide más caña. Frente a nosotros pasa un osete, barbudo y pollón, el tío que me follo lo invita a acercarse, lo cual hace el osete y sin pudor le coloca la polla en la cara, el tío al que estoy empotrando con avidez se lleva la polla a la boca chupa con esmero, suavidad y amor. La imagen me pone cachondo. El osete es guapo de dulce mirar. Desde la retaguardia le busco los pezones y mientras estamos en dicha faena el tío que me follo pide que cambiemos de posición, el tío osete dice que no quiere follar, que prefiere que se la mamen.

El tío que tenía empotrado se enfada y se separa de nosotros con violencia. Me lastima la polla y le reclamo, pero el tío como si nada. Nos quedamos el osete y yo cortados porque realmente la estabamos pasando bien a tres. Comenzamos a magrearnos un rato pero cuando el osete comienza acariciar mi polla le digo que me duele, que necesito descansar un rato. Nos separamos.  Yo me voy al baño, mas adelante vería al osete, siempre estando él de pasivo, cosa que me hizo gracia.

Di una putivuelta y sintiéndome mejor de la polla le doy de mamar a un chico que aparentaba ser joven, aparentaba, porque a la salida lo vi mejor y era algo mayorcete. Me comía la polla con placidez y suavidad, logrando darme una erección que pensé no tendría. Era placentero. Le dije al tío que estaba por correrme a lo que me pide que me corra en su mejilla, cosa que hice y el macho en cuestión lo disfrutó mucho, dejando su mejiila izquierda llena de lefa.

Voy al lavabo y un tío de forma abusiva comienza a magrearme el trasero y a decir cosas guarras como "eres una putita, ¿quieres que te de a por culo?" y ese tipo de cosas degeneradas que no me gustan y no forman parte de mi estilo, pero dada la hora y el momento acepté. Nos fuimos a un sitio más intimo y el tío, a pesar de lo guarro y macho, fue muy amable al momento de follar. Primero me comió el ojete con la lengua, mezclando saliva y lubricante en mi ojete. Luego, con la suavidad de un cirujano me penetró, una vez adentro y ambos coordinados el tío decidió ir a por el mete-saca. Estuvimos un rato en eso hasta que sentí que me estaba irritando. El tío sacó la polla y me avisó que se corría. Me hubiera gustado que se corriera en mi cara o en mi pecho, pero cuando volteé ya era demasiado tarde, la leche corría de su polla directo al suelo.

Fuimos al baño a lavarnos y conversamos un poco. El tío era bi igual que yo, casado y con hijos. Luego cada quién agarro su destino dentro de Firewood.

Yo mamé, toqué algunos ojetes y en distintos momentos pajeé a dos tíos que se corrieron sobre mí.

Después de todo, la "tarde de chicos" había sido productiva.

martes, 10 de diciembre de 2019

Putimaravilla (Sauna Principe)



Estuve de mamadas en la Sauna Príncipe. Justo cuando un tío de unos sesenta años, osete, de barba cerrada me hacía una felatio en la sauna de vapor reflexioné lo siguiente:

Me gusta la Sauna Principe por el tipo de público: 'adulto contemporáneo' y vejetes.  Me gustan los tíos mayores y contrario a lo que pudiese decir el psicoanálisis no busco seguridad ni protección de un macho-adulto -¿o quizás sí?-. Solo busco placer.

Apenas entro a las duchas de la Sauna Príncipe siempre encuentro a algún tío que va de salida o de entrada y sin mucho preámbulo me da una mamada. ¡Putibienvenida!

El tío que atiende en el bar suele ser muy majo y cuando la tarde está aletargada es un tío que coloca la conversación en su punto justo. Ameno, sin morbo pero interesante.

La sauna finlandesa no es mi especialidad al momento de la acción. En par de ocasiones he recibido  mamadas extraordinarias por parte de vejetes, pero no mola. Es un sitio que sirve para las clásicas estrategias de toqueteo en muslo, pezones o polla a través de la toalla para ir luego a por algo más 'profundo' y 'oscuro' ¡No seáis morbosos! ¡Me refiero a un apartado o a la sauna de vapor!

Donde he tenido mucha acción ha sido en el jacuzzi. Allí frente a todo el mundo he participado en toqueteo de pezones, mamadas subacuáticas, pajas bajo el agua y cuando estoy muy zorra me da por el morreo con uno, dos y hasta tres tíos al mismo tiempo cuando se da la oportunidad. He salido del putijacuzzi con uno o dos tíos para ir a alguna cabina privada. Me ha pasado que vamos al pasillo de las cabinas y terminamos cada uno con otros tíos que estaban esperando en la puerta de las cabinas, deseosos de una putioportunidad.

La paso muy bien en la sauna de vapor. Casi siempre he follado y me han follado en medio de la complicidad que otorgan la oscuridad y el vapor, a veces se presenta allí la oportunidad para ir luego a alguna cabina. He tenido la fortuna de participar en mamadas mutuas inolvidables en la sauna húmeda. Es quizás un buen sitio para mamadas porque siempre hay uno que otro tío que es 'homo' de closet y se sienten liberados en medio del vapor, con el añadido que al subir la temperatura en todo el cuerpo se fomenta el puteo.

El laberinto a oscuras es un buen punto para el encuentro tanto de machos tímidos como desinhibidos. A mí en lo particular no me gusta, soy de los que le gusta ver la comida mientras comen, no voy a negar que cuando hay mucha gente o en medio del Gay Pride Madrid es un sitio para el magreo fácil.

Me he liado también en la sala de cine, pero esto ha sido solo por necesidad. En particular me va muy bien de ligue entre el jacuzzi, la sauna de vapor y como os he comentado, siempre, SIEMPRE recibo una buena mamada en la zona de duchas.

Si os molan los maduros, si os gusta el respeto y las caricias de un tío mayorcete, Sauna Príncipe es lo que buscáis. No me pagan por esto. Además, las instalaciones están bien cuidadas. A mi me gusta la comodidad del horario. Ya desde las 10:AM uno puede irse de puteo. Yo llego a la hora de la siesta, entre las 2:00 y 3:00 PM y procuro salir entre 5 y 6:PM. En algunas ocasiones he entrado a las 18:00 hrs. y me ha ido de putimaravilla.

martes, 5 de noviembre de 2019

Sauna Octopus





No he dedicado un post exclusivo a la Sauna Octopus. He sido injusto, porque la mayor parte de mi putisauneo las hago en este sitio.

Al igual que la Sauna Principe , desconozco si será por el público, el ambiente o la temperatura pero siempre, SIEMPRE me dan una mamada al entrar o al salir de la zona de duchas.

De todos las putisaunas de Madrid es en Octopus donde mejor ligo en todo el sentido puta del término (¿o debería decir "putitérmino"?, la verdad siempre termino reputa). Mi área de acción inicial suele ser la piscina, a pesar que es muy grande siempre se encuentra uno que otro osete que no sabe nadar y termina agarrado de mi polla.

La Octopus está dirigida al público oso. Yo no tengo esos atributos y nunca he tenido problemas. Como en toda sauna de puteo a veces te encuentras a tíos que se 'enamoran' de tí -o de tu polla-, y a veces el clásico tío para el que uno es invisible. En la Octopus es muy raro que me vaya sin haber follado o por lo menos sin haberme corrido o sin haber comido alguna polla. Como todo, es cuestión de disposición, ambiente, ánimo, circunstancias, estado anímicos y un largo putietcétera.


Además de la piscina, he tenido buena fortuna en la sauna de vapor. Allí siempre encuentro a uno que otro tío que esté dispuesto a mamar. También la sauna cuenta con slings, y allí si coincido con muchos de vosotros: es una especie de 50-50. Es decir, 50% de posibilidades que te den de mamar o que te follen así como 50 de que no pase nada-de-nada. Mentalmente hago un repaso y creo que apenas he reseñado en dos oportunidades folladas en el sling de la Octopus, lo que me hace suponer que en mi caso esta categoría posee un promedio bajo, por no otorgar un cero. Sí he visto a  varios tíos follar allí  pero mi participación ha sido casi nula. Tan solo mirar o magrear el trasero o los pezones de algún activo.

Del bar puedo decir que la atención ha sido buena y en muchas ocasiones estando allí sentado tomando una copa y observando a los osetes en la piscina, me ha llegado uno que otro tío a insinuar que vayamos a un apartado para que me lo folle. Para quienes no han ido a la Octopus, el piso donde está el bar es transparente y podéis contemplar desde arriba a las pollas que se sumergen en la piscina.

A pesar de la línea temática -osos-, podéis conseguir tíos para todos los gustos. A veces me he encontrado con críos de oso, chavales entre los 21 y 25 años, con caras de niñatos y con ganas de comer pollas o reventar ojetes. También todo lo contrario. Una vez estuve mama que mama y chupa que chupa con un tío de unos setenta años allí, en uno de los apartados de la Octopus.

En lo personal siento que el ambiente es menos discriminatorio que en otros lados. Todo es cuestión de suerte y ambiente.