miércoles, 17 de agosto de 2022

Firewood - Crónica de agosto

  

Viernes de verano. El calor en Madrid está insoportable y aprovecho la ausencia de la Montse para putear. Voy al Firewood sobre las 22:00 hrs. Creo que no encontraré gente, pero habían unos 18-22 tíos. Algunos turistas, otros locales. La mayoría con actitud decidida y en la primera putivuelta pruebo cinco pollas. Cada una con sus propias características, cada una con sus cosas buenas. Cuando voy a catar la sexta polla me tropiezo con un colombiano que era un habitual de la Octopus, gradualmente migró a Naked Bar y que antes de la pandemia me lo tropezaba cada tanto en Firewood. Nos reconocemos, nos saludamos y nos dedicamos a mamadas mutuas. Polla gruesa, capullo prominente, envergadura promedio, cojones firmes y duros. Luego de un rato me dice que anda con un amigo gallego que anda de visita en Madrid, vamos al bar en donde me presenta a Antón. El gallego no era nada tímido y de saludo de mano terminó arrodillado comiendo mi polla. El colombiano comienza un magreo y decidimos irnos a un sitio más privado. Pensamos en ir a una taquilla individual, pero terminamos en el cuarto oscuro. Antón y el colombiano me hicieron una excelente mamada a dos bocas. Me follé a los dos. Primero al colombiano, culo prieto, pero sincero. Luego me follé al galleguito que quería que lo follara a pelo y lo preñara con mi leche. Pero no es mi estilo, así que accedió a ser follado con goma, siempre y cuando le diera lefa en la boca. Cosa que hice como buen hombre de principios. Luego de eso nos fuimos a descansar al bar. Sin embargo, a los minutos el colombiano se fue de puteo y el Antón se fue con un extranjero pollón. Después de dos cervezas hice una putivuelta como pasivo, pero solo me follaron dos turistas de pollas pequeñas, nada trascendental. 


Regresé a casa sobre las 2:00 hrs. 

miércoles, 10 de agosto de 2022

Cruising Polígono industrial sur. Leganés - C/Plank

 Montse se adelanta y se va para la sierra. Yo le dije que necesitaba un día más para organizar algunas cosas del curro y que al día siguiente nos encontraríamos en la sierra. 

La parienta se va adelante, yo quiero irme de homoputeo, pero no sé a dónde ir. Sauna y bares de sexo cambian el ritmo en Madrid. Es cierto que siempre hay uno que otro turista buena onda, o alguien que se viene de otra provincia y aprovecha y se encierra con otros hombres a buscar placer. Madrid es un infierno en verano y decido ir de cruising al aire libre. Me decido por el Polígono Industrial Sur, Leganés C/Plank.

Calculo para hacer el recorrido de tal manera que, cuando llegue, haya oscurecido.

Llego pasadas las 22 hrs, pero todavía hay algo de sol. Se puede aparcar en la Einstein, Plank y C.F. Yo me decido por la Plank para ir a lo que supone es la zona de mayor puteo (en la captura de pantalla de Google Earth en rojo).



 No soy de hacer cruising al aire libre. Lo he hecho pocas veces y las experiencias han sido buenas, pero la seguridad que ofrece un club de sexo o la posibilidad de limpiarse y después volver a follar que ofrece una sauna, son mis predilectas.

Al llegar, conmigo eran seis coches y una moto, por lo menos seríamos siete tíos, suponiendo que cada uno haya ido solo, si fue con algunos amiguetes, la cifra subiría.

Me adentro al camino de tierra en busca de la arbolada. El sol se ha ocultado, pero todavía hay luz.

miércoles, 3 de agosto de 2022

Puto con moderación

 En verano el ritmo de la vida es más lento. El puteo se me da con menos énfasis que en los veranos de mi primera adultez. Sigo siendo puto, pero puto con moderación. Cuando era joven iba una o dos veces por verano al Cine Duque de Alba o a refrescarme en alguna sauna. Ya adulto y con ingreso de dinero, me daba el lujo de ir dos y hasta tres veces por semana a alguna sauna. A veces, me iba de escapada a algún bar de sexo. Hablo de la época antes del Firewood. En aquel entonces, yo me consideraba 100% activo, pero el gusto y las cosas cambian. Hoy en día prefiero ser un puto pasivo. Me gusta abandonarme a mis anchas y dejar el culo bien puesto para alguna lubricada de ojete y metida de polla. Pero no siempre se consigue lo que se quiere, cantaba Mick Jagger por allá en los años setenta. En lo que va de año solo me han follado dignamente una vez. Como siempre fue un desconocido con una polla de tamaño promedio, tirando a pequeña en la sauna Octopus. Sin embargo, nada mal. Era una polla lo suficiente gruesa para disfrutar del estiramiento del esfínter, pero de poca envergadura como para sentir algo en la próstata. El resto del año se me ha ido entre mamadas y pajas y follarme a la parienta una vez por mes. Sé que es poco, pero la vida diaria ejerce su presión en la vida sexual adulta. He planeado algunas homo-escapadas y si se dan, ya os contaré. Por ahora, que tengáis un feliz verano.   



miércoles, 20 de julio de 2022

Sesión sexual (Federico en Madrid)

A pesar de la edad de Federico, la sesión de sexo fue intensa. El tío estaba hambriento de lamer culos, por lo cual, una vez que me hizo una de las lamidas de culo más memorables de mi vida, Fede me folló como en los viejos tiempos: primero, yo estaba en cuatro patitas; luego, con el culo dispuesto y lubricado, el Fede me puso patitas al cielo, lo que era equivalente a ver el cielo. Cuando soy pasivo, estar boca arriba y con patitas al aire es lo que me mola, pero mi ojete necesitaba preparación. Por eso, estar con Federico en la comodidad de un hotel, sin prisas, hacía que cada cada follada fuera memorable. 

Me corrí primero y luego Fede se corrió sobre mi pecho. De nuevo a la ducha, con más caricias y más mamadas; por los momentos, no había intensión de follar de nuevo, tan solo jugar un rato. Luego nos metimos en la cama y nos acariciamos y besarnos. Luego de eso, dormimos una siesta de unos veinte minutos, desnudos completamente bajo la manta del hotel.

  

Al despertarnos hablamos de todo, como siempre. Federico me contó por milésima vez, cómo fue su primera relación homosexual. Él tenía unos dieciséis años, no había estado ni con hombres ni con mujeres. En una fiesta conoció a un tío mayor que él, de unos treinta años. Federico recordaba que el tío tenía algunas canas, pero sobre todo unos ojos azules que lo destacaban de todos. En ese momento, Federico no se sentía homosexual, él sabía que le gustaban los hombres más que las mujeres, pero pensaba que era algo normal porque no había tenido sexo de ningún tipo. El tío de ojos azules lo “enamoró”. Supongo que había visto en la mirada de Federico los clásicos rasgos de la duda sexual adolescente. Tomaron una copa en la fiesta, luego el tío le pidió que lo acompañara a fumar tabaco y lo que recuerda Federico es que fueron al asiento de atrás del coche del tío, se acariciaron las pollas y bueno, que el Federico descubrió lo maravilloso que era mamar y ser mamado. Una de las cosas que más le gustó a Federico fue ver como salía leche de esa polla que recordaba como espectacular.

  

Intercambiaron números de teléfono -en esa época no había WhasApp-, pero nunca se llamaron y Federico pasó varios años sin comer otra polla, hasta que, fue descubriendo algo que llamaban cruising. Su primera experiencia fue precisamente en el Cine Ideal de Buenos Aires, pero no le gustó; él no terminaba de sentirse a gusto con el puteo con ropa. Y en su primera visita a Madrid a inicios de los años ochenta, con la locura de la Movida Madrileña Federico descubrió lo maravilloso que era follar con otros hombres. Estas historias activaron mi morbo y luego comenzamos a mamarnos las pollas. Me follé al Federico que no paraba de gritar: “¡Polla, pija, pilila! ¡Qué maravilla! ¡Polla, pija, pilila! ¡Qué maravilla!. En cuestión de segundos me corrí sobre la espalda de Federico, quien echó de menos un espejo en el techo para apreciar tan magistral chorro de leche.  





jueves, 7 de julio de 2022

Lamida de culo (Federico en Madrid)


 

Si algo ha caracterizado la relación con Federico ha sido la puntualidad. La razón es simple. En los años noventa él se escapaba de sus obligaciones en Madrid, pero tenía el tiempo contado. Yo estaba en la universidad y aún vivía con mis padres, y cualquier cambio de rutina significaba preguntas, en especial de mi madre que tenía miedo de que fuera a convertirme en un drogadicto. Entonces, la puntualidad era cosa sería en aquel momento para Fede y para mí. Hoy en día es distinto: él tiene más tiempo disponible, yo por el contrario tengo una apretada agenda de trabajo y de intensa comunicación con Montse por WhatsApp; aunque con Montse, funciona muy bien lo de “reunión de trabajo”. Ella vio como durante la pandemia, yo tenía largas jornadas de trabajo con mi jefe, con clientes o socios de la compañía; por lo cual, cuando le digo a Montse que debo dedicar parte del tiempo a estas reuniones, lo entiende sin problemas. 

Le dije a Montse que me encontraría con unos potenciales clientes en el centro de Madrid, la tía solo esperaba que yo no me aburriera. Organizo mi tiempo para pasar cuatro horas con Fede encerrados en un hotel. Por su parte, Fede solo puede tres horas, así que aprovecharemos el tiempo para follar y conversar un rato. 


Llego puntual. Después de haber dicho en recepción que me iba a encontrar con don Federico, el recepcionista llama a la habitación, confirma que me esperan y me señala de forma indiferente en dónde está el ascensor. El tío nunca me miró a los ojos, estaba muy concentrado revisando algo en su compu. Yo sabía dónde estaba el ascensorno era la primera vez en que Fede y yo nos veíamos en ese hotel para follar. 


Llego a la puerta de su habitación. Está abierta unos milímetros. Fede siempre hace esto para evitar que toque la puerta y que alguien escuche. Entro. Me encuentro que el tío también acaba de llegar y sigue vestido. No se ha duchado ni lavado el culo; por lo cual, después de intercambiar besos y tocada de paquetes, me invita a que nos duchemos juntos.  


Como en los viejos tiempos, en menos de seis segundos nos desnudamos, acariciamos las pollas, pesamos los cojones. Nuestros glandes están llenos de presemen. Hay mucho morbo en el ambiente y muchas ganas de follar. Me arrodillo para comer la polla de Fede, pero el tío insiste: primero, quiere que hagamos las cosas con calma, segundo, que nos duchemos y tercero, dedicarnos a lamer nuestros culos.  


Entramos a la ducha y después del lavarnos comenzamos un intercambio de mamadas. En medio de la ducha, recordábamos los viejos tiempos en ese hotel. Ducha-mamada, ducha-metida-de-dedo a por culo. 


Un dedo se mete en mi culo con precisión alemana. 


(continuará) 





jueves, 23 de junio de 2022

Un viejo puto (Federico en Madrid)




Os he hablado mucho de Federico. De origen argentino, visita Madrid con frecuencia. Fue mi primer follamigo, una relación que existe desde hace casi 30 años. Podéis leer esa y otras historias aquí.  

Me escribe por WhatsApp. Él, su esposa y sus hijos pasarán varios meses en Madrid y estará una larga temporada en la capital. Me hace ilusión verle. Es un puto, un viejo puto. Fede me corrompió, fue el primer tío que me enseñó a estar con otros tíos, me enseñó que lo mejor del mundo es el sexo entre hombres cuando somos varios y se comparte. 

Luego del mensaje no vuelvo a saber nada de él. Mes y medio después me dice que están instalados y que no ha tenido tiempo para vernos. Me dice para encontrarnos en la sauna Príncipe, pero el horario en que él puede, yo no puedo, cosas de follamigos. Sin embargo, le digo que vaya él, que disfrute al máximo antes de que la Comunidad de Madrid cierre todo de nuevo por el covid y tal. 

Al cabo de dos días, como no he sabido nada de Fede, le escribo preguntándole cómo le fue en la Príncipe. 

Me llama. Federico prefiere hablar cuando el tema es puteo, no le gusta dejar rastros por mensajes de textos o notas de voz que pueda olvidar borrar. Si bien, la parienta no es celosa y no le revisa el teléfono, no quiere cometer ningún error que le cueste cuarenta años de sagrado matrimonio. 

Le escucho su voz, esa voz con típico acento porteño. Me dice que fue a la Príncipe sin esperar mucho y se encontró con dos jovencillos que iban con ganas de lucir sus dones sexuales con los vejetes de la sauna. Que lo follaron dos veces y se tragó dos pollas, cada una más deliciosa que la otra. Que quería que se corrieran sobre él o que le dieran la leche, pero que uno de los chavales se corrió dándole por el culo y el otro se corrió con una hermosa paja que no le dio tiempo al Fede de ponerse de rodillas y tragar el semen del chaval. 

Mientras Fede hablaba, pensé lo agradable que será tener al Fede más cerca. Ambos bisexuales, con parejas heteros y sin celos de ningún tipo. 

Le pregunto que cuándo nos vemos, que le quiero dar “un abrazo” (eufemismo de follar). Me da posibles fechas y quedamos en vernos primero en un hotel. Quiere follar con calma y, sobre todo, lamer mi culo. 

Cosas de un viejo puto, pensé.

(Continuará) 

jueves, 9 de junio de 2022

El caballero de grácil mamar - Sauna Octopus




Salgo de una reunión de trabajo y por casualidad, estoy cerca de la Octopus. Me apetece una saunita, pero en plan disfrutar las instalaciones, nada de puteo..., bueno, si se da, se dio. La noche anterior había follado con la Montse y no me apetecía sexo. Además, hacía casi una semana que había ido a Naked Bar Madrid y, pues digamos que el lado homoerótico estaba satisfecho. Redirecciono mis pasos a la Octopus, plan relax absoluto.  

Luego de pagar la entrada decido ir al baño turco, en el local no éramos más de cinco tíos. Era viernes 12 horas, y pues los ánimos estaban en otras cosas. Dentro de la sauna de vapor me dio la impresión que no había nadie. De pronto, una mano roza mis muslos hasta encontrarse, por casualidad, con mi polla y mis cojones. Como os comenté, sexualmente estaba satisfecho y mi polla estaba flácida. Pero el macho en cuestión no quiso perder tiempo y decidió hacerle caricias y mimos con la boca, por lo cual, a los pocos minutos estaba tiesa. No distinguí bien la figura del gentil caballero de grácil mamar, pues durante casi todo el encuentro yo mantuve los ojos cerrados. Sé que hurgó un poco en mi culo y dedicó bastante tiempo a lamer mis cojones, una que otra vez metía la lengua en mi ojete y pensé que tenía dedicación plena y segura para estimular mi polla y ser recompensado. Yo me dejaba hacer, estaba sorprendido de que, sin habérmelo propuesto, era recompensado de una u otra manera por el caballero de grácil mamar. Al cabo de un rato el tío me pone una goma, me cercioro de que esté bien puesta, el tío también es cuidadoso y procura que la polla esté forrada por completo. En medio de esta operación, observo que era un oso de tamaño considerablemente mayor que el mío. Sólo esperaba que, por nada del mundo, el oso descansara por completo sobre mí, porque me destrozaría la cadera.  

Una vez con forro puesto el tío se pone de espaldas y comienza a meter mi polla en su ojete. Recuerdo que yo estimulado su ano no había hecho nada, por lo cual, supuse que costaría entrar; además, el macho no había usado lubricante, Pero la Providencia premia cuando uno menos la espera y mi polla entró en ese culo con una suavidad que sólo he sentido en chochos bien lubricados.  

¿Habría el macho tenido un plug anal metido en el culo? ¿Cómo hizo para mantener ese culo tan lubricado durante tanto tiempo? Porque el tiempo que dedicó a mi polla fue de unos 7 u 8 minutos (realmente pudo haber sido menos); pero era tiempo suficiente para que cualquier ano absorbiera las mieles de la lubricación. 

Mi polla entró sin problemas y el macho hizo todo los movimientos: mete-saca en distintas velocidades; movía el culo de forma circular, primero en giros hacia la derecha, luego giros a la izquierda. Luego arriba y abajo. Todo el esfuerzo descansaba en sus rodillas. Al cabo de un rato, le digo que me voy a correr. Se levanta. Me quita la goma, me pajea y me corro en su boca. Me levanto. Le doy palmaditas de agradecimiento, me ducho con agua fría y decido ir a la sauna seca. En menos de cinco minutos otro macho me regala una mamada, pero me he corrido y no se me levanta. Le digo al macho, quien gentilmente me deja en paz. Salgo de la la ducha seca a la de vapor. Otro macho se arrodilla apenas entro y me come la pollasy me mete el dedo en el culo, es placentero, pero no se me para. Han pasado menos de 10 minutos de mi última corrida y yo por lo general necesito unos 50 minutos para tonificar la circulación de la polla. Le agradezco. 

Sorpresivamente, había calculado que éramos unos siete tíos y efectivamente, seis bocas distintas probaron mi polla en menos de veinte minutos ya todas les tuve que decir para más tarde. Volví a la sauna húmeda, pero más nadie entró y al cabo de un rato decidí ducharme y regresar a casa. 

En la ruta de salida los machos me miraban con cara entre decepción y lujuria por no haber jugado más con ellos. Menos un osete que me sonrió y me picó el ojo: a este le di por el culo, pensé.