martes, 16 de abril de 2019

Sleazy Madrid 2019




Está disponible en internet la información sobre el Sleazy Madrid 2019 -pinchar aquí-. Este año hay fiesta pero me temo que dirigido a un público que posea buena figura, amor a la música electrónica y de generosos bolsillos.

Los organizadores han diseñado tres grandes eventos para distintos momentos del año. El Sleazy propiamente dicho será entre abril y mayo de este año, otro destape de mariconadas durante las fiestas del Orgullo a inicios de julio y para dar un toque de morbo a la navidad unas Saturnianas en invierno.

Hay mucho de fiesta fetish en sitios como Into the Tank, Odarko y todos los DJ's este año están obligados a usar una barba entre hipster y oso cariñoso. La perpetuación del cliché.

Este año no iré. Los precios no me apetecen para ir a un sitio donde nadie te mira. De hecho, el año pasado me lié con unos chicos que venían al Sleazy desde Málaga y los mismos tíos, que eran muy guapos y pollones prefirieron ir de saunas. Podéis leer esa historia aquí.

Además, el pasado año yo estaba hétero-soltero y cuando me apetecía satisfacer mi lado homo, no tenía inconveniente en ir a alguna fiesta y ligar-follar con tíos. Pero este año he compartido mucho de mi rutina diaria con Montserrat, casi vivimos juntos y eso de trasnocharme escuchando música electrónica que a mí me suena toda igual, gastar una pasta en ir a un sitio en que si no te ves como los DJ's ni te miran, ¡ni siquiera el barman! No me mola.

Prefiero hacer un recorrido por Firewood, o por la Sauna Octupus o Principe que últimamente me ha ido bien.

Los chavales de Málaga del año pasado esta vez no vendrán. Se han vuelto unas putas organizadas e internacionales y se marchan a Berlín. Les recomendé algún mercado de yeguas y la visita respectiva a Lab-Oratory. Vamos a ver qué nos cuentan.

Igual, si os mola la onda electrónica tenéis la opción del Sleazy 2019. Ya me contaréis.




martes, 9 de abril de 2019

De la primera vez en una sauna (2 de 2)





Luego de cada follada Federico sentía mucha hambre, le urgía comer algo de fruta, tomar vino, quesos, carnes, su apetito sexual y alimenticio eran semejantes y siempre conservaba una buena figura. Recuerdo que esa noche en su hotel follamos varias veces. Llamé a casa para avisar que pasaría la noche estudiando con un amigo y que no me esperaran. A la mañana siguiente Federico me despertó con mamada y follada, me corrí mientras me daba por culo. ¡Era la primera vez que me pasaba eso y cómo lo disfruté! Federico estaba casado, con hijos y no sentía complejos de disfrutar su lado homosexual. Además, era curioso que en aquella época yo me sentía bisexual, Federico en cambio, se etiquetaba como gay de closet. En fin, que desde ese momento, Federico y yo teníamos sexo cuando venía a España. Federico le gustaba comerme el rabo, preparar mi ojete y follar durante horas. Todavía, hoy en día, cuando él tiene 75 años y viene a Madrid nos dedicamos a follar, a su edad, tiene un buen cipote con una muy buena erección.

Después de muchas folladas Federico quiso incluir a un tercero en la cama –o en nuestras pollas-, y al tío no se le ocurrió otra cosa que llevarme a una sauna. En aquel entonces fuimos a la Center, y allí nos metimos. Yo estaba muy nervioso en toalla y lo primero que recuerdo fue que Federico estaba muy caliente y me llevó a un rincón oscuro en donde comenzamos con el morreo. Como os comentaba, yo estaba muy nervioso. De vez en cuando entreabría los ojos y veía que pasaban los tíos y se tocaban frente a mí sus paquetes sobre la toalla. Federico comenzó a hacerme una paja y mi polla estaba grande, larga y dura, me tenía a su merced contra la pared. Yo me dejé llevar. De pronto siento que redirecciona mi polla hacia un lado y justo allí, de rodillas, estaba un tío desconocido para los dos que estaba comiendo mi polla. ¡Qué delicioso era! ¡Era el tercer tío que se metía mi polla en su boca a lo largo de mi vida! ¡Era el primer desconocido -de los muchos- con el que estaría! ¡Después de ese día se acentuaría mi putería homo! Aunque claro, con largos periodos de inactividad propias de un maromo que vive con sus padres y no es independiente económicamente.

Esa vez no hubo penetración en la sauna. Federico nos incentivó a los dos (¿o los tres?) a hacer de todo: mamadas: mientras uno mamaba el otro hurgaba en los ojetes, estuvimos así hasta que Federico dio la orden que nos corriéramos y nos hicimos unas pajas que terminó en el piso una cantidad considerable de semen; con el tiempo vendría la práctica de tirar lefa sobre el pecho, la boca o la cara de desconocidos. Fue muy placentero, allí aprendí un poco de qué va esto de ser dominante/sumiso. Luego, el tío que había estado de rodillas más nunca lo volví a ver. Y es que estas cosas funcionan así: te encuentras a un tío, sientes una buena vibra o te provoca matarte a pajas con otro, correrte y ya está. Desde entonces, cada vez que Federico venía a Madrid buscábamos un tiempo para ir a una sauna. A partir de allí fue frecuente follar en alguna sauna y buscar a dos o más tíos en un compartir de mamadas. Federico en ocasiones venía con su familia y estaba muy corto de tiempo, por lo cual, encontrados en algún sitio, íbamos a una sauna, en menos de quince minutos ya habíamos follado y Federico me decía: "Quédate y aprende. Luego me cuentas cómo te fue". ¡Qué morbo! La primera vez que Federico me dejó, no sabía qué hacer. Pasaba horas entre la sauna de vapor y la sauna seca y daba vueltas. Eso es algo que es muy común: vueltas y más vueltas. Luego aprendí a diferenciar las vueltas de las putivueltas. En las vueltas pues caminaba y punto. En las putivueltas uno espera ser cazado o va a la caza. Recuerdo que en muchas ocasiones me tocó ser pasivo-mamón o pasivo-ojete, hasta que aprendí los códigos y la ética para demostrar con gestos y miradas que me apetecía ser el activo-dador-de-pollas.

Si vais a la sauna por primera vez, mi recomendación es que vayáis acompañados de alguien que haya ido antes, que tenga experiencia, que os enseñe los recovecos, los códigos, las miradas, los juegos. Si no tenéis a esa persona, podéis ir solos, no os pasará nada. Pedid a alguno de los chicos que trabajan en la sauna que os muestren las instalaciones. Las saunas de vapor y los sitios más oscuros son recomendables para fomentar el cruising. Si hay alguien que no os gusta o con quien no os apetece follar, podéis rechazarlo pero por favor, sed gentiles. Si insiste debéis ser claros y decidle que no os apetece. A mí me han rechazado miles de veces y otras miles he rechazado yo, pero en toda ocasión ni yo me he sentido ofendido y espero que nadie se halla ofendido con mis actitudes. Llega un momento en que a uno le da por ir a la sauna en cualquier momento libre que se tenga y hay que estar preparado porque no todo es pajas, leches y mamadas, hay días de la más absoluta soledad ¡y no porque no halla gente! Sino que de pronto no hay duende, no hay ambiente y nadie hace nada de nada. En esos momentos lo mejor es disfrutar las instalaciones como las piscinas, los masajes o tirarse en el sling y tratar de dormir un rato. ¡A veces se tiene suerte!

Cada quien tiene experiencias distintas. Una vez que descubráis todo lo que podéis disfrutar en una sauna estoy seguro que os haréis adictos a estos lugares, por lo menos durante una temporada.

martes, 26 de marzo de 2019

De la primera vez en una sauna (1 de 2)




Me ha escrito un chaval por correo electrónico comentando que desea ir a una sauna gay por primera vez, pero como a todos nos ha pasado, él tiene miedo. ('¡Es una marica!' Escucho en mi cabeza la voz del Toby)  Y es que esto de ir de saunas sin ninguna orientación no es nada fácil. Además, si se está inseguro de las caricias de alguien del mismo sexo el pánico puede ser mayor.

Mi primera vez con otro hombre fue lo clásico: mi primo. Él me llevó poco a poco de tocadas de polla hasta practicar el 69. Era la primera vez que tocaba la polla de un tío y que un tío tocaba la mía. Al principio, pensé que me iba a dar repulsión meter su polla en mi boca, pero cuando él introdujo la mía en su boca tuve sensaciones increíbles y descubrí, por suerte, que solo otro hombre era capaz de dar una buena mamada.

Me estoy desviando del tema. Había escrito una crónica sobre mi primera vez y mi relación con mi primo  pero por causas del destino se dañó el archivo. Llevaba más de veinte páginas en Word y me sirvió de ejercicio, pues recordé mis primeros besos con un tío del mismo sexo que yo, las primeras pajas mutuas, las primeras eyaculaciones sobre mi vientre, mis primeras indagaciones en lo anal y comprender de qué va esto de ser activo, pasivo o versátil.


La primera vez que fui a una sauna fui acompañado de Federico, un tío argentino que conocí por Latinchat, un sistema de chat que existía en los años noventa por internet. Yo tenía 23 años y Federico 53. Era un tío mayorcete y quedamos en vernos en su hotel cuando viniese a Madrid. Él venía a Madrid dos o tres veces por año y yo, que estaba en la universidad, buscaba tiempo de donde fuese y pasaba los findes y las noches de semana con Federico. Para ser mayor me follaba como nunca. Recuerdo que la primera vez nos encontramos en un bar cerca de la Puerta de Alcalá, yo estaba muy nervioso, no había tenido una relación con otro hombre desde mi primo y de eso habían pasado casi diez años. Se lo conté a Federico y él, como hombre maduro comprendió y supo cómo manejar la situación. Ese día no hicimos nada, nos tomamos unas copas y cada quien se fue por su lado. Años después Federico me contó que quedó tan excitado de verme que se metió en una sauna y folló como loco. A mí me parecía que Federico era un tío muy guapo: cabellos blancos, ojos claros, cuerpo fuerte, con algo de panza pero no era incómodo hacer un 69 con él. Al día siguiente, pasé por su hotel, no estaba. Le dejé un mensaje para que me llamara y quedáramos en vernos. Entonces Federico me llamó y tomó la iniciativa, me dijo que me fuera al hotel -uno de los hoteles más lujosos de Madrid- y que nos tomaramos unas copas en su habitación. Llegué alrededor de las 18:00 hrs. Me anuncié en la recepción, la recepcionista avisó a Federico y éste le dijo que me permitiese subir. Recuerdo que estaba muy nervioso porque era mi primera vez con un total desconocido. Al llegar, Federico había dejado la puerta abierta, me pidió que la cerrara. Él acababa de llegar de una reunión de trabajo y estaba completamente vestido aunque sin zapatos. Sirvió dos escoces y estuvimos charlando un rato, en una de esos silencios incómodos dejé el vaso a un lado y me lancé a comerle la boca. Tenía una lengua algo corta para mi gusto y recuerdo que era de intenso besar. Me dijo que quería ducharse así que por qué no nos bañábamos juntos. Recuerdo que estuvimos treinta minutos retozando en la tina. Nos comíamos la boca, el rabo, nos metiamos el dedo por culo. Se me habían pasado los nervios y ahora solo me dedicaba al éxtasis y al placer. Federico me pidió que folláramos en la cama y allí nos dimos un gusto con un 69 de lento y tierno acariciar de pollas, de exploraciones anales. Al cabo de un rato Federico me preguntó si yo quería follarlo o quería que me follara. Yo accedí con timidez a ser el pasivo, sobre todo porque no quería quedar mal con Federico y no quería correrme tan pronto. Federico me folló. Primero lento, dándome besos, luego fue fuerte y ágil en las embestidas. ¡Todo un empotrador!  Él se corrió dentro de mí y yo decidí correrme fuera, él me puso una toalla para que me corriese y quedó muy satisfecho de ver los chorros que de mi polla salían disparados hacia el techo y la pared.  


(Continuará...)

martes, 12 de marzo de 2019

Madrid, tarde de primavera



Madrid, tarde de primavera. 

El clima era amable con la ciudad. No hacía el frío de la temporada ni aún el insoportable calor del verano.

No quería perder la bella tarde madrileña en una sauna o en un bar de sexo, pero estaría todo el fin de semana con Montserrat y no tendría otra oportunidad para encerrarme con algunos tíos y disfrutar de mamadas, magreos y de ser posible alguna follada.

Así que me fui a Noviciado y me metí en la Sauna Paraiso.

Había muy poca gente. Me lié con un tío algo mayor para estar en la Paraiso. El tío se ofreció a dar una buena mamada. Nos encontramos en la sauna húmeda, estaba oscura. Él estaba solo. Yo también. Yo tenía ganas que me comieran el rabo y él estaba dispuesto.

Me sorprendió que jugara con mi ojete. Quise colaborar y me puse de pie y abrí las piernas. Tenía los dedos gruesos. Entre la mamada y la introducción de su dedo en mi ano me excitó sobremanera. No me había puesto lubricante y me dio vergüenza que mi ojete estuviese tan presto a dejar que entraran dedos de desconocidos. Le pregunté si quería follarme, tenía tiempo yo que no me follaban y si de follar culos se trata, mi relación con Montserrat era completamente anal, pero no era recíproco. Estuve muchas veces tentado a decirle a Montserrat que comprásemos un dildo con strap-on para que me follase, pero de seguro saldría con los típicos prejuicios de niña buena. Yo tengo mi colección de dildos -algún día debo escribir un post sobre eso-, pero ninguno apto para usar con strap-on.
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Volviendo a la follada con el tío en la Paraiso..., el tío me dio una buena lamida de culo, se puso una goma y presto y sin contemplaciones me folló. Yo estaba disfrutando de una suave pajilla que me hacía y sentí que pronto me correría. ¡Qué gustito me daba! Me corrí con inmensos chorros de lefa que fueron a parar al piso. El tío se corrió fuera de mí.
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Después de correrme salí de la sauna. Me duché, revisé la hora y no había estado 30 minutos dentro. En la sauna no habían muchos tíos y los que ví no me apetecían. Además, me esperaba un largo fin de semana en el que tendría la obligación de follar a Montserrat por culo. ¡Ah, tan solo si ella accediera a follarme! Salí a pasear por las calles de Madrid.
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Hacia una linda tarde de primavera en Madrid.

martes, 5 de marzo de 2019

El Canelita



He colaborado con los chicos de Cruising Madrid y me han publicado un relato que he llamado "El Canelita"

Lo podéis leer aquí.

http://cruisingmad.com/relatos-gay/relato-gay-el-canelita

¡Qué puti maravilla!


martes, 26 de febrero de 2019

Cojones para dejarse follar



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Lo llamo Toby, su nombre era Tobías.
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Tobías se convirtió en habitual de los jueves de la Sauna Octupus. Toby es un osete muy majo. De estatura pequeña y polla aún más pequeña pero muy lechosa.
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Una época en que frecuenté la Sauna Octupus todos los jueves desde temprano eramos Toby y yo los primeros en llegar. Nos hicimos muy amigos, charlábamos amenamente, nada de follar pues el tío me inspiraba más una amistad que ganas de follar.
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Toby dedicaba buena parte del tiempo a comentar sus aventuras dentro de la sauna, a quién se la mamó, quién lo folló. El Toby es pasivo, tan pasivo que su mayor placer es preparar el ojete a los tíos y ver como son follados por otros.
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Como os comenté llegábamos temprano y una tarde de otoño estaba todo tan aburrido que después de una cerveza decidimos darnos un gusto a dos. Nos fuimos a un apartado y el Toby me dio una buena mamada, tenía talento para eso. Me pidió que le follara así que una vez con el condón puesto le dí unas suaves embestidas, el Toby era un vicioso de los días jueves y siempre llevaba el culo lubricado. No aguanté y me corrí sobre su cara. El tío no paraba de hacerse la manola, como os comenté, era de polla pequeña. Me preguntó si le dejaba correrse en mi cara, yo de manera tímida accedí. Su leche era abundante y espesa de un color blanquecino perla y por lo que pude sentir de buen olor. Dejó toda mi cara más blanca que la de cualquier cantante del grupo Kiss.
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El Toby y yo no volvimos a follar. Él era lo que yo llamo “coleccionista de cruising”: dícese de aquel tío que no le gusta repetir con otros tíos con los cuales ya folló. A mí me apetecía repetir, pero con el Toby solo repetimos algunas tímidas pajas en la piscina de la sauna Octupus.
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En tres ocasiones el tío armó unos tríos que recuerdo con especial cariño. Estaba yo sentado en el bar disfrutando de una cerveza cuando se aparece el Toby con un chicuelo jovencísimo y me dice de descarada manera: “Este chico quiere que te lo folles. Le hablé de tu polla y le dije que eras de rico follar”. Me reí pero acabé mi cerveza y nos fuimos a un apartado.
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El chicuelo inmediatamente se quitó la toalla y se puso de patitas arribas. El Toby sacó de la nada lubricante y comenzó a untar el culo con los dedos al chicuelo, con otra mano, el Toby le iba haciendo una suave paja. El chicuelo tenía una polla de enormes dimensiones, pero se notaba que le iba eso de ser pasivo. Yo mientras tanto me iba haciendo una paja para estar a tono. Ese día había tenido varias mamadas y tres folladas previas pero no me había corrido, por lo que supuse que no aguantaría mucho.
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“¡Está listo! Te lo puedes follar”, me dijo el Toby quien se apartó y se puso en un rincón donde pudiese tener buena vista, se quitó la toalla y comenzó con una discreta paja. Yo me puse la goma y efectivamente el culo del chico estaba bien lubricado, lo cual permitió una amena follada. Yo me sorprendí de que no me corriese todavía y el arte del mete-saca estaba siendo duradero y placentero.
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El primero en correrse fue el chaval, quien si bien en dar culo diestro era, se llenó de timidez al momento de correrse. “¡Me corro!”, gritó el bribón e inmediatamente salió un espeso chorro de leche que le llegó al rostro. Yo por mi parte no quise aguantar ni hacer bochorno. Saqué mi polla, le quité la goma y me comencé a pajear. En un dos por tres grandes chorros de leche a su pecho fue a parar. En eso llega el Toby y se corre de manera frenética y descarada sobre el tío. ¡Qué cantidad de leche! Para tener una polla pequeña la cantidad de lefa era admirable.
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Al terminar el chaval salió con mucha vergüenza, no querían que lo vieran lleno de lefa. El Toby le gritó: “¡Déja las mariconadas tío, cuando te vean serás la envidia de la sauna!” y lanzó una carcajada estridente.
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Este tipo de actividades, eso de buscar un tío, de prepararlo para que yo me lo follara lo hicimos unas tres veces más. Digo que fueron tres efectivas, es decir, que se dieron, pero el Toby intentó unas diez veces pero los tíos sentían vergüenza y no accedían.
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“Maricas”, decía el Toby. “No se dejan follar pero sí lo desean. Son unas maricas. No tienen cojones para dejarse hacer”.

martes, 12 de febrero de 2019

Sobre el blog como entretenimiento – Parte 2 de 2



Mucho tiempo después de haber terminado con Laura y en uno de esos días que estaba muy estresado y tenía miedo de tener otro infarto me metí en una de las numerosas saunas gays de Madrid, no recuerdo a cual fui exactamente pues mi memoria tiende a confundir la Octupus, la Cooper y la Center; sé que son distintas, pero fue hace tanto tiempo y he mamado tanto desde entonces…, así que entré a la sauna, me di una ducha, me sumergí en la oscuridad del vapor, dejé mi mente en blanco y procuré normalizar mi ritmo cardíaco y de pronto de rodillas ante mí tenía a un tío que me estaba comiendo la polla. El tío me comía la polla con dedicación y cariño, cuando me pidió que lo follara no lo pude evitar y allí mismo, con un condón que el tío me puso y tan solo lubricado con su saliva le di una follada salvaje que ni el tío ni yo olvidaríamos en mucho tiempo. Recuerdo que tenía un culete prieto, dilatado, de amable succión cuando el tío se lo proponía. Cuando me iba a correr me quité la goma y sin avisarle me hice una paja sobre él dejándolo lleno de lefa espesa y blanca. El tío no se sintió ofendido, por el contrario, se levantó para chupar mi glande y extraer mis últimos jugos seminales.
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Descargados mis cojones, salí de allí, me duché, me fui a comer algo por Ópera –creo que sí era la Sauna Center–, llegué a casa y me dio por escribir el relato. Luego dormí corrido, sin interrupción alguna cerca de nueve horas. ¡En todo ese tiempo no había pensado en trabajo! ¡Ese sería mi hobby! Relatar mis escarceos homosexuales en un blog, dedicar más tiempo al vicio y a los clubes del sexo que al trabajo. Después de un buen polvo tenía un buen hobby.
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En el trabajo dediqué tiempo para saber algo de blogs, entender cómo funcionaban y sobre todo elegir alguno que me pareciera el más indicado. Lo titulé “Aventuras en el Cine Duque de Alba” porque desde 2010 y a lo largo de 2011 lo frecuentaba, me quedaba de paso tanto hacia casa como al trabajo. A veces, en vez de ir a almorzar, me comía algo ligero y me metía en la Sala X en donde se armaban unas orgías que te cagas.  Luego fui descubriendo los ritmos y rituales de las saunas y bares de sexo, estos últimos no los frecuento pero las pocas veces que he ido la he pasado bien. También descubrí que otros tíos llevaban blogs sobre la misma temática. Uno de mis favoritos era The Battle of the Grandpa, un blog de temática gay dedicada a los abueletes, mi especialidad al momento de follar. Allí descubrí un local: el Club Dumbarton por la calle de Alcalá de puros vejetes que tenían en la planta baja del local un cuarto oscuro en el cual recibí más de una vez unas espectaculares mamadas y unas muy buenas agarradas de culo, lamentablemente quien manejaba el blog lo cerró. Otro de los blogs que me fue muy, pero muy útil en mi estancia en Barcelona fue http://en-la-penumbra.blogspot.com, el blog de Perro, además de ameno, es una inagotable fuente de información para los que deseáis conocer la movida en la ciudad condal.
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Todos estas historias están basadas en hechos reales, no soy escritor de ficción.  Escribo por pasatiempo y terapia. Soy de los que cree que la aventura sexual no ha terminado hasta que está el post escrito, en limpio y presto para la publicación. Los relatos son verídicos pero no están publicados en orden cronológico, algunos relatos han sucedido con meses o años de diferencia, ha sido así porque si bien he logrado una disciplina para escribirlos, me ha apetecido corregirlos y releerlos en distinto orden. Además, por tratarse de un pasatiempo, no me estreso por seguir directrices o cumplir plazos de publicación.
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Disfrutad de los relatos. Este blog es el resultado de haber cambiado la forma de vivir la vida, de disfrutar del sexo y de relajar la mente, el cuerpo y los esfínteres.